Cómo adaptar nuestras costumbres a la economía doméstica

Cómo adaptar nuestras costumbres a la economía doméstica

El ahorro económico doméstico empieza por uno mismo. Esta frase tiene un significado muy simple y preciso: aunque las facturas puedan encarecerse en función de las decisiones empresariales y de mercado, aunque el precio del alquiler suba, aunque algunos productos de la cesta de la compra aumenten el porcentaje de su precio total, nosotros siempre podemos elegir adaptar nuestras costumbres a nuestra economía para aumentar el ahorro mensual.
No es sencillo, y por regla general requiere hacer pruebas constantes y ser persistentes y responsables, pero es algo que se puede conseguir y que nos reportará beneficios económicos considerables.

El ahorro en materia de iluminación es sencillo, pero las personas estamos acostumbradas a ahorrar sobre todo en tiempo, y por eso tenemos unos cuantos vicios a este respecto que nos resulta muy difícil quitarnos.

Lo más sencillo que podemos hacer es procurar apagar siempre las luces de las estancias y los pasillos cuando no estemos en su interior, aunque tengamos pensado volver al cabo de uno o dos minutos.

Por otro lado, los gastos de aparatos eléctricos conectados en segundo plano son sin duda los que más se traducen en un aumento de los gastos de luz. Siempre que sea posible, deberíamos desenchufar televisores, videoconsolas o reproductores de DVD por las noches.
En cuanto al ahorro de agua, también es fundamental si queremos percibir a medio y largo plazo que la inversión en facturas no es excesivo ni causa un impacto negativo serio en nuestra economía personal.

Algo tan sencillo como cerrar siempre el grifo del agua cuando nos estamos enjabonando las manos o el cuerpo durante una ducha se hace notar, sobre todo, a largo plazo.

De igual modo, deberíamos adquirir siempre ese hábito cuando fregamos o cuando utilizamos el agua para cocinar o limpiar. Es muy importante también controlar que nuestro sistema de tuberías y el de algunos electrodomésticos estén en perfecto estado.

A menudo el aumento de los gastos mensuales de agua se debe a pérdidas por roturas que desconocemos.

En resumidas cuentas, la planificación y el control de nuestro consumo tienen incidencias positivas en nuestros fondos económicos.