Prevención y cuidados

10 consejos para evitar heridas y rozaduras en los pies

10 consejos para evitar heridas y rozaduras en los pies

Aprende los mejores trucos para que los zapatos no te hagan daño.

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Estrenar zapatos nuevos es algo que siempre hace ilusión. Sin embargo, en ocasiones, hacerlo se convierte en todo un suplicio. Hasta que los zapatos no se adaptan a la forma de los pies, producen heridas y rozaduras, y como siempre es mejor prevenir que curar, desde Hogarmania te queremos dar una serie de trucos para evitarlas.

Agua

Tienes que humedecer con un poco de agua (caliente) la zona y ponerte el zapato. Eso sí, ten cuidado si la piel es muy porosa porque puede dejar marca.

Practicar por casa

Estrenar los zapatos el mismo día de un evento especial no es recomendable. Asegúrate días antes de que el zapato no te haga daño y si es así, práctica andando con ellos por casa. Los irás cediendo y adaptándolos a tu forma del pie.

Crema

Aplica la crema por la zona donde notas que te va a acabar haciendo daño el zapato, ponte un calcetín y llévalos por casa, conseguirás que el zapato se ensanche un poco. Solo sirve si el zapato es de piel.

Congelador

Mete el zapato en el congelador. Sí, sí, como lo oyes. Introdúcelos y el hielo y el frío harán que la piel se reblandezca. Déjalos durante toda una noche y al día siguiente póntelos nada más sacarlos del congelador para que se adapte a la forma de tu pie.

Calcetines

Llevar calcetines evita que los zapatos te hagan rozaduras, pero como hay zapatos con los que no quedan bien porque se ven, una solución son los pinkies, el pie estará protegido y no quedará mal estéticamente.

Talla adecuada

Parece una tontería pero es uno de los principales errores que cometemos. No siempre usamos la misma talla de zapato, por ejemplo, en botas de invierno o en deportivas se suele usar un número más grande porque se utiliza un calcetín más grueso. Asimismo, la mayor parte de las personas tiene un pie más grande que el otro, se debe elegir la talla del pie mayor y poner unas medias plantillas en el otro pie para compensar.

Cremas protectoras o vaselina

En farmacias o parafarmacias se venden cremas protectoras que actúan como una segunda piel, protegiendo el pie. Otra opción es untar un poco de vaselina en las zonas donde suelen crearse las rozaduras.

Polvos de talco

Esparce un poco los polvos de talco por todo el pie y ponte el zapato. Evitarás que se produzca esa fricción que propicia que se creen heridas y rozaduras.

Horma

Si después de probar diferentes trucos para ensanchar un poco más el zapato ves que no tiene resultado, la mejor opción es llevarlo al zapatero para que te ensanche la horma.

Tiritas

Si hay un zapato que siempre te acaba molestando en ciertas zonas del pie, lo mejor es colocarte una tirita antes de ponerte el zapato. No tendrá el mismo efecto si te la pones cuando ya te ha salido la herida.

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