Guía práctica
Antes de tirar una silla, mira cómo renovarla y tapizarla paso a paso
Guía fácil para pintar y tapizar una silla vieja en casa
Esta silla, casi casi, termina en la basura. Pero ¿qué te parece si le damos una nueva oportunidad? Antes de tirar cualquier mueble, siempre nos gusta pensar si se puede renovar o reutilizar para darle una segunda vida. En este caso, un color bonito, una tela… ¡y verás qué cambio!
Renovar y tapizar una silla es uno de los proyectos DIY más fáciles, baratos y gratificantes que puedes hacer en casa. Lo mejor es que no necesitas experiencia previa ni herramientas profesionales. Con un poco de paciencia, materiales accesibles y este paso a paso, verás qué sencillo resulta transformar una silla anticuada en una digna de portada de revista. ¡Vamos allá!
Índice de contenidos
Herramientas
-
Taladro atornillador Parkside
-
Pistola pulverizadora
-
Grapadora eléctrica
-
Taco de lija
-
Tijeras
-
Un trapo
Materiales
-
Pintura para muebles (apta para pistola pulverizadora)
-
Agua
-
Tela para tapizar
-
Tela de fieltro grueso
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Tiempo total
1 h 45 m
Paso a paso
Desmonta el asiento
Este proceso se divide en dos partes: renovar la estructura y tapizar el asiento.
Comienza por utilizar el taladro atornillador para retirar los tornillos que sujetan el asiento a la estructura. Hazlo con cuidado y guarda los tornillos en un lugar seguro, ya que los utilizarás después para volver a sujetar el asiento una vez tapizado.
En caso de poder separar las piezas, será más sencillo al poder trabajar mejor y conseguir así un acabado más limpio.
Lija la superficie
Con el taco de lija, frota toda la estructura de la silla. No hace falta eliminar toda la pintura anterior, pero sí matizar el brillo para que la nueva pintura se adhiera correctamente. Una vez lista, limpia el polvo con un trapo ligeramente húmedo.
Este paso es imprescindible para que la pintura no se descascarille en semanas.
Prepara la pintura
Llena la pistola pulverizadora con la pintura y añade un poco de agua si el fabricante así lo recomienda. Nosotras hemos optado por un tono verde oscuro. Un color que aporta elegancia y combina de forma espectacular con tonos cálidos como el naranja.
Pinta la estructura
Aplica la pintura en capas finas y uniformes, evitado cargar demasiado en una sola pasada, ya que el acabado será mejor y más duradero si se aplican varias capas finas en lugar de una gruesa. Deja secar completamente entre capa y capa (importante).
Tapizar el asiento con la tela nueva
Aquí es donde ocurre el verdadero cambio visual. Coloca la tela que hayas escogido sobre el asiento, en nuestro caso una tela de pana naranja que contrasta ideal con el verde de la estructura.
Asegúrate de que cubra toda la superficie con margen suficiente. Este margen es clave para poder tensar bien la tela después.
Empieza grapando un lado de la tela con la grapadora recargable. Después, estira la tela y grapa el lado opuesto. Repite el proceso con los otros lados. El secreto de un buen resultado en este paso está en tensar la tela sin deformarla, para evitar arrugas. El resultado debe verse firme y uniforme.
Añade el fieltro en la base
Corta la tela de fieltro grueso con la forma del asiento y grápalo en la parte inferior para cubrir las grapas visibles. Este detalle no solo mejora el acabado, sino que también es fundamental para proteger el tapizado.
Vuelve a montar la silla
Coloca el asiento en la estructura ya seca y atornilla de nuevo utilizando el taladro atornillador. Asegúrate de que quede bien fijado ¡y listo! La transformación, ya ves, es total, pasando de una silla antigua y con desperfectos, a una silla moderna, elegante y con carácter.
Consejos y trucos
La combinación de verde oscuro botella y pana naranja funciona genial por contraste. Además, mientras que el verde aporta sofisticación, el naranja añade calidez y textura al conjunto.
No todas las telas sirven para tapizar una silla. Apuesta por tejidos resistentes como la pana gruesa, loneta o telas específicas de tapicería. La pana naranja, por ejemplo, aporta textura y calidez, pero además es duradera y disimula pequeñas arrugas o tensiones.
Evita telas demasiado finas o elásticas, porque con el uso diario pueden deformarse, desgastarse o rasgarse con mayor facilidad.
Si el asiento tiene una tela vieja y es posible, retírala quitando las grapas. Para ello, puedes ayudarte con un destornillador plano. De esta manera, contarás con una base limpia y lista para el nuevo tapizado, sin la textura de la tela antigua bajo la nueva tela.
Si vas a pintar la estructura en verde oscuro o cualquier otro color, ¡imprescindible no saltarse el lijado! Una superficie mal preparada hará que la pintura se levante con el tiempo, así que dedica unos minutos extra a este paso y, fundamental también, limpia bien el polvo antes de pintar.
Cuando uses la pistola pulverizadora, no intentes cubrir todo en una sola pasada. Es mejor hacerlo por capas finas. De hecho, las capas finas evitan goterones y acumulaciones de pintura, haciendo que el color quede mucho más uniforme y profesional.
Este es el truco más importante al tapizar una silla. Grapa primero un lado de la tela, después el lado opuesto y repite el proceso con los otros dos lados. Al trabajar en cruz, nos aseguramos de repartir la tensión y evitar arrugas. Si tiras demasiado de un solo lado, la tela se deformará.
Aunque la pintura parezca seca al tacto, espera el tiempo recomendado antes de volver a atornillar el asiento. Más vale tener paciencia y asegurar, ya que montar la silla antes de tiempo puede marcar la pintura y arruinar el acabado liso y perfecto que hemos conseguido con la pistola pulverizadora.