El facilísimo truco de Joseba Arguiñano para pelar el fuet que sorprende a Joana Pastrana
El cocinero ha enseñado a la invitada del viernes una técnica muy sencilla para pelar este embutido sin problemas
Este viernes Joseba Arguiñano ha recibido a la exboxeadora Joana Pastrana en Cocina Abierta para cocinar una crema fría de melón con tartar de tomate y fuet. El cocinero ha aprovechado para explicar a su invitada y a todos los espectadores del programa un método muy sencillo para pelar el embutido en cuestión de segundos: «Te voy a enseñar un truco para pelarlo y sale a la primera, ya verás». «Me va a venir bien», ha asegurado Pastrana, quien se ha quejado de que cuando le quita la piel, suele llevarse medio fuet con ella.
El truco de Joseba Arguiñano para pelar el fuet de forma rápida y fácil
Hay veces que cuesta pelar el fuet porque, durante la curación y el secado de este embutido, la piel se deshidrata y se queda pegada con mucha fuerza a la carne. Además, como pierde mucha humedad, se vuelve quebradiza y es difícil quitarla sin que se rompa.
Arguiñano tiene la solución para poder pelar el fuet sin esfuerzo y no llevarte la carne por el camino.
- El primer paso consiste en realiza una hendidura en la piel «para que luego se suelte más fácil».
- A continuación, moja un papel de cocina, envuelve el embutido con él y déjalo durante unos 10 minutos. El objetivo es devolverle la humedad a la piel para que esté más flexible.
- Pasado el tiempo, tira de la piel y verás cómo sale entera, sin romperse y con mucha facilidad.
«Sí que funciona, sí», se ha sorprendido Joana Pastrana al ver el proceso.
¿Se puede comer la piel del fuet?
Hay gente a la que le gusta comerse el fuet al completo. «Yo, si es un fuet que está correcto, me lo como con la piel», confesaba Joseba Arguiñano. Pero ¿se puede comer esta piel?
La piel de este embutido está hecha tradicionalmente de la tripa natural del cerdo. La parte blanca característica es una capa de moho beneficioso (Penicillium) que protege al fuet durante su curación. En estos casos, la piel se puede comer sin problema, ya que es segura y, además, aporta sabor.
En cambio, muchas versiones más comerciales de los fuets usan coberturas de colágeno o celulosa o incluso de plástico. Solo en este último caso no se debe comer y vendrá indicado en la etiqueta como «artificial» o «no comestible».