Por qué usar el sustrato adecuado es fundamental para tu jardin

Mantenimiento del jardín

Descubre la importancia de elegir el sustrato adecuado.

Adaptar el sustrato a cada planta es fundamental
Adaptar el sustrato a cada planta es fundamental

El saco de sustrato universal que todos tenemos en nuestro jardín es uno de los grandes comodines de la jardinería moderna. Da igual si hablamos de cultivar cactus, hortensias, tomates o plantas de interior: la etiqueta promete servir para todo. Es cómoda, barata y tranquilizadora. Una opción estupenda cuando no queremos calentarnos la cabeza, ¿verdad? El problema es que esa universalidad no existe en la naturaleza. Y, además, cuando intentamos forzarla en el jardín o en la maceta las plantas suelen pagar el precio.

Entender que un único sustrato no funciona para todas las plantas nos evita muchos problemas
Entender que un único sustrato no funciona para todas las plantas nos evita muchos problemas

Las plantas no viven en tierra de forma genérica, viven en el suelo, que es muy diferente. Cada suelo es un medio físico y biológico muy concreto, con proporciones específicas de aire, agua, materia orgánica y vida microbiana. Entender por qué un único sustrato no puede funcionar para todas no es complicarse la vida: es evitar muchos problemas que solemos atribuir al riego, al abono o a la planta, cuando en realidad el fallo está bajo la superficie.

Diferencias físicas y biológicas entre sustratos

Un sustrato no es solo tierra, eso debemos tenerlo claro. En realidad es una estructura tridimensional donde conviven partículas sólidas, agua, aire y organismos vivos, es un pequeño universo donde nuestra planta crecerá. Por tanto, la proporción entre esos elementos marca la diferencia entre un medio adecuado y uno problemático.

Desde el punto de vista físico, los sustratos varían en textura, tamaño de partícula, capacidad de retención de agua y drenaje. Por ejemplo, un sustrato para cactus necesita espacios de aire amplios y drenaje rápido, por lo que es habitual que en nuestro vivero de confianza encontraremos sustratos específicos para ellos. Sin embargo, un sustrato para plantas de ribera necesita retener más humedad o un sustrato para semilleros debe ser ligero y estable. Por tanto, pretender que uno solo cumpla todas esas funciones es como usar el mismo calzado para que diferentes personas puedan correr, escalar y nadar, ¡no se puede llegar a todo!

Desde el punto de vista biológico, también hay grandes diferencias. Algunos sustratos están pensados para ser relativamente inertes, otros para albergar una comunidad microbiana activa. Hay plantas que dependen mucho de hongos micorrícicos y bacterias del suelo, y otras que toleran medios más pobres o esterilizados. El sustrato universal suele pecar de quedarse en tierra de nadie: ni especialmente aireado, ni especialmente vivo, ni especialmente adaptado a nada. Intenta no quedarse justo de nada, pero tampoco destaca por nada, por lo que a la larga también suele servir… para nada.

¿Qué ocurre cuando forzamos plantas a vivir en medios inadecuados?

Cuando una planta no está cómoda en su sustrato, no siempre lo muestra de forma inmediata. A veces crece, sí, pero lo hace mal, aguantando durante meses hasta que colapsa. El problema es que el sustrato condiciona todo lo demás, el cómo debemos regar, cómo debemos nutrir nuestra planta, si su oxigenación es adecuada o no…

Por ejemplo, un sustrato demasiado compacto reduce el oxígeno disponible en las raíces, lo que provo que la planta entre en estrés radicular, absorba peor los nutrientes y se vuelva más sensible a patógenos. Por otro lado, un sustrato demasiado orgánico y húmedo favorece pudriciones o uno demasiado pobre obliga a fertilizaciones constantes que desequilibran el sistema, impidiendo el asentamiento de una comunidad bacteriana.

Muchas veces intentamos arreglar estos problemas desde arriba, con más abono, menos riego, más tratamientos… Pero el problema está abajo. Forzar una planta a vivir en un medio que no se parece en nada a su hábitat natural es pedirle que funcione mal… y luego sorprendernos de que lo haga. El sustrato universal no es inútil, o al menos no del todo. Funciona razonablemente bien para plantas muy tolerantes, en condiciones controladas y durante un tiempo limitado. El problema es cuando se convierte en la solución por defecto para todo y para siempre no podremos desarrollar cultivos de calidad. Además, muchos sustratos universales se degradan rápido. La materia orgánica se compacta, pierde estructura y reduce la aireación,por lo que al principio parecía funcionar empieza a fallar a los pocos meses. Y entonces culpamos al riego, al clima o a la mala suerte, cuando la solución es un trasplante a un medio de calidad.

Muchos sustratos universales se degradan rápido
Muchos sustratos universales se degradan rápido

La relación entre raíces, oxígeno y microorganismos

Las raíces no solo absorben agua y nutrientes, sino que son un tejido vivo que respiran porque necesitan oxígeno para funcionar correctamente. Por eso, un buen sustrato no es el que más agua retiene, sino el que mantiene un equilibrio entre agua y aire. Si esto no es así, la raíz, y la planta, se ahoga.

En ese espacio poroso viven también microorganismos que ayudan a descomponer materia orgánica, facilitar la absorción de nutrientes, proteger frente a patógenos… La raíz no está sola en el suelo, sino que forma parte de un microecosistema que conocemos como rizosfera. Cuando usamos un sustrato inadecuado, rompemos ese equilibrio. Si está demasiado húmedo, faltará oxígeno y proliferarán organismos oportunistas. Si está demasiado seco o pobre, la actividad biológica será mínima y la planta dependerá solo de aportes externos.

Señales claras de que un sustrato no está funcionando

Ahora que entendemos por qué no todos los sustratos sirven para todas las plantas nos estaremos preguntando cómo saber cuáles de nuestros ejemplares no están en el medio adecuado. Por suerte las plantas suelen avisar, aunque no siempre sepamos leer las señales.

Una de las más claras es el olor. Un sustrato sano huele a tierra, a tierra viva, el olor del suelo cuando llueve. Un sustrato con problemas huele a podrido, a huevo, a fermentación. Eso indica falta de oxígeno y actividad microbiana desequilibrada. El drenaje es otro indicador clave. Si el agua tarda mucho en infiltrarse o se queda encharcada, el sustrato está demasiado compacto o degradado. Si, por el contrario, el agua atraviesa el sustrato sin mojarlo apenas, puede estar hidrofóbico o excesivamente pobre. Ninguna de las dos opciones es buena, pero nos debe preocupar especialmente los encharcamientos, ya que en los casos más severos puede matar nuestra planta en unas pocas semanas.

Las raíces también hablan, aunque para ello debamos trasplantar nuestros ejemplares. ¡Aprovecha para ver qué se cuece ahí debajo! Raíces oscuras, blandas o con mal olor indican problemas graves, mientras que raíces que crecen solo en superficie suelen señalar falta de oxígeno en profundidad. Por supuesto la presencia de algas o musgos en la superficie de la maceta suele indicar exceso de humedad y poca aireación. Las raíces deben ser abundantes, finas y de un color blanco vivo, además las lignificadas deben ser sólidas, nunca blandas.

Nada de esto se soluciona cambiando la planta de sitio o añadiendo fertilizante. Se soluciona replanteando el sustrato.

Podemos detectar un sustrato en mal estaod por su olor
Podemos detectar un sustrato en mal estaod por su olor

Adaptar el sustrato es cuidar mejor y no es necesariamente complicado

No se trata de tener diez mezclas distintas ni de convertir la jardinería en una ciencia exacta. Se trata de entender qué necesita cada grupo de plantas y ajustar el medio de cultivo en consecuencia. A veces basta con añadir arena, perlita, grava o vermiculita, ¡cómo hemos comentado en otros muchos artículos! Otras, con reducir materia orgánica o enriquecer el sustrato con compost maduro es más que suficiente, y estoy seguro de que muchos de nosotros contamos ya con compostador para ello. Después de leer este artículo y concienciarnos, no debemos de salir corriendo a nuestro vivero más cercano y comprar kilos de caro sustrato y comenzar mañana mismo con los trasplantes, podemos apoyarnos en el sustrato universal y combinarlo con otros elementos para obtener sustratos de mucha mayor calidad, sin dejarnos una fortuna.

Hay que entender las necesidades de cada planta y ajustar el medio de cultivo
Hay que entender las necesidades de cada planta y ajustar el medio de cultivo

Como has visto, la tierra no es un relleno, sino que es el órgano invisible del jardín. Tratarla como algo genérico es uno de los errores más comunes y más caros en términos de salud vegetal. Muchas veces nos gastamos mucho dinero tratando de solucionar desequilibrios cuando el problema lo tenemos bajo nuestros pies. ¡Ahora ya sabemos donde mirar si algo falla!

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