Ni azúcar ni edulcorantes, el dulce natural que se volvió tendencia
Cocina saludable
Cada vez más presente en recetas caseras, el dátil se consolida como una alternativa natural para endulzar postres y desayunos
Cuando hablamos de alimentación saludable, reducir el consumo de azúcar es una de las primeras recomendaciones que, tanto nutricionistas, como expertos en salud nos dan. El problema es que, muchas veces, recurrimos a edulcorantes artificiales que no convencen a todo el mundo y a mí, en particular, tampoco.
De hecho, hace años que prescindo tanto del azúcar como de los edulcorantes en mi repostería casera. Recuerdo, la primera vez que preparé un bizcocho sin azúcar, el resultado me sorprendió gratamente. Menos sensación de pesadez digestiva e igual de sabroso al paladar, sin un dulzor excesivo.
En este contexto, hay un ingrediente que lleva tiempo ganando protagonismo y que, en los últimos meses, se ha convertido en una auténtica tendencia: el dátil.
Sin ir más allá, hace unos días se viralizaba en redes cómo convertir el dátil en un endulzante natural para recetas caseras. Algo tan sencillo como secarlo y, posteriormente, pulverizarlo. Desde luego, que ha entrado a formar parte de mi recetario particular.
Lejos de ser una moda pasajera, su uso responde a algo muy sencillo: endulza de forma natural pero es que, además, aporta nutrientes.
El dátil como alternativa al azúcar
¿Qué nutrientes son esos que convierten al dátil en el sustituto número uno del azúcar? Este alimento aporta fibra, vitaminas y minerales. Esto hace que su impacto en el organismo sea distinto al del azúcar refinado que, añade calorías vacías y provoca subidas rápidas de glucosa.
Por ese motivo, cada vez se utilizan más en recetas caseras como sustituto parcial o total del azúcar, especialmente en repostería sencilla y desayunos, como en este bizcocho de plátano y dátiles al ron.
La clave está en la pasta de dátil
En otros casos, en lugar de secarlo y pulverizarlo, se suele utilizar la pasta de dátil. Esta se obtiene triturando dátiles hidratados con un poco de agua, hasta lograr una textura similar a un puré espeso.
Esta preparación permite integrarlo fácilmente en masas, cremas o batidos, y ajustar el dulzor sin necesidad de añadir otros ingredientes.
¿En qué tipo de recetas funciona mejor?
La pasta de dátil se adapta bien a:
- Bizcochos y magdalenas caseras
- Galletas y barritas energéticas
- Avena, yogur o desayunos con fruta
- Smoothies y batidos
- Salsas dulces para acompañar postres
Además de endulzar, aporta una textura húmeda que mejora muchas elaboraciones, evitando el uso excesivo de grasas.
¿Es una opción saludable?
Conviene no perder de vista que el dátil sigue siendo un alimento dulce y calórico: 100 gramos aportan en torno a 275 kcal, por lo que, aunque sea una alternativa más interesante que el azúcar refinado, conviene usarlo con moderación. La diferencia es que, al consumirse junto con su fibra y micronutrientes, resulta más saciante y se utiliza en menor cantidad.
No se trata de que sustituyamos el azúcar sin límites, sino de elegir ingredientes con mejor perfil nutricional y usarlos con moderación. En este caso, el dátil es un gran aliado en una repostería casera más saludable.
Una tendencia que encaja con la cocina actual
El éxito del dátil como endulzante natural no es casual. Responde a una manera de cocinar cada vez más común en casa: priorizar ingredientes sencillos y poco procesados, sin renunciar al sabor ni al placer de un buen dulce.
En este contexto, el dátil encaja bien porque permite reducir el uso de azúcar refinado sin recurrir a edulcorantes artificiales. Al tratarse de una fruta desecada, aporta dulzor, pero también fibra y micronutrientes, algo que no ocurre con el azúcar blanco.
Eso sí, conviene usarlo con criterio. Aunque el dulzor del dátil es más 'completo' desde el punto de vista nutricional, sigue siendo un ingrediente calórico, por lo que resulta especialmente interesante en recetas caseras donde podemos controlar cantidades y combinarlo con otros alimentos saciantes, como harinas integrales, frutos secos o lácteos naturales.
Por todo ello, sin azúcar ni edulcorantes, el dátil se ha ganado un hueco estable en la despensa de quienes buscan una cocina más equilibrada, práctica y consciente, sin dejar de disfrutar del sabor dulce en su justa medida.