Rosquillas de Semana Santa

Con esta receta se terminaron las rosquillas duras al día siguiente de haberlas hecho porque aguantan tiernas toda la semana e incluso algún día mas. Yo las guardo en un tupper y como de la condensación el azúcar del rebozado se diluye, cuando las voy a servir las paso de nuevo por azúcar y están de rechupete.
Ingredientes

Ingredientes para las rosquillas:

  • 2 huevos grandes (cada uno pesa con cáscara 70 gr. aprox.) 
  • 75 ml. (7 cucharadas) 
  • aceite de oliva virgen extra 
  • 100 ml. (9 cucharadas) leche 
  • 75 gr. (5 cucharadas) azúcar 
  • 60 ml. (5 cucharadas) 
  • anís dulce (podéis sustituirlo por zumo de naranja) 
  • 2 trozos de piel de naranja (sin nada de blanco) 
  • la ralladura de la piel de 1 naranja grande (sin nada de blanco) 
  • 500 gr. aprox. harina de trigo común o de todo uso (harina 0000) 
  • 20 gr. (2 cucharadas) levadura o polvo de hornear 
  • abundante aceite para freír (yo he utilizado aceite de girasol)

Ingredientes para el almíbar:

  • 500 ml. agua 
  • 100 gr. azúcar 
  • 50 gr. (3 cucharadas) miel de abeja 
  • la piel de 1 naranja sin nada de blanco 
  • 2 palos de canela 
  • 50 ml. (5 cucharadas) anís dulce (opcional) 
  • abundante azúcar para emborrizar las rosquillas
Elaboración
Preparación de masa de las rosquillas:
Ponemos en un cazo un poco más de aceite del que necesitamos para preparar la masa de las rosquillas, añadimos las pieles de naranja y a fuego medio esperamos hasta que las pieles de naranja estén doradas, después apagamos el fuego, retiramos las pieles del aceite y lo reservamos hasta que se enfrié.

Medimos en un recipiente aparte los 75 ml. de aceite ya frío, el resto de aceite lo reservamos para más adelante. En un recipiente amplio ponemos el azúcar, añadimos la piel rallada de la naranja y mezclamos bien. Añadimos los huevos y batimos hasta que esté un poco espumosos. Añadimos el licor de anís, el aceite, la leche y mezclamos bien.

Añadimos la levadura a la harina y la vamos añadiendo poco a poco a la mezcla anterior. Mezclamos bien tras cada incorporación hasta que tengamos una masa espesa y pegajosa, en ese punto tapamos el recipiente y lo dejamos reposar durante al menos 15 minutos.

Preparación del almíbar:
Ponemos en un cazo el agua, el azúcar, la miel, la canela, la piel de naranja y el licor de anís. Mezclamos y esperamos a que comience a hervir. Después dejamos cocer a fuego medio bajo durante 5 minutos, seguidamente retiramos del fuego y lo reservarnos hasta que lo vayamos a usar.

Preparación de las rosquillas:
Después del tiempo de reposo de la masa ya la tenemos lista para hacer las rosquillas. Con nuestras manos mojadas en el aceite que teníamos reservado cogemos una porción del tamaño de una nuez más o menos y formamos una bola. Con los dedos hacemos el agujero y los estiramos para que quede un agujero bastante grande.

Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén honda o en una olla, necesitamos que el aceite este caliente pero no en exceso. Formamos rosquillas justo antes de ponerlas dentro del aceite y pondremos pocas rosquillas de una vez para que se frían bien. Freímos dándoles la vuelta hasta que estén doraditas.

Una vez que estén fritas, las retiramos a un plato con papel de cocina para que absorban del exceso de aceite. Cuando estén todas las rosquilla fritas, las dejamos en un bandeja amplía hasta que estén frías.

Ponemos una bandeja con una rejilla encima y vamos a mojar durante unos segundos cada rosquilla en el almíbar que debe de estar templado. Una vez almibaradas, las dejamos reposar sobre la rejilla durante unos 5 minutos. Seguidamente las emborrizamos en azúcar, las dejamos sobre una bandeja y listas para disfrutar.

¡Probarlas, os van a encantar!