Economía

Alquiler de inmueble, como propietario y como inquilino

Alquiler de inmueble, como propietario y como inquilino

Autor: Hogarmania

Cuando alquilamos un inmueble siempre existen dos figuras que son las siguientes: Arrendador o propietario y Arrendatario o inquilino.

Vamos a comenzar explicando la fiscalidad del arrendador o propietario, el titular de un inmueble alquilado, ha de declarar todos los ingresos que percibe derivados del alquiler como ingresos, dentro del apartado de Rendimientos del Capital Inmobiliario, incluyendo el importe total que percibe por las rentas del inmueble alquilado, y la Administración a pesar de obligarle a que incluya todos los ingresos, también le permite que incluya los gastos que han sido necesarios para la obtención del rendimiento, lo que significa que si hemos tenido que satisfacer cantidades para, por ejemplo arreglar dicho inmueble, los gastos en los que hayamos incurrido serán deducibles. Dentro de los gastos más comunes se encuentran los siguientes:

Intereses y demás gastos de financiación
Son deducibles los intereses y demás gastos de financiación de los capitales ajenos invertidos en la adquisición o mejora del bien.

Gastos de Conservación y reparación
Son deducibles los gastos de conservación y reparación de los bienes productores de los rendimientos. A estos efectos, tienen esta consideración:
- Los efectuados regularmente con la finalidad de mantener el uso normal de los bienes materiales, como el pintado, revoco o arreglo de instalaciones.
- Los de sustitución de elementos, como instalaciones de calefacción, ascensor, puertas de seguridad u otros.

Contratos de seguro, bien sea de responsabilidad civil, incendio, robo, rotura de cristales etc.

Cantidades devengadas por terceros en contraprestación directa o indirecta o como consecuencia de servicios personales, tales como los de administración, vigilancia, portería, cuidado de jardines, etc.

Los ocasionados por la formalización del contrato de arrendamiento, subarriendo, cesión o constitución del derecho y los de defensa de carácter jurídico relativo a los bienes, derechos o rendimientos.

Las cantidades destinadas a servicios o suministros.

• Tienen la consideración de gastos deducibles las cantidades destinadas a la amortización del inmueble y de los demás bienes cedidos con el mismo, siempre que respondan a su depreciación efectiva.

Una vez que hemos descontado los gastos de los ingresos, el rendimiento neto que nos queda puede reducirse en un 60% si el arrendamiento del bien inmueble es destinado a vivienda, esto es, el arrendador de un inmueble susceptible de ser utilizado como vivienda puede aplicar la reducción sobre el rendimiento neto derivado de dicho arrendamiento cuando, siendo el arrendatario una persona jurídica, queda acreditado que el inmueble se destina a la vivienda de determinadas personas físicas.

Alquiler de inmueble, como propietario y como inquilino

El importe que haya dado como resultado como consecuencia de todo lo anterior, va a la base general, sumándose a los rendimientos percibidos por su salario, nómina o pensión o bien a los rendimientos percibidos por su actividad profesional o empresarial si es el caso, tributando al tipo medio en el IRPF.

En el caso del arrendatario o inquilino, con efectos de 01 de enero de 2015 ha desaparecido la deducción por alquiler de vivienda habitual a nivel estatal por las cantidades satisfechas por el alquilar de la vivienda, quedando únicamente la deducción a nivel autonómico, y no para todos los contribuyentes, de tal manera que para poder aplicar dicha deducción es necesario cumplir los requisitos que establece la normativa autonómica, los cuales en la mayor parte de los casos quedan supeditados a la edad o los rendimientos percibidos.

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Nuria Diez Alonso, abogada de Legálitas