Cómo conservar cada tipo de queso para que dure más y sepa mejor

Frescos, tiernos, curados o azules: cada queso necesita sus propios cuidados para conservar todo su sabor y textura

Así es como debes conservar cada tipo de queso en la nevera
Así es como debes conservar cada tipo de queso en la nevera

Existen muchos tipos de queso según su maduración:

  • Frescos: no pasan por un proceso de maduración y su contenido en agua es mucho mayor.
  • Tiernos o blandos: maduración muy breve y una textura más cremosa.
  • Semicurados: requieren entre 20 días y 3 meses de curación.
  • Curados: maduran hasta 7 meses y pierden casi toda la humedad.
  • Viejos o añejos: superan los 270 días de reposo (unos 9 meses) y presentan una textura muy dura o quebradiza, además de un sabor mucho más intenso.

Los más curados y viejos pueden aguantar mucho más tiempo en buen estado gracias a su poco contenido en agua, pero si los conservas de la manera equivocada, podrán echarse a perder antes de tiempo. Descubre cómo se debe conservar cada tipo de queso para que aguante más tiempo.

Cómo conservar los quesos curados y semicurados

Uno de los errores más habituales es conservar el queso en film transparente, que no le permite respirar y acaba causando la aparición de moho.

El queso curado y semicurado se debe almaecenar envuelto en papel vegetal
El queso curado y semicurado se debe almaecenar envuelto en papel vegetal

Para almacenar los quesos curados o semicurados de la mejor manera, sigue los siguientes pasos:

  1. Envuelve el queso en papel de horno o vegetal.
  2. Colócalo dentro de un recipiente, pero no lo cierres herméticamente. Lo que interesa es que el queso pueda respirar.
  3. Guárdalo en una zona a temperatura estable dentro de la nevera. La balda superior es uno de los mejores huecos.
  4. Cuando vayas a consumirlo, sácalo unos 20 o 30 minutos antes de la nevera para disfrutarlo a temperatura ambiente con todo su sabor.

El queso más curado puede durarte meses sin estropearse, aunque es probable que la zona más externa se quede un poco dura. Para evitarlo, puedes pintarla con un poco de aceite de oliva.

Cómo conservar el queso fresco

El queso fresco se debe guardar siempre en la nevera a una temperatura entre los 2 y 4 ºC y, a diferencia de los más curados, estos sí se deben almacenar en un recipiente herméticamente cerrado. Es importante que se conserven en su propio suero y que se vaya retirando el exceso de líquido acumulado cada día para evitar bacterias. De esta manera, podrás conservar el queso fresco durante un máximo de 5 días.

Cómo conservar el queso tierno

En cuanto al tipo tierno o blando, lo mejor será hacer como con los madurados: envuélvelo en papel de horno y guárdalo en el cajón de las verduras a una temperatura estable. Es importante dejarle espacio para que respire, por lo que no lo guardes envuelto en papel film o en un táper cerrado. Así, puede aguantar hasta dos semanas.

¿Y los quesos azules que ya tienen moho?

En el caso de los quesos azules, que tienen moho interno, es importante almacenarlos siempre por separado del resto de quesos y envolverlos bien con papel de aluminio muy pegado para bloquear la entrada de oxígeno y evitar el crecimiento de más moho. También se debe guardar en la parte más baja y fría de la nevera.

El queso azul se debe guardar por separado de otros quesos
El queso azul se debe guardar por separado de otros quesos

¿Se puede congelar el queso?

Aunque no es la opción ideal, no todos los quesos reaccionan igual al congelador. Los quesos frescos nunca deben congelarse debido a su alto contenido en agua. En cambio, los quesos curados y semicurados, especialmente si están rallados o en láminas para cocinar en pizzas, gratinados o salsas, admiten mejor la congelación.

En definitiva, la clave para que el queso no pierda su sabor y se conserve durante más tiempo, está en dejarlo respirar, guardarlo a la temperatura adecuada y sacarlo de la nevera con tiempo antes de disfrutarlo.

Lucía Zamanillo

Lucía Zamanillo es periodista graduada por la UPV/EHU y especializada en comunicación y marketing digital. Apasionada de la cocina y la gastronomía, combina sus dos grandes intereses creando contenidos para Hogarmania.

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