Se llama gazpacho, pero se sirve caliente: un plato de cuchara humilde de la cocina andaluza
El gazpacho caliente es un plato de cuchara típico de Andalucía con origen en la cocina de aprovechamiento
También conocido como ajo caliente en algunas regiones de Cádiz, el gazpacho caliente es un plato de cuchara de la cocina andaluza que antes se consumía principalmente durante el otoño e invierno, pero hoy en día se puede comer durante todo el año. Su nombre puede causar confusión, pero no se trata de calentar el clásico gazpacho andaluz, sino que es una receta diferente que nace de la cocina humilde y el aprovechamiento.
Cómo se prepara el gazpacho caliente
El gazpacho caliente o ajo caliente consiste en un majao, que se suele hacer en un dornillo o mortero, a base de pimientos asados, ajo, tomates escaldados o cocidos, pan del día anterior y aceite de oliva virgen extra. Al igual que sucede con el ajoblanco, el nombre de ajo caliente no deriva del ajo como ingrediente principal, sino del verbo ajar, que significa machacar o majar ingredientes.
Cómo hacer gazpacho caliente paso a paso
- Empieza asando un pimiento rojo y uno verde en el horno hasta que queden tiernos y la piel se despegue fácilmente.
- En un dornillo, maja un diente de ajo con un poco de sal y luego añade dos tomates previamente escaldados y pelados junto con los pimientos asados y en tiras. Reserva unas tiras de pimiento para decorar.
- Maja bien e incorpora una rebanada de pan duro en trozos pequeños. Agrega un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y, por último, vierte un vaso de agua caliente poco a poco mientras sigues majando hasta lograr la textura deseada.
- Cuando todos los ingredientes se integren bien, decora el gazpacho caliente con unas tiras de pimientos asados.
En algunas zonas también se le añaden rabanitos laminados o incluso huevos duros o jamón a taquitos, como en el salmorejo cordobés.
Origen del gazpacho caliente
Este plato tradicional andaluz tiene su origen en zonas rurales de Cádiz, como la Sierra y la Campiña de Jerez. El gazpacho caliente que conocemos hoy en día nació a comienzos del siglo XIX con la llegada del tomate y el pimiento desde América, aunque las sopas majadas de pan, ajo y aceite son varios siglos más antiguas, consumidas sobre todo por campesinos y jornaleros para calentarse en los días fríos de invierno.
De hecho, los majados fríos de pan, ajo y aceite, como el ajoblanco, son los antepasados del gazpacho frío moderno que consumimos actualmente.
Otras variantes del gazpacho caliente
Como sucede con otros platos, existen diferentes variantes del gazpacho caliente en función de la zona geográfica:
- Gazpacho de papa: típico de zonas rurales, se trata de una versión muy parecida, pero que sustituye el pan por patata cocida.
- Sopa de tomate andaluza: con la misma base de pimientos, tomates y pan duro, pero elaborada directamente rehogando todos estos ingredientes.
Aunque el gazpacho frío siga siendo el favorito para los meses de verano, su versión caliente es una receta con la misma tradición en la cocina andaluza. Un plato de cuchara humilde, nacido de la escasez y el aprovechamiento, que se disfruta durante todo el año.