¿Hay que quitar las hojas amarillas de las plantas? La respuesta no es tan sencilla

Una hoja amarilla puede ser completamente normal... o el primer aviso de un problema.

A veces, la mejor decisión es dejar que la planta complete el proceso de forma natural
A veces, la mejor decisión es dejar que la planta complete el proceso de forma natural

Uno de los motivos de consulta más frecuentes entre quienes comienzan a cuidar plantas es el amarilleamiento de las hojas. Basta con que aparezca una hoja amarilla para pensar inmediatamente en una enfermedad, una plaga o un problema grave de cultivo. Sin embargo, en muchas ocasiones esa hoja simplemente está haciendo lo que tarde o temprano hacen todas las hojas: envejecer. Así es, ni siquiera las plantas perennes conservan todas sus hojas para siempre. Al igual que nosotros renovamos continuamente células de nuestra piel o nuestro cabello, las plantas también reemplazan sus órganos. Algunas especies lo hacen lentamente y mantienen las hojas durante varios años, mientras que otras las renuevan cada pocos meses o incluso las pierden todas durante una estación determinada.

No todas las hojas amarillas son un síntoma de enfermedad
No todas las hojas amarillas son un síntoma de enfermedad

Comprender cómo envejecen las hojas nos permite distinguir entre un proceso completamente natural y una señal de que algo no funciona correctamente. Porque una hoja amarilla no siempre significa que la planta esté enferma, ¡pero tenemos que saber diferenciar una hoja envejecida de otra enferma!

Las hojas no están hechas para durar eternamente

Aunque muchas veces percibimos las plantas como organismos estáticos, en realidad están en constante renovación. Cada hoja tiene un ciclo de vida: nace a partir de una yema, se expande, realiza la fotosíntesis durante un tiempo, pierde progresivamente eficiencia y finalmente muere y cae. La duración de este proceso depende enormemente de la especie. Por ejemplo, muchas hojas de árboles caducifolios viven apenas unos meses mientras que las acículas de algunos pinos pueden permanecer varios años. Pero todas, absolutamente todas, acabarán envejeciendo antes o después.

¿Qué es la senescencia?

El envejecimiento de las hojas recibe un nombre técnico: senescencia foliar. No es una enfermedad ni un accidente, sino un proceso programado genéticamente mediante el cual la planta decide retirar progresivamente una hoja que ya no resulta tan eficiente.

Es una estrategia extremadamente inteligente, ya que mantener una hoja requiere energía, agua y nutrientes. Cuando su rendimiento disminuye, la planta obtiene más beneficios recuperando parte de esos recursos y destinándolos a hojas jóvenes o a nuevas estructuras que manteniendo esta estructura. Es algo parecido a cuando tenemos un coche demasiado viejo y con demasiados kilómetros y nos es más rentable venderlo y utilizar el dinero obtenido para comprar un nuevo coche que estar continuamente reparándolo.

En otras palabras: la planta no abandona la hoja, sino que antes de perderla intenta aprovechar todo lo posible de ella.

Las plantas envejecen sus hojas para ahorrar energía y reciclar nutrientes
Las plantas envejecen sus hojas para ahorrar energía y reciclar nutrientes

¿Por qué amarillean las hojas?

Antes del color amarillento debemos hablar del característico color verde de las hojas, que se debe principalmente a la clorofila. Durante la senescencia, la planta comienza a degradar este pigmento porque ya no le resulta útil mantenerlo. Al desaparecer la clorofila empiezan a hacerse visibles otros pigmentos que ya estaban presentes pero escondidos: los carotenoides (amarillos y anaranjados) y las xantofilas (amarillas). En algunos casos también aparecen antocianinas, responsables de colores rojizos o púrpuras.

Este mismo fenómeno explica los espectaculares colores otoñales de muchos árboles caducifolios. ¡No aparecen nuevos colores, simplemente dejan verse al retirar el verde que los ocultaba! Como ves, el color amarillento que indica un envejecimiento de las hojas es el resultado de esta retraslocación de nutrientes tan característica de la senescencia.

Este reciclaje resulta especialmente importante en ambientes pobres en nutrientes. En suelos donde el nitrógeno escasea, por ejemplo, perder una hoja sin recuperar antes parte de su contenido supondría un enorme despilfarro energético. Por eso la senescencia no es un signo de debilidad, ¡es una estrategia evolutiva muy sofisticada para optimizar recursos!

¿Cuándo es senescencia natural y cuando es un problema real?

La gran pregunta es: ¿cómo distinguir una hoja que envejece de una hoja que amarillea por un problema? No siempre resulta sencillo, pero existen algunas pistas.

Generalmente, no debemos preocuparnos si amarillean únicamente las hojas más viejas mientras que el resto de la planta continúa creciendo con normalidad, aparecen hojas nuevas sanas y todo el proceso es lento y progresivo. En estos casos lo más probable es que estemos observando senescencia natural.

En cambio, debemos prestar atención si amarillean muchas hojas al mismo tiempo, las hojas jóvenes también presentan síntomas, aparecen manchas oscuras, existe marchitez general, el crecimiento se detiene y aparecen deformaciones. En estas situaciones el amarilleamiento puede estar relacionado con otros factores.

Una de las causas más frecuentes de amarilleamiento no producido por senescencia es, por ejemplo, el exceso de riego. El problema es que un suelo completamente encharcado hacer que las raíces sufran por falta de oxígeno y disminuye la absorción de nutrientes. A su vez, el déficit hídrico prolongado también puede provocar amarilleamiento antes de la caída de las hojas. El déficit nutricional, especialmente de nitrógeno, hierro o magnesio también puede provocar ese amarilleamiento, aunque el patrón en su aparición puede ser diferente según el nutriente implicado y eso nos permite diagnosticarlo de una manera relativamente fácil. Por supuesto, plagas y enfermedades que debiliten a nuestras plantas también son un motor de amarilleamiento clásico en nuestro jardín.

Saber qué hojas amarillean es mucho más importante que el color en sí
Saber qué hojas amarillean es mucho más importante que el color en sí

¿Conviene quitar las hojas amarillas?

La respuesta a esta pregunta es complicada. En realidad si la hoja ya está completamente amarilla o seca, retirarla suele ser perfectamente razonable. Pero si todavía conserva zonas verdes, la planta probablemente sigue recuperando nutrientes de ella. En ese caso conviene dejar que complete el proceso de forma natural. Por tanto, debemos tomar una decisión valorando tanto el aspecto ornamental del proceso como el aspecto económico (desde el punto de vista de los recursos vegetales) de nuestra planta.

Es más, tras el amarilleamiento suele producirse una pérdida progresiva de agua, ya que durante esta senescencia la hoja deja de recibir nutrientes y agua de forma normal. Finalmente, se seca y se desprende mediante una estructura especializada denominada zona de abscisión situada en la base del pecíolo. Gracias a ella la planta puede desprenderse de la hoja minimizando pérdidas de agua y facilitando la cicatrización. Por tanto, mi recomendación, siempre que sea posible, es dejar que la planta lleva a cabo este proceso de la manera lo más autónoma posible. ¡Ella sabe lo que hace!

¿Qué podemos hacer nosotros en nuestro jardín?

Si el amarilleamiento es una consecuencia clara de la senescencia no es necesario que hagamos nada durante este proceso. Sin embargo, conviene revisar la planta si el amarilleamiento avanza rápidamente, afecta a gran parte del follaje, aparecen manchas negras o blandas, las hojas caen prematuramente, no se producen nuevos brotes o existen otros síntomas asociados. En esos casos sí merece la pena investigar causas relacionadas con riego, nutrición, plagas o enfermedades.

En realidad, si queremos ayudar a nuestras plantas la mejor estrategia no consiste en eliminar todas las hojas amarillas, sino en identificar si el proceso es normal o no. Muchas veces la mejor decisión es simplemente no intervenir.

Como has visto, las hojas también envejecen, y hacerlo no significa que la planta esté enferma. La senescencia es un proceso natural mediante el cual la planta recicla nutrientes, optimiza recursos y sustituye hojas menos eficientes por otras nuevas. La clave está en aprender a interpretar el contexto y en entender cuando una hoja amarilla es el paso de la vida y cuando es un problema.

Manuel Gras

Manuel Gras es biólogo graduado por la Universidad de Alicante, con formación transversal en biología biosanitaria y ambiental. Investigador en el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio (IMEM) de la Universidad de Alicante, estudia el impacto de distintos factores sobre los ecosistemas áridos y semiáridos. Máster en Educación en la especialidad de ciencias, compagina su labor investigadora con la divulgación científica.

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