Tiramisù

Tiramisù
Elaborado con café, vino Marsala y queso mascarpone, es ya un postre italiano típico, que se consume y se conoce en todo el mundo.
Ingredientes

Ingredientes

  • Café cargado - 500 ml
  • Vino Marsala - 50 ml (al gusto)
  • Licor de café - 50 ml (al gusto)
  • Bizcochos de Soletilla - 22 ó 24 uds
  • Huevos L - 3 uds
  • Azúcar - 60 g
  • Queso mascarpone - 250 g
  • Cacao - C.S.

Elaboración

Preparamos todos los ingredientes para que se atemperen a la temperatura ambiente. En un bol amplio, donde podamos sumergir las Soletillas, mezclamos el café con el vino Marsala y el licor de Café. Las medidas de los licores son un poco al gusto. Si lo prefieres, puedes utilizar café descafeinado y darle un hervor a la mezcla para que se evapore el alcohol, pero queden los sabores de los licores.

Para preparar la mousse de queso, comenzamos desclarando los huevos. Primero montamos las claras hasta que estén muy firmes y las reservamos. Después, mezclamos las yemas con el azúcar y batimos enérgicamente hasta que blanqueen y tripliquen su volumen. Añadimos el queso mascarpone y 2-3 cucharadas de la mezcla fría de café y licores. Removemos con la batidora a baja velocidad para evitar que se corte el queso. Podemos ablandar el mascarpone antes de añadirlo a la mezcla, trabajándolo con una varilla o un tenedor. Cuando esté todo bien integrado, incorporamos las claras montadas en 2 tandas, utilizando una lengua y movimientos delicados y envolventes. La mousse final es un poco ligera, pero cojerá cuerpo en la nevera.

Bañamos las soletillas en la mezcla de café y las colocamos de forma ordenada en la base de la fuente que vayamos a utilizar. No las empapes demasiado, es mejor escurrirlas un poco para que no se forme una sopa de Tiramisù. Después de cubrir toda la base, extendemos la mitad de la mousse de queso por encima de las soletillas. Colocamos otra capa de bizcochitos empapados en la mezcla de café y la cubrimos con el resto de la mousse. Para finalizar, espolvoreamos una capa generosa de cacao por toda la superficie. Dejamos reposar unas 6 horas en el frigorífico, o mejor de un día para otro.

A la hora de comerlo es conveniente dejar que pierda un poco de frío para notar mejor todos sus sabores. Es importantísimo conservarlo siempre en la nevera ya que está hecho con huevo crudo y consumirlo en un par de días.