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Salud

Síndrome de Disfunción Cognitiva: el alzheimer de los perros y gatos


¿Alguna vez te has preguntado si los perros tienen alzheimer? ¿Y los gatos? No somos los únicos que podemos padecer estas enfermedades cuando llegamos a una avanzada edad. Nuestros amigos peludos también pueden sufrir un alzheimer muy similar conocido como SDC, Síndrome de Disfunción Cognitiva.

Qué es el síndrome de disfunción cognitiva

Esta patología se parece mucho al alzheimer de los humanos. Ambas enfermedades comparten una acumulación de sustancias degenerativas o dañinas para las neuronas. Sin embargo, no existe como tal el alzheimer de perros y gatos. Es decir, no se conoce con ese nombre más que coloquialmente porque hay diferencias entre ambas.

En el alzheimer se acumulan unos neurofilamentos que no se han detectado en perros y gatos. Para este suceso existen teorías que creen que esto se puede deber a que su esperanza de vida es menor que la nuestra y no les da tiempo a que ocurra esa acumulación.

No existen diferencias en cuanto a las razas, a pesar de las diferentes esperanzas de vida. En perros suelen empezar a verse síntomas alrededor de los 9 años y, en gatos, sobre los 11 años.

Síndrdome de Disfunción Cognitiva: el alzheimer de los perros

Alzheimer en perros y gatos: síntomas

Al principio es difícil identificar la enfermedad porque los cambios son muy sutiles y pueden achacarse a la propia edad. Por ejemplo: menos actividad o más cansancio, menos ganas de jugar... Conforme va avanzando la patología, veremos cambios más concretos. Uno de los más significativos es la desorientación. Cuando la enfermedad avanza, los perros y gatos empiezan a desubicarse. No saben dónde están sus cosas en casa, se quedan quietos con la mirada fija sin saber a donde ir, no saben cómo esquivar algún objeto en su camino o incluso pueden quedarse ladrando o maullando sin sentido. Si ves que tu perro deambula por la casa, estate atento, podría ser el síndrome de disfunción cognitiva.

  • Conductas desaprendidas. Por ejemplo, algunos perros que saben que no pueden hacer pis en casa pueden empezar a hacerlo. En gatos suele ocurrir que dejan de utilizar su cajón de arena. Este comportamiento no es algo que hagan a posta, es decir, no se están portando mal. Simplemente han desaprendido esa conducta.
  • Cambios en los hábitos. Suelen perder interés en la comida, los gatos dejan de acicalarse, los perros dejan de jugar o de buscar a sus humanos, dejan de venir a saludarnos cuando venimos a casa o no nos reconocen.
  • Conductas de nerviosismo o miedo por la soledad. Pueden empezar a vocalizar o llorar buscando desesperadamente a sus humanos.
  • Alteraciones en el ciclo de sueño. Suele ocurrir que duermen mucho más por el día, pero por la noche duermen mucho peor o, directamente, no duermen y se dedican a deambular.

Alzheimer en perros y gatos: diagnóstico

El alzheimer en perros y gatos está infradiagnosticado, lo que significa que hay muchas mascotas que la tienen y aún no han sido diagnosticadas. No existe una prueba como tal, por lo que se hacen pruebas excluyentes para descartar problemas sistémicos o metabólicos, o alteraciones neurológicas.

Síndrdome de Disfunción Cognitiva: el alzheimer de los perros

Tratamiento del alzheimer en perros y gatos

Al ser una enfermedad degenerativa no existe un tratamiento curativo para el alzheimer en perros y gatos. Sin embargo, a parte de consultar a un veterinario por tratamientos farmacológicos o cambios en la dieta que pueden ayudar a retrasar la degeneración, podemos ayudarles en casa:

  • No hacer cambios en su ambiente. A parte de no mudarnos para no estresar demasiado al animal, tampoco debemos cambiar la distribución de sus cosas (camas, rascador, comedero, bebedero, cajón de arena...), ya que esto les saca de su zona de confort y se quedan bloqueados.
  • Aumentar los juegos y, si son interactivos, mejor. Como ya no responden igual a los estímulos, esto puede estimularlos.
  • Pasar más tiempo con ellos.
  • Tener la casa recogida. A veces, ellos van por casa y se encuentran un juguete o algún objeto en su camino y no saben cómo rodearlo, se quedan bloqueados. Si mantenemos la casa recogida les ayudamos a evitar esos bloqueos.
  • Intentar que su día sea lo más predecible posible, es decir, mantener una rutina.
  • Los paseos. Les viene bien aumentar la frecuencia y reducir el tiempo de paseo. Reducimos el tiempo porque se cansan más rápido, pero aumentamos la frecuencia porque así les exponemos a más estímulos ambientales, lo que ayuda a frenar en cierto modo su degeneración.
  • No regañarles. Es muy importante no regañar a tu peludo cuando haga cosas como hacer pis dentro de casa, o en caso de ser un gato, fuera del cajón. Su cerebro está olvidando conductas que había aprendido. Es una degeneración de su memoria y regañarles puede empeorar la enfermedad.