¿Por qué tu planta tiene las puntas marrones si el sustrato está húmedo?

La respuesta suele estar en la humedad del aire, no en las raíces.

La humedad ambiental es la gran olvidada en el cuidado de las plantas
La humedad ambiental es la gran olvidada en el cuidado de las plantas

Cuando una planta de interior empieza a mostrar hojas secas, puntas marrones o un aspecto apagado, nuestra primera reacción suele ser revisar el riego. Si la planta está seca es porque le falta agua, ¿no? Normalmente, comprobamos si el sustrato está seco, añadimos agua e incluso cambiamos la frecuencia de riego pensando que ahí está el problema. Sin embargo, en muchas ocasiones la causa no se encuentra en el suelo, sino en el aire que rodea a la planta. La humedad ambiental es uno de los factores más olvidados de nuestro jardín, sobre todo si en el cultivo de plantas de interior.

Las puntas secas y hojas marrones no siempre indican falta de riego
Las puntas secas y hojas marrones no siempre indican falta de riego

Mientras prestamos atención a la luz, el abonado o el riego, solemos ignorar que muchas especies que hoy en día tenemos en nuestro jardín proceden de selvas tropicales o bosques húmedos donde el aire contiene mucha más humedad que la que encontramos habitualmente en una vivienda. Plantas que están acostumbradas a estas condiciones. Y sí, aunque nos pueda sorprender una planta puede estar perfectamente regada y, aun así, sufrir síntomas muy parecidos a los de la sequía. ¿Quieres saber cómo evitar problemas con la humedad ambiental? ¡Te lo cuento todo en este artículo!

Humedad del suelo y humedad del aire: dos cosas muy distintas

Uno de los errores más comunes consiste en confundir ambos conceptos. La humedad del suelo hace referencia al agua disponible para las raíces. Es el agua que la planta absorbe para mantener sus funciones vitales. La humedad ambiental, en cambio, se refiere a la cantidad de vapor de agua presente en el aire, es el motivo por el que se recomienda algunas plantas introducirlas en invernaderos o, al menos, pulverizarlas frecuentemente. Aunque ambos factores están relacionados, y muchas veces un ambiente húmedo significa un suelo húmedo, no son para nada lo mismo. En realidad podemos tener un sustrato húmedo y un ambiente muy seco, por ejemplo, cuando acabamos de regar, o un sustrato seco y una humedad ambiental elevada, por ejemplo si se nos olvida regar, pero tenemos una planta en un baño. No hay una opción perfecta, todo depende de la especie concreta de la que hablemos. Por eso una planta puede sufrir estrés incluso cuando el sustrato parece perfecto.

Las plantas no solo cogen agua, también la pierden

Normalmente, pensamos en las raíces absorbiendo agua, pero olvidamos que las plantas también la pierden constantemente. Este proceso se denomina transpiración, y curiosamente gracias a que pierden agua pueden coger más del suelo. Este proceso ocurre a través de pequeños poros llamados estomas, situados principalmente en las hojas. Muchas veces cuando en ciudades o parques apostamos por instalar plantas no es únicamente por el valor ornamental o por la sombra que pueden aportar, sino porque las plantas son lo que conocemos como aspersores naturales. Así es, en realidad las plantas liberan continuamente vapor de agua al ambiente gracias a la transpiración.

La transpiración cumple funciones fundamentales, como ayudar a regular la temperatura, favorecer el transporte de nutrientes o participar en numerosos procesos fisiológicos. Pero para que funcione correctamente debe existir cierto equilibrio entre el agua que entra por las raíces y la que sale por las hojas. No solo eso, sino que una cosa lleva a la otra.

¿Qué ocurre cuando el aire está demasiado seco?

Como decíamos la humedad ambiental y la humedad del suelo están relacionadas. Cuando la humedad ambiental es baja, el aire tiene una mayor capacidad para absorber agua, es como si la falta de agua significase que cabe en su interior. Como consecuencia, aumenta la velocidad de transpiración. Esto hace que la planta pierda agua más rápido a como lo hace habitualmente y puede llegar un momento en que las raíces no sean capaces de compensar esas pérdidas.

El resultado es una situación parecida a una sequía, aunque el sustrato esté húmedo. Es decir, por mucha agua que haya al alcance de la planta esta pierde más rápido de lo que es capaz a captar, como cuando realizamos un trasplante y la planta no tiene las suficientes raíces para absorber todo lo que necesita. Por eso muchas plantas tropicales, que requieren humedad ambiental alta para que el balance neto sea positivo, presentan síntomas de estrés hídrico cuando el ambiente es seco incluso cuando se riegan correctamente.

Si la humedad ambiental es baja la planta pierde agua más rápido
Si la humedad ambiental es baja la planta pierde agua más rápido

Plantas especialmente sensibles y especialmente resistentes

No todas las especies reaccionan igual. Las más afectadas suelen ser aquellas procedentes de ambientes húmedos, como calatheas, marantas, helechos, fitonias, algunas orquídeas, alocasias, monstera, filodendros… Piensa que estas plantas evolucionaron en entornos donde la humedad ambiental es elevada durante gran parte del año.

Por otro lado, tenemos plantas que requieren poca humedad ambiental, normalmente las que han evolucionado en ambientes áridos como los desiertos. Tenemos ejemplos como las sansevierias, cactus, crasas, zamioculcas, pothos… Por eso es importante conocer las necesidades específicas de cada especie y no aplicar las mismas recomendaciones a todas.

Señales de un ambiente demasiado seco

Las plantas suelen enviar señales bastante claras cuando la humedad ambiental es insuficiente. Te dejo las señales más claras de que algo no funciona bien y que nos van a requerir una actuación inmediata.

  • Puntas secas o marrones, bordes de las hojas secos. Probablemente, el síntoma más frecuente. Las zonas más alejadas de los vasos conductores son las primeras en sufrir cuando la pérdida de agua es excesiva. Es especialmente común en especies tropicales.
  • Hojas enrolladas. Algunas plantas reducen la superficie expuesta para disminuir la pérdida de agua.
  • Crecimiento lento. Relacionado con el punto anterior, la reducción de la actividad fotosintética acaba afectando al crecimiento.
  • Hojas nuevas deformadas. En los casos más severos, los tejidos jóvenes pueden desarrollarse de forma anómala.

Si dudamos sobre si nuestra planta se encuentra en un ambiente demasiado húmedo la mejor manera de averiguarlo es midiendo directamente esta humedad ambiental. La forma más sencilla es utilizar un higrómetro. Son dispositivos económicos que permiten conocer la humedad relativa del aire y que es indispensable en nuestro jardín, al igual que el termómetro.

Esto evita actuar por intuición y ayuda a identificar si realmente existe un problema. Ver un síntoma, tomar medidas y consultar la humedad necesaria para cada especie nos puede ayudar a solucionar este problema casi inmediatamente. Es más, con esta medida muchas veces descubrimos que la humedad es adecuada y la causa del problema está en otro lugar.

Manuel Gras

Manuel Gras es biólogo graduado por la Universidad de Alicante, con formación transversal en biología biosanitaria y ambiental. Investigador en el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio (IMEM) de la Universidad de Alicante, estudia el impacto de distintos factores sobre los ecosistemas áridos y semiáridos. Máster en Educación en la especialidad de ciencias, compagina su labor investigadora con la divulgación científica.

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