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Prevención y cuidados

SIBO: qué es y cuáles son los síntomas


¿Has escuchado hablar en alguna ocasión del SIBO? Es, en términos médicos, lo que se denomina como el sobre crecimiento bacteriano en el intestino delgado. Un síndrome que, tal y como afirma Amaia Martioda Lizarralde, D- nutricionista de EPICFIT, afecta al menos a un 35% de la población.

Desde el centro de nutrición, salud y deporte EPICFIT nos lo cuentan todo sobre el SIBO. ¡No pierdas detalle!

Amaia Martioda (D-Nutricionista de EPICFIT)

El SIBO (Small Intestine Bacterial Overgrowth), es decir, el sobre crecimiento bacteriano en el intestino delgado es un síndrome que afecta al menos a un 35% de la población y puede tener mayor impacto en personas que sufren además síndrome del intestino irritable, estreñimiento, síndrome de fatiga crónica, celiaquía....

Y aunque el microbiota intestinal es un órgano esencial para el mantenimiento de la salud, regulador del sistema inmunitario, digestión, metabolismo y está relacionado también con el sistema endocrino, su alteración en diversidad o número de población del microorganismo pueden iniciar este proceso patológico.

El microbiota intestinal es el conjunto de bacterias que viven en el colon grueso principalmente y en condiciones saludables no deberían colonizar el intestino delgado.

Imagen en la que se ven diferentes bacterias desplazándose por el intestino delgado.Estas bacterias principalmente actúan en la digestión y absorción de los alimentos. Pero una vez que han podido migrar al intestino delgado provocarán malestar digestivo, distensión abdominal, hinchazón, dolor abdominal, meteorismo, eructos, acidez, estreñimiento...

Tipos de SIBO

Hasta la fecha conocemos 3 tipos de SIBO y son los siguientes:

  • SIBO de hidrogeno, generada por colonias muy grandes de bacterias.
  • SIBO de metano, generada por bacterias tipo archeas metanogénicas.
  • SIBO de sulfato aun en investigación.

La alteración de está microbiota produce citoquinas proinflamatorias que dañarán al mismo tiempo la mucosa intestinal. Lo que producirá una inflamación intestinal y malabsorción de nutrientes.

Por lo que es habitual encontrar deficiencias en vitamina B12, Vitaminas liposolubles A, D y E y hierro. Sin embargo, podríamos encontrar niveles elevados de folatos y Vitamina K por la capacidad de sintetizarlas que tienen las bacterias.

Es habitual también ver alterada la actividad enzimática de los siguientes nutrientes (fructosa, histamina, sorbitol, lactosa, gluten...), ya que tanto las enzimas como los transportadores pueden quedar afectados por la inflamación intestinal.

Imagen de cómo afecta el SIBO al intestino delgado.

La malabsorción de los nutrientes y el malestar digestivo, además, puede generar pérdida de peso, fatiga, astenia, falta de apetito, fobia por comer incluso riesgo de otras infecciones oportunistas como Cándida u otras levaduras.

En el caso de prolongar este cuadro se genera el riesgo de sufrir permeabilidad intestinal (intestino permeable o agujereado). Una última fase donde el sistema inmunitario empieza a actuar, generando una inflamación sistémica y aumentando el riesgo de padecer otras enfermedades inflamatorias digestivas cómo Crohn, colitis ulcerosa, alergias u otras enfermedades autoinmunes. Pero ¿por qué aparece o qué causas lo generan?

Causas del SIBO

Anatómicas

Cuando la válvula que separa el colon y el intestino delgado "válvula ileocecal" queda abierta o incluso el "síndrome del asa ciega" puede ser un lugar ideal para la proliferación de las bacterias (diverticulosis, fistulas, adherencias intestinales, cirugías intestinales...).

Déficit en ácido clorhídrico, bilis o encimas digestivas

Cuando existe una baja actividad de estas secreciones y encimas, aumenta el riesgo de que lleguen más baterías al estómago y después al intestino delgado (la hipoclorhidria, consumo de medicamentos inhibidores de la bomba de protones, antiácidos, gastritis...).

Falta de motilidad intestinal

Estreñimiento, alimentación baja en fibra, falta de actividad física o enfermedades como la obesidad, el hipotiroidismo, el síndrome del intestino corto o incluso por patologías autoinmunes (diabetes, celiaquía, hipotiroidismo Hashimoto, artritis...)

Aun así, si tienes la sospecha de padecer SIBO, lo primero que deberías hacer es dirigirte a un médico digestivo para que pueda recoger tú historial clínico completo y pueda recomendarte las pruebas de diagnóstico más indicadas para tu caso, para después proceder a un correcto diagnóstico.

¿Cómo puedo saber si tengo SIBO?

Un hombre se somete a un test para saber si tiene SIBO.El test de aliento con glucosa o lactulosa es el que se suele solicitar para el diagnóstico del SIBO. Es un test de aliento no invasivo y consiste en soplar a través de una boquilla después de tomar un jarabe de glucosa o lactulosa.

Los resultados de esta prueba se representan en una curva donde quedarán representados la concentración de los gases (hidrogeno y metano) durante el eje horizontal, tiempo transcurrido.

Aunque la interpretación de los resultados debe hacerla un profesional cualificado para un correcto diagnóstico, debemos resaltar que la prueba puede tener unas limitaciones considerables, ya que existe el riesgo de FALSOS negativos en personas con tránsito intestinal rápido o en casos de SIBO por sulfuro de hidrogeno. Además, es importante en el caso de querer hacer este test, que se respeten las indicaciones previas.

¿Cómo se trata el SIBO?

Una vez diagnosticado el SIBO, es importante continuar con el tratamiento indicado para este. El tratamiento además de ser farmacológico (antibiótico de amplio espectro durante 7-14 días) puede acompañarse por tratamiento herbáceo.

El tratamiento farmacológico y herbáceo debe considerarlo en todo caso un médico digestivo. Pero el enfoque terapéutico debe considerar no solo corregir la alteración del sobrecrecimiento sino reestructurar el microbiota y atender la causa del SIBO para evitar una segunda alteración, ya que las recaídas son bastante habituales. Cerca del 50% de los casos sufren segundas y terceras recaídas y resistencia tratamiento farmacológico.

Como tratamiento coadyuvante podemos ofrecer;

  • PROCINETICOS para mejorar la motilidad intestinal.
  • ENCIMAS DIGESTIVAS para evitar la dispepsia.
  • PROBIOTICOS para restablecer la microbiota una vez terminado el antibiótico.
  • SUPLEMENTACION MULTIVITAMINCO se debe valorar si existe un déficit de micronutrientes.

Además del tratamiento farmacológico y herbáceos recomendamos adaptar la alimentación para favorecer la sintomatología de la persona. Para ello es conveniente que una profesional D-nutricionista valore el caso y considere la mejor pauta de alimentación para no generar complicaciones. Pero la estrategia que mejor puede ayudar a estos casos, siempre adaptándola a la persona y durante un tiempo limitado, es la dieta baja en FODMAPs. Esta estrategia limita todos los hidratos de carbono fermentables y reduce la sintomatología del SIBO, pero no lo erradica.

Por lo que puede ser una herramienta útil siempre y cuando no se mantenga más de 4 semanas y se haga bajo supervisión profesional.

Para terminar, pero no por ello menos importante, debemos mencionar la importancia de la gestión de estrés, ya que el estrés crónico tiene una implicación directa en la proliferación de las bacterias, disminuye la secreción del ácido clorhídrico (aclorhidria), se desajusta el ritmo intestinal aumentando el riesgo de traslocación bacteriana y aumenta el riesgo de enfermedades inflamatorias intestinales y autoinmunitarias.

Por lo que deberemos también considerar la importancia de descanso nocturno, sincronizar los ritmos circadianos (el reloj biológico) y gestionar las situaciones de estrés que puedan estar afectándote en el día- día. La terapia psicología es una parte indispensable de muchas personas que sufren este tipo de alteraciones para poder prevenir posibles recaídas futuras.

AMAIA MARTIODA LIZARRALDE
D- nutricionista de EPICFIT
NºColegiadaEUS00132
www.epicfit.es

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