Seguridad

La guarda y custodia de los menores tras la ruptura

La guarda y custodia de los menores tras la ruptura

Los procedimientos de familia giran en torno a un principio rector: el interés superior del menor. Todas las decisiones que se tomen en el marco del mismo deben responder al fin último de velar por el beneficio de los hijos menores de edad.

Así, uno de los puntos clave a regular tras la separación de los progenitores, es determinar cómo y quién ostentará la guarda y custodia de los hijos.

El ejercicio de la guarda y custodia, ya sea monoparental -atribuida en exclusiva a uno solo de los progenitores- o compartida -desplegada por ambos- es el derecho/deber a ejercer como padres en el marco de la convivencia con los hijos. Si bien los dos padres tienen el deber de velar por los menores: educarles, alimentarles, protegerles etc., el progenitor custodio será el responsable del cuidado cotidiano, por ser el que conviva de manera estable con la descendencia.

¿Cómo se determina el régimen de guarda y custodia?

Los progenitores que se separan deben proponer al Juez un plan de parentabilidad: esto es, la forma en la que se organizarán a partir de la ruptura. Su Señoría y el Ministerio Fiscal -cuya función es proteger el interés de los menores- tendrán que verificar que el nuevo sistema de la familia beneficia a los niños y, en caso de desacuerdo, podrá acordar el régimen que estime conveniente.

En Derecho de Familia se trabajan cuestiones que son de orden público. Esto significa que las instituciones que participan en los procesos -jueces, fiscales, equipos psicosociales, forenses…- podrán adoptar las medidas que consideren más adecuadas para el niño, pese a que incluso, ninguno de los progenitores las haya solicitado. Así, la decisión a adoptar será la que se adapte mejor al menor y a su interés, no al interés de los progenitores.

Hoy día el Tribunal Supremo considera que el sistema más idóneo para los menores es el régimen de guarda y custodia compartida, es decir, un reparto equitativo entre los tiempos de cada progenitor con sus hijos. Este sistema supone una ficcionada continuación del que se tenía de manera previa a la ruptura. Así, los menores podrán disfrutar de la compañía de sus padres -y viceversa- a pesar de la separación.

No obstante, los Juzgados nunca aplican de manera automática un régimen u otro. Deben estudiar cada caso concreto y las particularidades de cada familia. Se deberá tener en cuenta la distancia entre los domicilios de los progenitores, la relación entre los mismos, la edad de los menores, los horarios y disponibilidades de los padres, su dedicación pasada a la familia, etc. La información sobre estos extremos proporciona al Juzgador una información valiosísima a la hora de decidir si un menor está mejor en compañía de su padre, de su madre, o de los dos. Las partes deberán probar sus capacidades como candidatos a ostentar la custodia.

¿Cómo se prueba quien es el mejor candidato para la guarda y custodia?

Si los progenitores no se ponen de acuerdo en las medidas que quieren adoptar tras la ruptura, deberán hacer cada uno su propia propuesta y el Juez decidirá en última instancia. La propuesta de cada parte deberá ir refrendada mediante pruebas que permitan al Juez valorar la idoneidad de su cargo como custodio. Así, deberán acreditar la dedicación a la familia, su capacidad económica para sostenerla, la disponibilidad de una vivienda adecuada, apoyo del entorno familiar, capacidad para conciliar la vida familiar y laboral… Es decir, los progenitores no sólo deben “querer” la guarda y custodia, sino que deben “poder” solicitarla.

Además de la prueba que cada progenitor pueda proporcionar, el Juez podrá acordar otros medios de prueba, como son la práctica de la pericial psicosocial y la exploración del menor. La primera es una prueba realizada por peritos especialistas, normalmente psicólogos y trabajadores sociales adscritos al Juzgado, que tras entrevistarse con el núcleo familiar elaboran un informe con una conclusión/propuesta sobre la situación más idónea para el menor. Por otro lado, la exploración del menor supone que el Juez y el Ministerio Fiscal escuchen a los niños mayores de 12 años, para conocer de primera mano su voluntad y su percepción del conflicto familiar.

Tras la valoración conjunta de estas pruebas, el Juez decidirá qué régimen de custodia se establecerá. No obstante, la decisión de Su Señoría no queda petrificada. Siempre que pueda acreditarse que ha habido un cambio sustancial de las circunstancias que se tuvieron en cuenta para la toma de su decisión, podrá plantearse un cambio, el cual, nuevamente, deberá respetar el interés superior del menor.

Si le ha quedado alguna duda los abogados de Legálitas, por ser lector de Hogarmanía, estarán encantados de ofrecerle una consulta gratuita llamando al teléfono 91 558 97 64 o dejándonos sus datos en el siguiente enlace.

Tags relacionados seguridad hogar divorcio niños

Además