Dejar hojas secas y ramas viejas en el jardín no es dejadez: es lo que lo llena de vida
Un jardín es mucho más que las plantas que vemos
Imagina dos jardines. El primero tiene un césped perfectamente cortado, unos cuantos arbustos ornamentales y ni una sola hoja seca en el suelo. Cada rama muerta se elimina inmediatamente, cualquier insecto desconocido despierta sospechas y las plantas espontáneas desaparecen en cuanto asoman. El segundo es algo diferente. Hay árboles y arbustos de distintos tamaños, flores que aparecen en diferentes momentos del año, algunas hojas acumuladas bajo los setos y unos cuantos tallos secos que todavía permanecen en pie. En un rincón encontramos piedras y algo de madera vieja y, entre las plantas, encontramos abejas, mariposas, escarabajos o, incluso, alguna lagartija. ¿Sabes cuál tengo yo? ¡Y no pienses que es porque soy desordenado!
Un jardín puede ser mucho más que un conjunto de plantas bonitas. Incluso en un espacio relativamente pequeño podemos crear un auténtico refugio para la biodiversidad, un auténtico ecosistema. ¿Quieres saber cómo deberíamos tratar realmente nuestros jardines? ¡Te lo cuento!
A veces un poco de desorden ayuda: hojarasca, tallos secos y madera muerta
Durante mucho tiempo hemos asociado un jardín bien cuidado con un jardín completamente limpio. Retiramos las hojas caídas, cortamos los tallos secos y eliminamos cualquier fragmento de madera que encontremos. No te preocupes, ¡yo también lo pensaba al principio! Desde nuestro punto de vista estamos limpiando, como cuando limpiamos en nuestra casa. Sin embargo, desde el de muchos pequeños animales podemos estar eliminando sus refugios.
Por ejemplo, la hojarasca acumulada bajo un arbusto proporciona unas condiciones de humedad y temperatura diferentes a las de un suelo desnudo. Los tallos secos pueden servir de refugio a algunos insectos y un pequeño montón de piedras genera grietas y espacios protegidos que pueden aprovechar invertebrados y pequeños vertebrados. Lo mismo sucede con la madera muerta. Un trozo de rama que comienza a descomponerse no es simplemente un residuo. Hongos, microorganismos e invertebrados pueden utilizarlo como alimento o refugio y participar en el reciclado de los nutrientes que contiene. ¡Ojo! ¡No te digo que no vuelvas a podar o a pasar la escoba por el suelo! A veces basta con reservar algunos rincones donde nuestra obsesión por ordenar llegue un poco menos.
Variedad de ambientes: la base de un jardín con biodiversidad
La biodiversidad depende en buena medida de la diversidad de ambientes que seamos capaces de crear. Un árbol ofrece unas condiciones, mientras un arbusto denso, otras. Un macizo de flores, unas piedras, la hojarasca acumulada bajo una planta o un pequeño punto de agua proporcionan recursos completamente diferentes. Aquí ya te doy el primer consejo, el más obvio: cuanto mayor sea esta variedad de ambientes, más posibilidades tendremos de que distintos organismos encuentren algo que puedan aprovechar.
Puede ser que de primeras esto nos cause alguna reticencia, ya que normalmente encontrar varios insectos sobre una planta suele activar inmediatamente nuestras alarmas… ¿Ahora vamos a querer atraerlos? ¿No fomentaremos la aparición de plagas?
No todos los insectos son plagas: mariquitas, crisopas y sírfidos
La realidad es algo más compleja. Solo una parte de los insectos que visitan nuestros jardines provoca daños importantes en las plantas. Muchos son completamente inofensivos y algunos pueden convertirse incluso en nuestros aliados. Las mariquitas son probablemente el ejemplo más conocido. Tanto los adultos como sus larvas pueden alimentarse de pulgones, es más, muchas veces son utilizadas como controladores de plagas. También encontramos crisopas, cuyas larvas consumen diferentes pequeños invertebrados, o sírfidos, un grupo especialmente interesante porque los adultos de muchas especies visitan flores mientras que las larvas de algunas de ellas se alimentan de pulgones. A ellos podemos añadir abejas, abejorros, mariposas y muchos otros animales que participan en la polinización.
Por eso eliminar cualquier insecto que encontremos puede producir justo el efecto contrario al que buscamos. Lo ideal sería diferenciar entre aquellos que son una plaga y eliminarlos y respetar a los que no. Por eso si utilizamos indiscriminadamente un insecticida también podemos afectar a algunos de los organismos que nos ayudan a mantener determinadas plagas bajo control. La primera norma debería ser muy sencilla: antes de eliminar un insecto, debemos saber qué es y si realmente está provocando un problema.
Las plantas son el punto de partida: qué plantar para atraer vida
Al igual que ocurre en un ecosistema natural, la comunidad vegetal es la base de todo. Esto significa que si queremos un jardín con biodiversidad necesitamos plantas. Pero no es solo importante tener plantas, sino que también importante cuáles tenemos y cómo las distribuimos. Un jardín formado casi exclusivamente por una única especie ofrece muchas menos posibilidades que otro donde encontramos diferentes tipos de vegetación.
Siempre que el espacio lo permita podemos combinar árboles, arbustos y plantas herbáceas. Cada una de ellas genera unas condiciones diferentes y proporciona distintos recursos. También podemos incorporar especies autóctonas y otras plantas bien adaptadas al clima de nuestra zona. Esto no significa que tengamos que eliminar todas las especies ornamentales exóticas, al final nuestro jardín debemos decorarlo como queramos. La buena noticia es que podemos tener perfectamente un jardín ornamental y, al mismo tiempo, favorecer la biodiversidad. La idea es aumentar la variedad y evitar, por supuesto, especies con comportamiento invasor.
Un poco de agua siempre viene bien: del estanque al cuenco sencillo
El agua puede aumentar enormemente las posibilidades de un jardín. Las aves necesitan beber y bañarse y numerosos insectos también necesitan acceder a ella. Si tenemos suficiente espacio, incluso un pequeño estanque puede convertirse en uno de los puntos con mayor biodiversidad. También podemos utilizar recipientes mucho más sencillos, siempre procurando que los animales puedan entrar y salir con facilidad y evitando mantener pequeños volúmenes de agua estancada que puedan convertirse en lugares de reproducción para mosquitos.
Un comedero puede resultar útil, pero árboles, arbustos y setos ofrecen mucho más: lugares donde refugiarse, descansar, nidificar y buscar alimento. Las cajas nido también pueden compensar parcialmente la ausencia de cavidades naturales, aunque deben tener unas dimensiones y una ubicación adecuadas para las especies que pretendemos favorecer. ¿Te imaginas lo bonito que puede llegar a ser tener polluelos en tu jardín? ¡Puedes ponérselo fácil!
Los errores que dejan tu jardín vacío
Probablemente, uno de los errores más importantes sea intentar controlar demasiado nuestro jardín. Como hemos comentado, un poco de desorden, además de aportar refugio y recurso, significa menos presencia humana, lo que evita espantar a otras especies. Cortar continuamente cualquier planta que aparezca espontáneamente, eliminar toda la hojarasca, utilizar insecticidas ante la aparición del primer insecto o mantener grandes superficies con muy pocas especies reduce los recursos disponibles.
También podemos olvidarnos de lo que sucede cuando nosotros ya hemos entrado en casa. Una iluminación exterior intensa y permanente puede alterar el comportamiento de numerosos animales nocturnos, especialmente insectos. Reducir la iluminación innecesaria y evitar mantener la vegetación iluminada durante toda la noche también es una forma de favorecer la biodiversidad. Y tampoco debemos pensar que cualquier planta con muchas flores resulta automáticamente beneficiosa. Algunas especies exóticas pueden escapar de los jardines y comportarse como invasoras, desplazando a la vegetación local y, con ellas, a su fauna asociada.
Como has visto, favorecer la biodiversidad no significa necesariamente trabajar más. En muchas ocasiones significa precisamente lo contrario: intervenir un poco menos. Además, lo más interesante es que muchas de las medidas que ayudan a atraer vida al jardín no requieren comprar absolutamente nada. Así que, ¿a qué esperas para «no» ponerte manos a la obra?