Tarta brownie con mousse de café

¡Una de las mejores tartas que he probado! Aunque no se pueda degustar al momento, vale la pena esperar a que la mousse se asiente. ¡Totalmente deliciosa!

Ingredientes

  • 150 grs de chocolate negro
  • 125 grs de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 huevos L
  • 75 grs de panela
  • 30 grs de harina de repostería
  • Una pizca de sal 
  • Para la mousse de café: 
  • 125 grs de nata líquida para montar
  • 50 grs de azúcar glas
  • 50 grs de claras
  • 50 grs de azúcar blanco
  • 75 grs de crème frâiche
  • 2 hojas de gelatina (4 grs)
  • 70 grs de café recién hecho

Elaboración


Preparamos el brownie.

Precalentamos el horno a 170ºC con calor arriba y abajo.

Engrasamos con espray desmoldante o mantequilla un molde de 15 cm de diámetro.

Colocamos un círculo de papel de horno en la base si lo deseamos y reservamos

Troceamos el chocolate negro. Reservamos.

Preparamos un cazo con un poco de agua. La suficiente para generar calor pero asegurándonos de que no toque la base del bol que vamos a colocar sobre él.

Cuando empiece a humear, colocamos encima el bol con el chocolate troceado (procurad que sea resistente al calor). Dejamos que se funda por completo. De vez en cuando vamos a remover el chocolate para que funda homogéneo.

Una vez lo tengamos fundido, retiramos, añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y mezclamos con ayuda de una espátula hasta homogeneizar por completo la mezcla. Reservamos.

En un bol amplio añadimos el azúcar junto con los huevos y batimos con unas varillas para espumar ligeramente la mezcla.

Agregamos la mezcla de chocolate sin dejar de remover. Irá adquiriendo una textura densa.

Incorporamos la harina, previamente tamizada, y la pizca de sal. Integramos con movimientos envolventes ayudándonos de una espátula de silicona.

Vertemos la masa en el molde preparado y horneamos durante 50 minutos.

Retiramos del horno y dejamos enfriar completamente sobre una rejilla en el interior del molde.

Una vez que haya enfriado por completo, desmoldamos.

Cortamos la parte superior con ayuda de un cuchillo o una lira para conseguir una superficie recta.

Preparamos la mousse de café

Antes de disponernos a montar la nata debemos asegurarnos de dos cosas:

La nata debe estar al menos 24 horas en el frío y el bol también tiene que estar completamente frío. Vamos a introducirlo en el congelador 20 minutos antes de disponernos a montar la nata.


Vertemos la nata en el bol frío y comenzamos a montar con unas varillas eléctricas a velocidad lenta.

Cuando comience a tomar cuerpo, añadimos el azúcar poco a poco y sin dejar de batir. Aumentamos la velocidad de manera gradual hasta obtener una nata un poco firme.

Añadimos la vainilla y seguimos montando hasta obtener una nata con mucho cuerpo. Cuidado de no sobrebatirla

Cubrimos con film y refrigeramos hasta el momento que vayamos a utilizarla

Para la crema de café:

Introducimos las hojas de gelatina en un plato hondo y que habremos llenado con agua fría. Dejamos que se hidraten por unos 15 minutos.

Montamos las claras. A medio montar incorporamos el azúcar y seguimos montando hasta que estén brillantes y firmes.

Preparamos un café expreso (mejor si es con café molido al momento) y reservamos. Dejamos entibiar un poco.

Escurrimos la gelatina e introducimos en el café. Disolvemos con ayuda de una cucharilla.

Vertemos en un bol amplio y añadimos la crème fraîche. Mezclamos bien hasta incorporarla por completo.

Añadimos una pequeña cantidad de nata montada e integramos con ayuda de una espátula de silicona y movimientos suaves y envolventes. No hay que batir, sino mezclar con suavidad.

Una vez que esté integrada, añadimos otra pequeña cantidad de nata montada y repetimos la misma operación. Vamos a integrarla completamente siguiendo estos pasos y no añadiremos más hasta que la anterior no esté completamente integrada.

Repetimos este mismo proceso con las claras montadas. La integramos por tandas y con movimientos suaves y envolventes. Reservamos.

Montamos la tarta.

Desmoldamos el brownie y cortamos la base para nuestra tarta con la ayuda de una lira o cuchillo.

Colocamos dentro de un molde desmontable de 15 cms sin su base. Podéis poner un disco antideslizante para que no se mueva.

Rodeamos con una lámina de acetato el interior del molde. Este nos ayudará a desmoldar la tarta de manera más limpia.

Vertemos la mousse de café. Golpeamos con suavidad el molde para asentar la mousse.

Cubrimos la superficie con film y refrigeramos durante un mínimo de 4 horas o mucho mejor, hasta el día siguiente.

Ya solo queda desmoldarla y decorarla. Si queréis que el acetato se desmolde de manera muy limpia, podéis congelar la tarta durante 3-4 horas.
Hacemos la decoración superior.

Fundimos el chocolate al baño maria, reservamos.

Cogemos una hoja de papel de aluminio, la arrugamos y estiramos ligeramente.

Vertemos el chocolate sobre ella y lo extendemos con ayuda de una espátula.

Refrigeramos hasta que se endurezca por completo. Lo ideal es guardarla durante 30-40 minutos en el congelador.

Sacamos del frío y retiramos el papel de aluminio del chocolate. No importa que se nos rompa en trozos. Con ellos vamos a decorar la tarta.

Pintamos la superficie con polvo dorado comestible.

Colocamos los trozos de chocolate por la superficie. Lo ideal es ayudarnos de unas pinzas para no dejar huellas.

Espolvoreamos ligeramente la superficie con cacao en polvo y agregamos unos granos de café sin moler.

Servimos y disfrutamos.