Buttermilk casero, qué es y cómo se hace
Aprende a preparar suero de mantequilla en casa con solo dos ingredientes y descubre cómo utilizarlo para conseguir bizcochos, tortitas y magdalenas más tiernos y esponjosos
Si alguna vez has seguido una receta de repostería en la que aparece la palabra buttermilk, quizá te hayas preguntado qué es o dónde puedes comprarlo. Aunque se puede encontrar en algunos establecimientos, prepararlo en casa es muy sencillo.
Te enseñamos cómo hacerlo y cómo usarlo en recetas como el pan de soda irlandés, la tarta Red Velvet, la Tarta Guinness o la tarta de zanahoria.
Qué es el buttermilk
También conocido como suero de mantequilla, el buttermilk es un lácteo ligeramente ácido, de textura parecida a un yogur líquido.
Es el líquido que queda al batir la nata, cuando por un lado se separa la mantequilla y por otro el suero.
Hoy en día, el que se vende en tiendas se elabora con leche y fermentos lácticos, y por eso es ácido y espeso.
Para qué sirve el buttermilk
Se utiliza mucho en repostería porque aporta humedad y su acidez activa el bicarbonato o levadura química, dando mayor esponjosidad.
En la cocina salada tiene otros usos. Sirve para ablandar carne dura o para marinar, (por ejemplo, el pollo antes de freírlo), ya que ayuda a que el rebozado se adhiera mejor.
Por su cremosidad, también es una buena base para salsas como la salsa ranchera o para dips.
Buttermilk casero clásico
Para preparar buttermilk en casa, pon 250 ml de leche a temperatura ambiente en un cazo y añade 1 cucharada de zumo de limón o de vinagre blanco. Remueve un poco y déjalo reposar entre 5 y 10 minutos.
La leche se cortará ligeramente y espesará, y puede que veas unos grumitos. Es normal. Remueve antes de usarlo y ya lo tendrás listo para tus recetas.
Buttermilk casero con yogur
Otra opción es prepararlo con yogur. Mezcla en un bol 125 g de yogur natural con 125 ml de leche y remueve hasta que quede cremoso y sin grumos. En 5 minutos de reposo ya estará listo.
Si quieres, también puedes usar yogur griego. Como es más espeso, conviene aligerarlo con algo más de leche, unos 100 g de yogur por 150 ml de leche.
Ahora que ya sabes cómo hacerlo, anímate a probarlo en tus recetas de bizcochos, tortitas, tartas o panes y verás lo tiernos que quedan. ¡A cocinar!