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Beneficios del contacto piel con piel

Beneficios del contacto piel con piel

Se trata de un sencillo gesto que tiene numerosos beneficios en el desarrollo y el bienestar del bebé y que fortalece el vínculo del recién nacido con los adultos, más concretamente con sus progenitores.

El contacto piel con piel, también conocido como método canguro, consiste en colocar al recién nacido sobre el pecho desnudo de la madre o el padre. ¿La razón?

Se refuerza el vínculo establecido entre el bebé y sus padres, mejorar el crecimiento y desarrollo del recién nacido, reduce el llanto del bebé, regula el ritmo cardiaco y respiratorio, entre otros. En definitiva, fomenta, tal y como indica la Organización Mundial de la Salud, la salud y el bienestar de los más pequeños.

Uno de los aspectos a los que hay que prestar especial atención para entender la importancia de este sencillo gesto es que el tacto es, junto con el olfato, uno de los sentidos más desarrollados por los bebés cuando nacen.

Si, además, tenemos en cuenta que la piel es, tal y como explican los expertos, el órgano sensorial que antes aparece en el desarrollo embrionario, entonces entendemos la importancia del método canguro.

El contacto piel con piel es especialmente recomendable para los bebés prematuros, pues con él se consigue una mejor y más rápida recuperación.

Beneficios del método canguro

  • Regula el ritmo cardiaco, la temperatura corporal y la tolerancia al dolor de los bebés prematura.
  • Estimula la producción de leche materna, por lo que, favorece la lactancia.
  • Estrecha el vínculo afectivo y emocional entre el bebé y sus progenitores.

  • Aumenta la confianza de los padres.
  • Favorece el relax de los bebés, de ahí que se afirme que aquellos bebés que se han expuesto al contacto piel con piel lloren menos que aquellos que no.
  • Mejora el crecimiento y el desarrollo del recién nacido.

Unos beneficios de un gesto que no solo se debe llevar a cabo en el hospital tras el parto, también en casa. Lo profesionales recomiendan hacerlo, al menos, hasta el primer año de vida, aunque lo ideal es alargarlo más tiempo.

Asimismo, aconsejan hacerlo durante 50 minutos seguidos, siendo preferible extenderlo a más de 2 horas diarias.

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