Te explicamos porqué aparecen los callos o durezas, cómo prevenir estas afecciones y trucos para eliminarlos de forma eficaz.
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Prevención y cuidados
Te explicamos porqué aparecen los callos o durezas, cómo prevenir estas afecciones y trucos para eliminarlos de forma eficaz.
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Los callos son la respuesta natural del organismo ante un exceso de presión en áreas focalizadas del pie. Hay una serie de factores que pueden acelerar la formación de estos. Por ejemplo, el uso de un calzado no adecuado.
Utilizar zapatos demasiado estrechos o que no sujetan de forma correcta el pie, en especial el calzado de punta o tacón alto, incrementa la presión que soportan ciertas áreas del pie. En respuesta, la piel sometida a presión, empieza a generar un exceso de células cutáneas. El área que se engrosa se conoce como dureza.
Más allá del calzado, existen otras circunstancias relacionadas con el estilo de vida que también contribuyen a aumentar la formación de los callos en los pies. Por ejemplo, estar mucho tiempo de pie.
También existen otros factores que son más difíciles de controlar como la forma o estructura del pie.
Retrasar la eliminación de los callos hasta que duelan o adquieran un aspecto más desagradable es un error. Cuanto antes empieces a tratar el callo, antes se curará. Existen tratamientos y utensilios específicos que ayudan a eliminar las durezas y callos. Estos son los más conocidos:
La piedra pómez también es ideal para exfoliar unos talones agrietados y mejorar la penetración de las cremas para repararlos.
Limón: corta una rodaja de limón y aplícala sobre la zona afectada. Sujeta con una venda y deja actuar durante toda la noche.
Tomate: al igual que con el limón, extrae la pulpa del tomate y frota sobre el callo. Coloca una venda y deja actuar toda la noche. A la mañana siguiente, enjuaga la zona con abundante agua. Repetir este proceso regularmente ayuda a ablandar la dureza y favorece su eliminación.
Manzanilla: Realiza una infusión con cuatro cucharadas de manzanilla y un litro de agua. Remoja los pies en ella. Esto ayudará a ablandar la zona y reducir el dolor o molestias.
Bicarbonato de sodio: Disuelve tres cucharadas de bicarbonato de sodio en agua tibia e introduce los pies durante 30 minutos.
Cebolla, limón y sal: Este remedio te ayudará a eliminar las bacterias y células muertas que se acumulan en el callo. Corta una rodaja de cebolla y añádele por encima unas gotas de limón y sal. Coloca sobre la zona afectada y cubre con una venda toda la noche. El limón y la cebolla ayudarán a limpiar la zona, mientras que la sal actuará con un efecto exfoliante. Repite el proceso varios días.
Hay algunos factores en la formación de callos que podemos controlar llevando a cabo una serie de prácticas adecuadas y cuidados: