Economía

Falsos autónomos: qué son y cuáles son sus desventajas

Falsos autónomos: qué son y cuáles son sus desventajas

Muchas empresas utilizan la táctica de los falsos autónomos para ahorrarse las cotizaciones a la Seguridad Social de sus trabajadores.

Autor: Hogarmania

Los falsos autónomos han proliferado desde la aparición de la crisis económica de 2.008. Esta práctica, a pesar de ser ilegal, cada día es más abundante como medio para ahorrar en las plantillas de las empresas, ya que se ahorran las cotizaciones a la Seguridad Social de sus trabajadores.

¿Qué es un falso autónomo?

Un falso autónomo es aquel trabajador dado de alta como autónomo en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) pero que a la hora de la verdad es un trabajador por cuenta ajena a cargo de una empresa, sin disfrutar de las ventajas del autónomo ni del empleado.

¿Por qué es una práctica ilegal?

Es una práctica ilegal porque es una situación falsa en la que el trabajador consta como autónomo sin serlo, con lo que la empresa contratante se ahorra su cotización a la Seguridad Social.

Aquellas empresas que llevan a cabo este tipo de contratos pueden enfrentarse a una multa de entre 600 y 6.000 euros, aproximadamente.

¿Cómo saber si eres un falso autónomo?

Para saber si se es un falso autónomo hay que fijarse en las tres máximas de los autónomos:

  1. Ajenidad. El autónomo real asume los riesgos de su negocio y es responsable de disponer de los medios necesarios para llevarlo a cabo. En el caso de los falsos autónomos, la empresa será la que ponga a la disposición del empleado los medios y quien asumirá los riesgos del mercado.
  2. Dependencia. El autónomo real organiza su jornada, vacaciones, etc como mejor considera, mientras que el falso autónomo está sujeto al horario y calendario de una empresa como cualquier asalariado.
  3. Retribución. El autónomo establece los precios de su servicio libremente, mientras que el falso autónomo se atiene a los precios dados por la empresa.

Desventajas de ser un falso autónomo:

  • El trabajador debe darse de alta en el RETA.
  • Tiene que pagar la cuota de autónomos, el IVA y el IRPF.
  • No posee nómina, sino que debe facturar a la empresa para cobrar sus retribuciones.
  • No forma parte de la plantilla de la empresa para la que trabaja.
  • No tiene derecho a permisos retribuidos, lactancias, reducción de la jornada laboral y todas las demás situaciones a las que pueden acceder los trabajadores del Régimen General.
  • No tiene vacaciones pagadas.
  • No tiene derecho a indemnización en caso de despido.
  • No existe el derecho a paro, a no ser que cotice todos los meses por la prestación por cese de actividad, conocido como el paro de los autónomos.
  • En caso de realizar demandas judiciales debe hacerlo por la vía civil y no la social, lo cual es más lento y caro.

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