El misterio del aroma de las plantas: por qué unas huelen y otras pasan desapercibidas
Detrás del perfume de las plantas se esconde un sofisticado lenguaje químico que guía su supervivencia
Seguro que alguna vez has paseado por un jardín y has reconocido una planta incluso antes de verla. Sin embargo, a su lado podemos encontrar otras plantas que, por mucho que nos acerquemos, parecen no desprender absolutamente ningún olor. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué algunas plantas producen aromas tan intensos mientras que otras apenas huelen?
Podríamos pensar que las plantas aromáticas producen estas sustancias para resultar más atractivas, pero lo cierto es que sus olores no están destinados a nosotros. Detrás de ellos encontramos complejos mecanismos químicos que desempeñan diferentes funciones ecológicas. ¿Quieres aprenderlo todo sobre el aroma de las plantas de tu jardín? ¡Te lo cuento!
¿De dónde procede el aroma de las plantas?
Para entender por qué unas plantas huelen y otras no, primero debemos comprender qué estamos oliendo realmente. Cuando nos acercamos a una flor o frotamos una hoja de romero entre los dedos, percibimos determinadas sustancias químicas que la planta produce y que pueden liberarse al ambiente.
Muchas de ellas son compuestos orgánicos volátiles, es decir, moléculas que pueden pasar al aire y llegar hasta nuestros receptores olfativos. Entre estos compuestos encontramos terpenos, alcoholes, aldehídos, ésteres y numerosas sustancias más de nombres que probablemente no nos suenen.
Normalmente encontramos mezclas de diferentes compuestos que, combinados en determinadas proporciones, producen aromas característicos. Además, no todas las plantas producen las mismas cantidades de estos compuestos ni los liberan con la misma facilidad.
Es más, que una planta apenas huela para nosotros no significa necesariamente que no produzca sustancias aromáticas. Puede producirlas en cantidades pequeñas, liberarlas únicamente en determinadas circunstancias o emitir compuestos que nuestro olfato apenas consigue detectar. ¡Nosotros no somos el objetivo!
Por qué algunas flores huelen tan bien
Cuando pensamos en plantas aromáticas, probablemente lo primero que nos viene a la cabeza son las flores. Y no es casualidad. En numerosas especies, los aromas florales desempeñan un papel importante en la relación entre las plantas y sus polinizadores.
Pensemos en una abeja que busca alimento entre diferentes flores. El color y la forma pueden ayudarla a localizar determinadas plantas, pero el olor también puede proporcionar información.
De esta manera, el aroma puede contribuir a atraer polinizadores y facilitar la reproducción de la planta. Sin embargo, aunque algunas flores sean conocidas por producir aromas dulces y agradables para nosotros, otras emiten sustancias que recuerdan a alimentos fermentados o incluso a materia orgánica en descomposición.
¿Alguna vez has olido de cerca la bonita flor de la Orbea variegata? ¡Hazlo y sabrás a qué me refiero! Esto tiene sentido si pensamos que no todas las flores dependen de abejas o mariposas.
Algunas especies son polinizadas por moscas, escarabajos u otros animales que pueden sentirse atraídos por olores completamente diferentes. Por tanto, un aroma agradable para nosotros no es necesariamente mejor desde el punto de vista de la planta.
Por qué el romero, la lavanda o la menta desprenden aroma incluso sin flores
Hasta ahora hemos hablado de los aromas florales, pero muchas plantas desprenden olores intensos desde sus hojas y tallos. Es el caso del romero, el tomillo, la menta o la lavanda, las famosas aromáticas. En estas especies, numerosos compuestos aromáticos se producen y almacenan en estructuras especializadas, como determinados pelos glandulares presentes en la superficie de sus hojas.
Cuando tocamos o frotamos estas estructuras, podemos favorecer la liberación de parte de las sustancias que contienen. Cuando tocamos o frotamos estas estructuras, podemos favorecer la liberación de parte de las sustancias que contienen. Por eso una hoja de menta puede desprender un aroma mucho más intenso cuando la aplastamos ligeramente entre los dedos.
Hay compuestos que resultan desagradables o perjudiciales para ciertos animales que intentan alimentarse de la planta. Otros pueden presentar actividad frente a determinados microorganismos.
Esto no significa que todas las sustancias aromáticas funcionen como repelentes universales ni que una planta muy olorosa esté completamente protegida frente a las plagas, pero sí que este olor cumple una función biológica.
Por qué algunas flores huelen más por la noche
Seguro que has observado que determinadas plantas parecen desprender un aroma mucho más intenso al atardecer o durante la noche. Un ejemplo muy conocido es la dama de noche (Cestrum nocturnum), cuyas flores pueden perfumar intensamente el ambiente durante las horas nocturnas. Este comportamiento tiene una interesante explicación ecológica.
En estos casos, liberar sustancias aromáticas en las horas en las que los polinizadores están activos puede favorecer que encuentren las flores. Además, las emisiones de compuestos volátiles pueden estar reguladas por ritmos internos de la planta, relacionados con los ciclos diarios de luz y oscuridad. Esto explica por qué una misma flor puede oler de manera diferente dependiendo del momento del día. ¡Una vez más todo tiene una explicación relacionada con la evolución de cada planta!
Por qué algunas plantas apenas desprenden olor
Llegados a este punto, podemos plantearnos la pregunta contraria. Si los aromas pueden resultar tan útiles… ¿por qué no todas las plantas desprenden olores intensos? En primer lugar, producir compuestos químicos requiere recursos. Las plantas necesitan utilizar energía y materiales para sintetizar estas sustancias, por lo que no se hace a la ligera.
Además, existen muchas otras estrategias para atraer polinizadores o defenderse que la producción de olores. Algunas plantas dependen principalmente de señales visuales, mientras que otras utilizan mecanismos físicos o químicos que no generan olores fácilmente perceptibles para nosotros. Por desgracia el olfato humano solo detecta determinadas sustancias cuando alcanzan concentraciones suficientes.
Por eso, cuando decimos que una planta no huele, muchas veces lo que realmente queremos decir es que nosotros no somos capaces de percibir su olor.
Las plantas con los aromas más sorprendentes del mundo
La diversidad de olores vegetales es mucho mayor de lo que imaginamos. Uno de los ejemplos más llamativos es la flor cadáver (Amorphophallus titanum), una planta conocida por producir una enorme inflorescencia que, durante su floración, puede desprender un olor que recuerda a carne en descomposición.
Otro ejemplo interesante es la conocida como flor de chocolate (Cosmos atrosanguineus), cuyas flores pueden desprender un aroma que recuerda al cacao. También encontramos plantas como la hierba gatera (Nepeta cataria), que produce nepetalactona, un compuesto capaz de desencadenar comportamientos muy característicos en numerosos gatos.
Y no podemos olvidar las plantas aromáticas mediterráneas, como el romero, el tomillo o la salvia. Sus aromas forman parte de nuestra cultura gastronómica y de numerosos paisajes, aunque las sustancias responsables de ellos desempeñan funciones ecológicas que van mucho más allá de resultar agradables para nuestro olfato.
¡Y esto es solo una muestra ínfima de la gran diversidad de olores que podemos encontrar en la naturaleza!
Lo que realmente nos dice el olor de una planta
Como has visto, algunas plantas liberan aromas que atraen polinizadores. Otras producen sustancias relacionadas con su defensa y algunas modifican sus emisiones dependiendo de las condiciones que encuentran. Por eso, la próxima vez que te acerques a una planta aromática, recuerda que ese olor que tanto te gusta probablemente no tiene nada que ver contigo. ¡Nosotros simplemente hemos aprendido a disfrutar de un lenguaje químico que las plantas llevan millones de años utilizando para relacionarse con su entorno!