Prevención y cuidados

Agujetas, mitos y realidades

Agujetas, mitos y realidades

Autor: Hogarmania

¿Por qué tenemos agujetas después de hacer ejercicio? Un médico especialista en medicina deportiva nos aclara las dudas sobre las agujetas y cómo evitarlas.

Todos hemos tenido agujetas alguna vez en nuestra vida. Un problema éste que hemos tratado de remediar de diferentes modos y sobre el que existen algunas ideas preconcebidas no siempre exactas, pero ¿qué son realmente las agujetas?

La mialgia diferida conocida coloquialmente como “agujetas” es una afección que provoca dolores musculares que normalmente aparecen tras entrenamientos fuertes, cambios en el tipo de entrenamiento o primeros entrenamientos después de un tiempo de reposo. Tales molestias son muy similares a las que producirían pequeñas agujas y de ahí su nombre.

Sobre las causas que generan esta familiar molestia existen varias teorías, una ciertas, otras no, que trataremos aquí de clarificar.

Si no tengo agujetas no he entrenado bien

Teniendo en cuenta que el dolor empieza a manifestarse especialmente a las 24 horas de haber realizado un esfuerzo extremo, uno de los mitos más extendidos acerca de las agujetas es que si no se producen al día siguiente el entrenamiento no ha sido efectivo. Primer error.

Las últimas investigaciones indican que las agujetas vienen motivadas por pequeños desgarros y roturas que se han producido en nuestra musculatura. Tras sufrir un duro castigo debido a las micro-roturas y a la destrucción del filamento de las proteínas, los músculos intentan regenerarse mediante un incremento del riego sanguíneo, lo que provoca la pertinente inflamación y el conocido dolor de las agujetas.

Las agujetas se pasan tomando agua con azúcar

El remedio casero tradicional para las agujetas que siempre se nos ofrece es tomar agua con azúcar. Ello es debido a que originariamente se creía que las agujetas se producían por el ácido láctico que se origina durante el entrenamiento y que al cristalizarse producía las molestias. Otro mito.

Estudios recientes mediante biopsia muscular han puesto de manifiesto que ni siquiera se producen tales cristalizaciones después del ejercicio, ya que el propio músculo las desecha de forma inmediata. Sin embargo, la ingesta de antioxidantes mediante una correcta alimentación y un consumo adecuado de vitaminas C y E y betacarotenos sí que son convenientes y buenos remedios para paliar el estrés oxidativo asociado a la formación de los denominados radicales libres, que pueden dañar las membranas celulares del músculo.

Se combaten con más ejercicio

Cuando nos sentimos agotados y doloridos después de hacer deporte la razón más probable es el exceso de entrenamiento y la falta de recuperación muscular.

Y es que cuando al día siguiente e incluso dos días después, intentamos salir a rodar, los nervios musculares envían una señal al cerebro del corredor o corredora recordándole que no hace mucho ha habido una sobreexigencia muscular y que debe tomárselo con más calma. La práctica de otro sobreesfuerzo no va, pues a ayudar, sino todo lo contrario. Por lo tanto, lo recomendable es que durante los días posteriores, en función del esfuerzo realizado, se trabaje con rodajes suaves, estiramientos, algún masaje, friegas con cremas deportivas o sauna que ayuden a mitigar el dolor antes de reiniciar nuestros entrenamientos.

Consejos para evitar las agujetas

La manera más efectiva de minimizar este dolor muscular es comenzar a realizar ejercicio de manera muy suave y progresiva sin descuidar el calentamiento deportivo previo. No obstante, no debemos descuidar:

• Evitar hacer cambios bruscos importantes en la práctica deportiva.
• Descansar hasta que el dolor desaparezca.
• Mantener la hidratación y una dieta adecuada sin olvidar los antioxidantes.
• Tener un buen plan de entrenamiento y seguirlo con constancia.

pablo aranda médico IMQ

Pablo Aranda

Médico especialista en Medicina Deportiva de La Clínica IMQ Zorrotzaurre de Bilbao

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