Leche, miel o zumo de limón: los trucos que sí funcionan para rebajar el picante de un plato
Si te has pasado con el picante, no te preocupes: estos métodos funcionan de verdad
¿Te has pasado echando picante en un plato y ahora no te lo puedes comer? ¡No lo tires! Te traigo los remedios y trucos que realmente funcionan para rebajar esa sensación de picante y que puedas rescatar esa receta fallida. Ya sea un salteado de verduras, un plato de pasta arrabiata o un marmitako, no te preocupes porque con estos sencillos métodos conseguirás salvarlos.
Por qué nos gusta el picante
Hay personas que toleran mejor el picante que otras. Hay quienes echan salsa de chiles o sriracha a todos sus platos y apenas se inmutan y a quienes un poco de tabasco en un plato ya les provoca escozor en la boca. Pero ¿qué es exactamente el picante y por qué hay gente a la que le gusta más?
La capsaicina es la sustancia responsable de causar la sensación de ardor o picor. Esta molécula activa los receptores de dolor en la boca, lo que hace que el cerebro libere sustancias como la dopamina y las endorfinas para calmar y aliviar ese ardor. Para el cerebro se trata de una sensación similar a la de una actividad de riesgo controlado como subir a una montaña rusa o ver una película de miedo.
En cuanto a la tolerancia, esta depende mucho de las costumbres de cada familia y región, pero se puede entrenar de forma gradual. Por eso, las personas acostumbradas a comer siempre con picante tienen una tolerancia mucho mayor que aquellas que no lo prueban nunca.
Métodos que funcionan para rebajar el picante
Lácteos
Uno de los remedios que más tiempo llevamos utilizando cuando comemos algo muy picante es beber un buen trago de leche. Este sencillo gesto que hemos aprendido desde hace años tiene su explicación científica: los lácteos contienen una proteína llamada caseína que envuelve las moléculas de capsaicina y reduce el picante en la boca.
Pero no solo funciona como remedio cuando ya hemos comido algo picante; los lácteos también son capaces de rebajar el picante de un plato. Por eso, si te has pasado con este ingrediente, añade un poco de leche, nata o yogur y verás cómo se suaviza tu receta.
Grasas
La capsaicina es un compuesto liposoluble, es decir, se disuelve en grasa. Por esa razón, si te pasas con el picante, un truco muy eficaz para rebajarlo es añadir un ingrediente rico en grasas para que la capsaicina se disuelva en él y ya no pique tanto.
Puedes agregar aceite, mantequilla, frutos secos enteros o en crema, leche de coco o nata.
Ácidos
Añadir un ingrediente ácido a tu plato, como un poco de zumo de limón, lima, un chorrito de vinagre o tomate natural, puede funcionar para rebajar la sensación de picante. Estos ingredientes no destruyen ni disuelven la capsaicina, pero se cree que distraen a las papilas gustativas, ya que el cerebro procesa antes el ácido y se consigue que el alimento pique mucho menos.
Azúcares
El azúcar y las texturas más densas como la de la miel ayudan a absorber parte del picante de un plato. Además, sucede algo similar a lo que pasa con el ácido: el sabor dulce satura otros receptores de la lengua, reduciendo la intensidad de la señal del picante que le llega al cerebro.
Así que, si has echado más guindilla o salsa picante de la que deberías a un guiso, añade una cucharadita de miel y ya verás cómo no pica tanto.
Alimentos neutros
Otro truco que es bastante efectivo a la hora de rebajar el picor de una receta es añadir más cantidad de alimentos neutros para que la capsaicina se reparta mejor. Si añades más cantidad de estos alimentos, cada bocado tendrá menos proporción de picante.
Agrega patata, arroz, pan, pasta o caldo de verduras al fondo, base o salteado que te haya quedado demasiado picante y ya verás cómo se rebaja.
Así que ya sabes, la próxima vez que te pases con el picante, no tires el plato; ten a mano alguno de estos sencillos trucos y salva tu receta.