¿Sabes diferenciar el solomillo del entrecot?
Son dos cortes muy conocidos, pero dos platos de textura y sabores completamente distintos.
Si te gusta la carne, probablemente te gusten el entrecot y el solomillo, pero seguro que tienes preferencia por alguno de ellos, ¿no? Ahora bien, ¿serías capaz de reconocerlos a simple vista y de saber cuáles son sus diferencias?
Solomillo y entrecot son dos cortes muy conocidos, pero no se parecen tanto como podría parecer. Ambos son buena fuente de proteínas, hierro y vitaminas del grupo B, pero la diferencia empieza en la zona del animal de la que salen y en su nivel de grasa.
Entrecot, jugoso y con más grasa
El entrecot se encuentra en el lomo, entre las costillas. Tiene grasa infiltrada y una capa de grasa en el lateral, lo que se nota al comerlo. Es más jugoso y de sabor más intenso y potente. Suele venderse deshuesado y es más económico que el solomillo. Además, "perdona" más en la cocción, ya que la grasa ayuda a que no se seque.
Solomillo, magro y suave
El solomillo está en la zona lumbar, justo detrás de las costillas, por debajo del lomo y sobre los riñones. Es una pieza alargada y fina, casi sin grasa. Es un corte más tierno, de sabor más suave y más caro. Siempre se vende sin hueso.
En resumen, si buscas una carne muy tierna y suave, el solomillo es tu corte. Si prefieres una carne jugosa y con más sabor, el entrecot es la mejor opción. Si lo que te gusta es comer bien y comer carne, ambas son opciones ricas, ricas.
Ternera, cerdo y otras carnes
Aunque solemos asociar estos cortes a la ternera, también los encontramos en otros animales. El solomillo de cerdo es más pequeño, de sabor más suave y bastante más económico, y hay solomillos de pavo y de pato. El entrecot, por su parte, también se vende de cerdo.
Cómo cocinar cada corte
Para el entrecot, lo mejor es sacarlo de la nevera un rato antes y cocinarlo en una plancha o parrilla bien caliente. Conviene no pincharlo mientras se hace para que no pierda jugo y dejarlo reposar un par de minutos antes de servirlo. Puedes probarlo con esta receta de entrecot con salsa de chalota y mostaza.
El solomillo se cocina poco tiempo. Se marca por fuera y se deja jugoso por dentro, porque al ser tan magro se seca enseguida si se pasa de punto. Como el entrecot, también agradece un breve reposo. Una de las recetas más famosas de este corte es el solomillo Wellington, un plato que siempre triunfa, sobre todo en Navidad. Se prepara tradicionalmente con solomillo de ternera, aunque también queda muy bien con el de cerdo.