Una fruta inesperada con sabor dulce y textura de pudín

Alimentos singulares

El zapote negro tiene pulpa oscura, se come con cuchara y recuerda al chocolate cuando está en su punto de maduración

El zapote negro se recolecta verde y termina de madurar fuera del árbol, momento en el que desarrolla su textura de pudín.
El zapote negro se recolecta verde y termina de madurar fuera del árbol, momento en el que desarrolla su textura de pudín.

No parece una fruta y tampoco se come como tal. El zapote negro se abre, se deja madurar y se come con cuchara, como un postre. Su pulpa es oscura, cremosa y dulce, con un sabor que recuerda al chocolate suave. Pero no lo es. No lleva cacao, ni azúcar añadida, ni ingredientes ocultos. Solo fruta madura. Y ahí está precisamente su interés.

Una fruta que no se comporta como esperamos

El zapote negro no entra por los ojos cuando está entero: piel verde, aspecto mate, forma irregular. Nada hace pensar en lo que hay dentro. Pero al abrirlo en su punto, la pulpa aparece casi negra, blanda y untuosa, más cercana a una crema que a una fruta fresca.

Ese cambio radical recuerda al de otras frutas que dependen mucho del momento de consumo, como el caqui, con el que además comparte familia botánica y esa transformación marcada de textura y sabor cuando alcanza su madurez óptima.

No se corta en gajos ni se muerde. Se hunde la cuchara y se come despacio. Esa textura explica por qué se ha ganado el apodo de fruta del pudín de chocolate, aunque su sabor sea más sutil y menos intenso que el del cacao.

La pulpa del zapote negro, oscura y cremosa, se come con cuchara cuando el fruto está completamente maduro.
La pulpa del zapote negro, oscura y cremosa, se come con cuchara cuando el fruto está completamente maduro.

El sabor: dulce, suave y sin estridencias

No sabe exactamente a chocolate, pero lo evoca. Tiene notas dulces, ligeramente acarameladas, con un fondo que recuerda al cacao y a la vainilla. No empalaga y no necesita acompañamiento cuando está bien maduro.

Eso sí, el punto de maduración es clave. Verde resulta áspero y astringente. Maduro, en cambio, se vuelve amable, redondo y sorprendentemente goloso.

Una fruta que rompe las categorías

El zapote negro es uno de esos alimentos que descolocan porque no encajan del todo en la idea clásica de fruta fresca. Su forma de consumirse y su textura lo acercan más a un postre que a una pieza de fruta convencional, algo que también ocurre con otros llamados pseudofrutos, cuyo interés está tanto en su estructura como en su uso culinario.

Más interesante de lo que parece

El interés del zapote negro no se queda en su textura o en su sabor. Desde el punto de vista nutricional, destaca por su alto contenido en vitamina C, superior al de muchas frutas habituales, lo que contribuye al mantenimiento del sistema inmunitario y a la absorción del hierro de origen vegetal.

Aporta también antioxidantes naturales y pequeñas cantidades de vitamina A, calcio y fósforo, con un contenido graso prácticamente inexistente. Su dulzor procede únicamente de los azúcares propios de la fruta, lo que, unido a su textura densa, hace que resulte más saciante que otras frutas más acuosas y que se consuma en menor cantidad.

En Canarias sí se cultiva: el caso de Tenerife

Aunque el zapote negro es originario de las regiones tropicales de América, su presencia histórica se concentra especialmente en México y Centroamérica, donde crece tanto de forma silvestre como en cultivos tradicionales. Desde ahí se extiende hacia zonas del norte de Sudamérica, como Colombia o Ecuador, siempre en climas cálidos, húmedos y sin heladas, donde el árbol puede desarrollarse con regularidad. En España, esta adaptación se da de forma muy localizada en Canarias, especialmente en Tenerife.

En la isla, la temporada del zapote ecológico varía según la variedad y el microclima:

  • Zapote negro: de noviembre a abril
  • Zapote blanco: de marzo a junio
  • Zapote mamey: de mayo a septiembre

Zonas como Playa San Juan, con temperaturas suaves y muchas horas de sol, favorecen una producción más regular. Aun así, se trata de explotaciones pequeñas y de consumo cercano, por lo que esta fruta rara vez sale del ámbito insular.

Cómo conservarlo para comerlo en su punto

El zapote se recolecta verde y termina de madurar fuera del árbol. Para que alcance su textura cremosa característica, lo ideal es dejarlo a temperatura ambiente, sin prisas y sin manipularlo en exceso.

No se recomienda refrigerarlo: el frío altera la textura de la pulpa y apaga su sabor. El punto óptimo llega cuando cede ligeramente al presionarlo y la piel pierde firmeza. Entonces está listo para abrirlo y comerlo con cuchara.

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