El motivo por el que tus plantas en maceta se secan aunque las riegues cada día

Y las claves para que tus macetas no sufran estrés hídrico

La maceta adquiere un papel fundamental en verano
La maceta adquiere un papel fundamental en verano

En verano, muchas plantas cultivadas en maceta parecen secarse a una velocidad desesperante. A más de uno nos pasará que esto se convierta en nuestro quebradero de cabeza particular… ¿Cómo podemos compaginar estar varios días fuera de casa sin que sufran? En los casos más extremos podemos llegar a regarlas por la mañana y, al llegar la tarde, encontrarnos el sustrato seco y las hojas algo decaídas. Esto no siempre significa que estemos regando mal, sino que las plantas que crecen en recipientes están sometidas a unas condiciones muy diferentes a las de aquellas que viven directamente en el suelo. El pequeño volumen de sustrato disponible, el calentamiento de las paredes de la maceta y el aumento de la evaporación hacen que el agua desaparezca mucho más rápido. A ello se suman otros factores, como el material del recipiente, su color, el viento o el tamaño de la propia planta.

La maceta tiene un impacto directo en el crecimiento de la planta
La maceta tiene un impacto directo en el crecimiento de la planta

¿La buena noticia de todo esto? Que entender por qué ocurre nos permite reducir el estrés hídrico y evitar tener que vivir pegados a la regadera durante todo el verano. ¡Y hoy te contamos todo lo que debes saber.

Las macetas se calientan mucho más que el suelo

Uno de los principales problemas de cultivar plantas en recipientes es que sus raíces están mucho más expuestas a los cambios de temperatura. En el suelo, la temperatura suele mantenerse relativamente estable a medida que descendemos unos centímetros gracias a su gran poder de amortiguación. Incluso durante los días más calurosos, las capas profundas están protegidas de la radiación solar directa y conservan mejor tanto la humedad como una temperatura moderada. Sin embargo, en una maceta las paredes reciben directamente la radiación solar. Si el recipiente permanece durante varias horas al sol, su temperatura puede aumentar considerablemente. En lugar de amortiguar las temperaturas actúa como una olla al fuego calentando toda la masa radicular de nuestra planta.

El problema de todo esto es que si el sustrato se calienta demasiado, las raíces pueden reducir su actividad y absorber agua con mayor dificultad. Por eso, a veces una planta parece marchita aunque todavía quede cierta humedad en el interior de la maceta. Este problema es especialmente frecuente en balcones y terrazas orientados al sur o al oeste, donde los recipientes pueden recibir varias horas de sol intenso durante la tarde.

En general, cuanto más sol reciba una maceta peor será para la planta.

Poco sustrato significa poca reserva de agua

Otro factor fundamental es el volumen de tierra disponible. Una planta cultivada directamente en el jardín puede extender sus raíces en diferentes direcciones e incluso alcanzar capas profundas donde todavía existe humedad.

Sin embargo, en una maceta, ese espacio está completamente limitado. Cuando el agua almacenada en el sustrato se agota, la planta no tiene ningún otro lugar donde buscarla. Por esta razón, las macetas pequeñas se secan mucho más rápido que las grandes, algo que seguro que ya has experimentado. Como es lógico, un recipiente reducido contiene poca cantidad de sustrato y, por tanto, puede almacenar muy poca agua. En pleno verano, una maceta pequeña situada al sol puede necesitar riego prácticamente todos los días.

Esto se agrava a medida que una planta crece, aumenta su sistema radicular y también la cantidad de agua que necesita. Si las raíces ocupan prácticamente todo el espacio de la maceta, queda muy poco sustrato capaz de almacenar humedad. Cuando una planta empieza a necesitar agua con demasiada frecuencia, puede ser una señal de que ha llegado el momento de trasplantarla a un recipiente mayor. ¡Escúchala cuando llegue el momento!

En verano, una maceta pequeña al sol puede necesitar agua todos los días
En verano, una maceta pequeña al sol puede necesitar agua todos los días

El material y color de la maceta también importa

No todos los recipientes conservan la humedad de la misma forma y no todos los recipientes sirven como macetas. Por ejemplo, las macetas de barro o terracota son porosas, lo que hace que parte del agua contenida en el sustrato puede atravesar lentamente sus paredes y evaporarse desde el exterior. Es el mismo funcionamiento que utilizar un botijo para mantener el agua de su interior relativamente fresca.

Esta característica favorece la aireación y puede resultar beneficiosa para plantas sensibles al exceso de humedad, además de refrescar las raíces de la planta. Pero no es oro todo lo que reduce y esta ventaja durante el verano también hace que el sustrato se seque más rápidamente.

Por otro lado, las macetas de plástico son mucho menos porosas. Como el agua no puede escapar a través de las paredes, conservan la humedad durante más tiempo. Esto puede ser una ventaja para especies que necesitan un sustrato relativamente fresco y húmedo. Sin embargo, algunas macetas de plástico pueden calentarse mucho cuando reciben sol directo, especialmente si son de colores oscuros.

Los recipientes metálicos presentan un problema similar. El metal puede alcanzar temperaturas muy elevadas y transmitir rápidamente ese calor al sustrato, por lo que esta opción no suele ser la elegida por la mayoría de jardineros. También existen macetas de cerámica esmaltada, madera, fibra u otros materiales, cada uno con un comportamiento diferente frente al calor y la humedad. ¿Mi recomendación? Siempre que podamos, y sabiendo que seguramente requiera riegos más profundos, debemos apostar por las macetas de barro.

Otro punto muy importante es el color de la maceta. Como imaginarás los colores oscuros absorben más radiación solar que los claros, por lo que una maceta negra puede alcanzar una temperatura considerablemente mayor que una maceta blanca o beige situada exactamente en el mismo lugar. En zonas con veranos muy calurosos, utilizar recipientes de colores claros puede ayudar a reducir el calentamiento del sustrato. Es más, en realidad podemos colocar una maceta oscura dentro de un tiesto claro si no queremos trasplantarla. Y esa pequeña cámara de aire entre ambos recipientes puede actuar como aislante y reducir todavía más la transmisión de calor. ¡Como ves, trucos en la jardinería hay muchos!

Como curiosidad… ¿De qué color son la mayoría de macetas de plástico que adquirimos en los viveros? ¡Marrones! Esto es porque imitan visualmente a las tradicionales macetas de terracota, que durante siglos han sido uno de los recipientes más utilizados para cultivar plantas y que, como decíamos, son mucho mejores que las que están fabricadas con plástico. Por este motivo cuando comenzaron a popularizarse las macetas de plástico se apostó por este color que, además, disimula muy bien la tierra, el polvo, las manchas y el envejecimiento del plástico, algo especialmente útil en viveros donde las macetas se manipulan continuamente. Sin embargo, una maceta marrón oscura puede calentarse bastante más al sol que una blanca o de color claro, así que personalmente siempre las trasplanto a recipientes claros o las pinto. ¡Créeme que notarás la diferencia!

El color y material de la maceta es determinante para la planta
El color y material de la maceta es determinante para la planta

¿Cómo podemos evitar que las macetas se sequen tan rápido?

Existen varias medidas sencillas que pueden ayudarnos a conservar la humedad durante más tiempo. La primera es utilizar macetas suficientemente grandes. Cuanto mayor sea el volumen de sustrato, mayor será también la cantidad de agua disponible para las raíces.

Otra estrategia muy eficaz consiste en cubrir la superficie de la tierra con una capa de acolchado. ¡Hace poco hablamos precisamente de esta técnica que tan útil es para nuestros jardines durante el verano! Podemos utilizar corteza de pino, restos vegetales, fibra de coco, paja o incluso grava. Esta cobertura protege el sustrato de la radiación solar directa y reduce la evaporación.

También podemos agrupar varias macetas, ya que al colocarlas juntas unas proporcionan sombra a otras y se crea un pequeño microclima algo más húmedo que ayuda a disminuir la pérdida de agua. Además, durante las semanas más calurosas puede resultar conveniente trasladar las plantas más sensibles a un lugar donde reciban sol únicamente durante la mañana o estén protegidas durante las horas centrales del día. En ocasiones ni siquiera es necesario sombrear toda la planta. Evitar que el sol incida directamente sobre las paredes del recipiente ya puede reducir bastante la temperatura del sustrato.

Controla el tamaño de las macetas y busca sombras
Controla el tamaño de las macetas y busca sombras

Como has visto, cultivar en maceta muchas veces es la única opción que tenemos para nuestro jardín, pero esto no significa que podamos tratar nuestras plantas igual que si estuvieran directamente en el suelo. No olvidemos que vivir dentro de una maceta, bajo el sol de agosto, se parece bastante a intentar conservar un vaso de agua encima de una plancha caliente. ¡Y no queremos eso para nuestras plantas! Entender estas diferencias es el primer paso para adaptar nuestros cuidados y conseguir que una planta en maceta pueda desarrollarse tan bien como una cultivada en el jardín.

Manuel Gras

Manuel Gras es biólogo graduado por la Universidad de Alicante, con formación transversal en biología biosanitaria y ambiental. Investigador en el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio (IMEM) de la Universidad de Alicante, estudia el impacto de distintos factores sobre los ecosistemas áridos y semiáridos. Máster en Educación en la especialidad de ciencias, compagina su labor investigadora con la divulgación científica.

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