Cómo limpiar paso a paso la aspiradora y mejorar su rendimiento

La aspiradora es un electrodoméstico fundamental para la limpieza.

Vaciar la aspiradora es clave para una mejor limpieza
Vaciar la aspiradora es clave para una mejor limpieza

La aspiradora es uno de los electrodomésticos que más utilizamos en casa y, paradójicamente, uno de los que menos limpiamos. Hay algo un poco irónico en usar una máquina sucia para limpiar el suelo. Pero pasa en casi todos los hogares: la aspiradora se vacía de vez en cuando, se guarda en el armario y punto.

Lo que no se ve, no se limpia. El problema es que una aspiradora con filtros saturados, cepillos atascados y depósito sucio no solo rinde menos, sino que puede llegar a expulsar parte de la suciedad que aspiró de vuelta al aire. Básicamente, estarías ensuciando mientras limpias.

La buena noticia es que limpiarla a fondo no lleva tanto tiempo como parece, y la diferencia en el rendimiento es inmediata. En este artículo compartimos cómo hacerlo de la manera adecuada, parte por parte.

Antes de empezar: desenchufa siempre

Limpiar la aspiradora encendida puede ser peligroso
Limpiar la aspiradora encendida puede ser peligroso

Parece obvio, pero vale la pena decirlo. Antes de tocar cualquier parte de la aspiradora, desenchúfala. Si es una aspiradora inalámbrica, retira la batería o asegúrate de que está apagada. Trabajar con ella conectada no tiene ningún sentido y puede ser peligroso.

También conviene hacer la limpieza en un lugar bien ventilado, idealmente en la terraza o cerca de una ventana abierta. Al manipular los filtros y el depósito vas a levantar polvo fino, ácaros y partículas que prefiero no respirar más de lo necesario.

El depósito o la bolsa: el primer paso

Cambiar la bolsa o limpiar el depósito es clave para una mejor limpieza
Cambiar la bolsa o limpiar el depósito es clave para una mejor limpieza

Dependiendo del modelo que tengas, tu aspiradora usa bolsa o depósito rígido. En ambos casos, este es el punto de partida.

Si el aparato tiene bolsa, cámbiala cuando esté llena a dos tercios de su capacidad. Muchas personas esperan a que esté completamente llena, pero eso reduce la succión mucho antes de que la notes. Al retirarla, hazlo con cuidado para que no se escapen partículas, y ciérrala antes de tirarla.

Si tiene depósito rígido, vacíalo directamente en la basura y luego lávalo con agua tibia y unas gotas de lavavajillas. Enjuágalo bien y, esto es clave, déjalo secar completamente antes de volver a colocarlo. Un depósito húmedo favorece la aparición de moho y mal olor, que luego se esparcen por toda la casa cada vez que aspiras.

Los filtros: la parte más importante y la más olvidada

Un flitro óptimo es clave para una buena limpieza
Un flitro óptimo es clave para una buena limpieza

Los filtros son el corazón del sistema de filtración de la aspiradora, y también lo que más descuidamos. Un filtro saturado es la principal causa de pérdida de succión y del olor raro que a veces desprenden las aspiradoras cuando llevan tiempo sin mantenimiento.

La mayoría de las aspiradoras tienen dos tipos de filtros: uno previo al motor, que atrapa las partículas más grandes, y uno posterior, que suele ser el filtro HEPA.

Por sus siglas en inglés, High Efficiency Particulate Air), es un dispositivo mecánico de filtración de aire diseñado para retener el 99.97 % de las partículas milimétricas desde polvo, polen, caspa y bacterias.

Para limpiarlos, primero consulta el manual de tu modelo, porque no todos se lavan con agua. Algunos son lavables y otros solo se limpian sacudiéndolos suavemente o pasando un cepillo seco.

Si el tuyo es lavable, enjuágalo bajo el grifo sin usar jabón, a menos que el fabricante lo indique expresamente. Y de nuevo: tiene que estar completamente seco antes de volver a colocarlo. Mínimo 24 horas al aire. Si lo montas húmedo puedes dañar el motor.

Los filtros no son eternos. Aunque los laves regularmente, cada cierto tiempo hay que reemplazarlos. Revisa la recomendación del fabricante, pero en general un filtro HEPA debería cambiarse cada 12 o 24 meses según el uso.

El cepillo y la boquilla principal: donde se acumula todo

El cepillo puede ser la parte que más suciedad acumule
El cepillo puede ser la parte que más suciedad acumule

El cepillo motorizado es la parte que más contacto tiene con el suelo y también donde más suciedad se acumula de forma visible. Pelos, hilos, pelusa... todo se enreda alrededor del rodillo y con el tiempo puede llegar a bloquear el giro, lo que reduce enormemente la eficacia en alfombras y moquetas.

Para limpiarlo, retira el cepillo del cabezal según las instrucciones de tu modelo y usa unas tijeras para cortar los enredos de pelo. Luego tira de ellos con los dedos o con un cepillo de dientes viejo. Verás que sale una cantidad de pelo sorprendente, incluso en aspiradoras que parecían estar bien.

La boquilla en sí también se puede limpiar con un paño húmedo por dentro y por fuera. Si hay acumulaciones de suciedad seca en los bordes, un palillo o un cepillo pequeño ayudan a desprenderla.

Los accesorios y tubos: no te los saltes

Limpiar los accesorios de la aspiradora también es fundamental
Limpiar los accesorios de la aspiradora también es fundamental

La mayoría de aspiradoras vienen con varios accesorios: boquilla para tapicería, cepillo para polvo, boquilla estrecha para rincones... Todos ellos acumulan suciedad con el uso y raramente se limpian.

Lávalos bajo el grifo con agua tibia, sécalos bien y guárdalos limpios. Si los tienes guardados en una bolsa o caja junto a la aspiradora, no tiene sentido tenerlos sucios.

El tubo extensible también puede acumular polvo por dentro, especialmente si aspiras rincones con frecuencia. Pasa un paño enrollado o incluso un trapo largo por dentro del tubo para limpiar las paredes interiores.

El exterior: que también cuente

Una vez que todo está limpio por dentro, dedica un par de minutos al exterior. Un paño húmedo pasa bien por la carcasa y elimina el polvo acumulado, las huellas y cualquier mancha. Presta atención a las ruedas, que suelen acumular suciedad en los ejes y pueden rayar el suelo si no se limpian.

Si tu aspiradora tiene pantalla o botones, limpia esa zona con un paño apenas húmedo o con una toallita. Y revisa que el cable (si lo tiene) esté en buen estado, sin pelados ni dobleces forzados.

¿Cada cuánto hay que hacer esta limpieza?

Depende del uso, pero como referencia general: el depósito o bolsa, cada dos o tres usos. Los filtros lavables, una vez al mes si aspiras con frecuencia. El cepillo motorizado, una vez cada dos semanas si tienes mascotas o personas con pelo largo en casa. Una limpieza completa de todo, incluyendo accesorios y exterior, cada dos o tres meses.

Si tienes mascotas, alergias o alfombras en casa, acorta esos tiempos. Una aspiradora bien mantenida no solo dura más, sino que hace su trabajo de verdad.

El resultado lo notas enseguida

No hace falta que la aspiradora deje de funcionar para ocuparse de ella. Muchas veces la succión ya está reducida a la mitad sin que lo hayamos notado porque el deterioro es gradual.

Después de una limpieza completa, la diferencia es inmediata: aspira más fuerte, hace menos ruido y ya no desprende ese olor a polvo viejo que tanto molesta.

Dedicarle media hora cada par de meses es una de esas pequeñas inversiones de tiempo que luego se agradecen mucho en el día a día.

Virginia Bruno

Virginia Bruno es redactora online especializada en contenidos de lifestyle con más de nueve años de experiencia. Colabora en medios españoles de referencia como Decoora y Jardineriaon, donde escribe sobre decoración, limpieza, plantas y ecología. Amante del interiorismo y la naturaleza, combina su pasión por el bienestar y la sostenibilidad con un estilo divulgativo práctico y cercano.

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