Cómo sacarle partido al espacio debajo de la cama sin que quede un caos
Debajo de la cama, es el lugar perfecto para almacenar objetos y ropa.
El espacio que queda debajo de la cama es una de las zonas más desaprovechadas de toda la casa. Muchas veces se queda vacío acumulando pelusas, o se convierte en una especie de " gran cajón sin fin" donde tiramos todo lo que no sabemos dónde guardar: cajas rotas, zapatos sueltos, ropa de otra temporada metida en bolsas de supermercado y algún que otro objeto que preferimos olvidar.
Al final, cada vez que miramos ahí abajo, nos da una sensación de desorden que sabotea la paz de todo el dormitorio. Sin embargo, esos metros cuadrados son oro en polvo, especialmente si tu casa es chica o si te faltan armarios.
El secreto no está en dejar de usar ese espacio, sino en aprender a conquistarlo con orden, inteligencia y, sobre todo, mucho criterio visual.
El primer paso: limpieza a fondo y categorización
Antes de salir a comprar cualquier organizador, lo primero que tienes que hacer es vaciar por completo el espacio de abajo de la cama.
Sí, da un poco de pereza, pero es la única forma de poder comenzar bien. En primer, lugar limpia a fondo la tierra que se junta en esa zona y coloca todo lo que sacaste sobre la alfombra o el colchón.
Ahora toca ser sincera con una misma. Mira lo que pudiste recolectar y sepáralo por categorías. El espacio debajo de la cama tiene una regla de oro: solo debe contener cosas de uso poco frecuente o que correspondan a la temporada contraria.
Es el lugar ideal para los acolchados pesados en verano, las valijas, las camperas de abrigo que no vas a usar por meses o los zapatos de fiesta. Si hay cosas rotas, ropa que ya no te queda o recuerdos que solo acumulan polvo, es el momento perfecto para dejarlos ir.
Contenedores con tapa: tus mejores aliados contra el polvo
El gran enemigo de esta zona de la casa es, sin dudas, el polvo. Por eso, colocar cosas sueltas o en bolsas abiertas es asegurar que cuando las vayas a buscar estén llenas de pelusas.
La solución ideal son los contenedores cerrados. Te recomiendo éstas dos opciones geniales:
- Cajas de plástico transparentes con ruedas: Son una maravilla porque te permiten ver qué hay adentro sin necesidad de abrirlas todas, y las ruedas hacen que sacarlas para limpiar el piso sea un juego de niños. Eso sí, fíjate bien en la altura disponible antes de comprarlas; mide desde el piso hasta el elástico de la cama para no llevarte sorpresas.
- Cajas de tela o lona con cierre: Son perfectas para la ropa o los acolchados porque el tejido "respira" mejor, además se adaptan si colocas cosas de más. Estéticamente quedan mucho más prolijas y cálidas si se llegan a ver un poquito desde el costado de la cama.
Cuando el espacio es mínimo: las bolsas al vacío
Si el hueco debajo de la cama no es muy alto, las bolsas al vacío pueden convertirse en tus mejores aliadas. Son especialmente útiles para guardar edredones, mantas gruesas, almohadas extra o ropa de otra temporada.
Al extraer el aire con una aspiradora, estas prendas reducen muchísimo su volumen y ocupan una fracción del espacio que necesitarían normalmente.
Eso sí, conviene usarlas sobre todo para textiles y no para prendas delicadas que puedan arrugarse demasiado durante meses. Además de ahorrar espacio, ayudan a proteger el contenido del polvo, la humedad y los olores.
El truco visual: ocultar el almacenamiento
Aunque uses las cajas más lindas del mercado, ver una montaña de plástico abajo del colchón le saca encanto a cualquier decoración. Para que el almacenamiento sea exitoso, tiene que ser invisible.
Si tu cama no es de las que vienen con baúl integrado, el mejor truco es usar un buen cubrecama grande o un faldón de cama (las famosas polleras para sommier) que tape las patas.
Al caer la tela de manera natural hasta el piso, logras que todo lo que guardaste quede mágicamente oculto a la vista. El dormitorio recupera de inmediato su aspecto limpio, minimalista y ordenado, aunque ahí abajo tengas guardado medio armario.
Dividir para reinar: el almacenamiento de zapatos
Si vas a usar este espacio para guardar calzado, no cometas el error de tirar los zapatos sueltos adentro de una caja grande, porque se van a terminar deformando y vas a perder un montón de tiempo buscando el par de cada uno.
Existen unos organizadores de tela específicos para zapatos que vienen con divisiones internas y una tapa transparente con cierre. Son chatos, entran perfecto abajo de cualquier cama y te permiten tener tus sandalias o botas cortas perfectamente alineadas, limpias y a la vista.
Rotular para no perder el control
Aunque pienses que te vas a acordar perfectamente de qué pusiste en cada caja, la memoria falla. Dentro de seis meses, cuando cambie el tiempo y busques ese buzo de lana específico, no vas a querer estar sacando y abriendo cinco contenedores diferentes.
Lo mejor y más práctico es pegarle una etiqueta linda o un simple papelito en el frente de cada caja que mire hacia afuera, donde se lea claramente el contenido (por ejemplo: "Ropa de invierno", "Sábanas de repuesto", "Zapatos de verano"). Te va a llevar dos minutos hacerlo y te va a ahorrar muchísimo tiempo y fastidio en el futuro.
También es buena idea revisar el contenido de estas cajas al menos una vez al año. A veces guardamos cosas pensando que las vamos a necesitar y pasan años sin que las volvamos a usar.
Aprovechar el cambio de temporada para hacer una pequeña revisión ayuda a mantener el orden y evita que el espacio bajo la cama vuelva a convertirse en un almacén de objetos olvidados.
Un espacio con propósito
Sacarle partido al bajo de la cama no es "esconder la mugre debajo de la alfombra"; es diseñar un sistema que trabaje a tu favor. Cuando cada objeto tiene su contenedor, su etiqueta y su espacio delimitado, el caos desaparece.
Tu dormitorio se va a sentir mucho más liviano, amplio y ordenado, y vas a ganar un espacio de guardado extra que ni sabías que tenías disponible.