¿Solo la enjuagas con agua? Este es el error más común al limpiar una botella reutilizable

Una botella reutilizable puede ser completamente segura… siempre que se limpie correctamente.

Limpiar la botella correctamente es fundamental para evitar bacterias
Limpiar la botella correctamente es fundamental para evitar bacterias

Las botellas reutilizables se han convertido en un elemento cotidiano. Las llevamos al trabajo, al gimnasio, a la universidad, de excursión o incluso las dejamos permanentemente sobre el escritorio o en nuestra mesita de noche. Son una alternativa excelente para reducir el consumo de plásticos de un solo uso, ahorrar dinero y disminuir nuestro impacto ambiental. ¡Eso es así! Sin embargo, existe un aspecto del que se habla mucho menos: una botella reutilizable también puede convertirse en un excelente lugar para que proliferen microorganismos si no se limpia correctamente. Muchas personas rellenan la misma botella durante días o incluso semanas (si no meses…) pensando que, como solo contiene agua, no puede ensuciarse. Pero la realidad es muy distinta. Cada vez que bebemos introducimos saliva, microorganismos de nuestra boca y pequeñas cantidades de materia orgánica que sirven de alimento para bacterias y hongos. Si además la botella permanece varias horas a temperatura ambiente, el interior puede convertirse en un entorno muy favorable para su crecimiento.

No hace falta desinfectarla todos los días, pero sí lavarla frecuentemente
No hace falta desinfectarla todos los días, pero sí lavarla frecuentemente

Esto no significa que las botellas reutilizables sean peligrosas por naturaleza. Al contrario, son perfectamente seguras siempre que se utilicen y mantengan correctamente. El problema aparece cuando olvidamos que, aunque el agua sea limpia, la botella deja de serlo desde el primer sorbo. ¿Quieres saber todo lo necesario sobre las botellas rellenables? ¡Te lo cuento en este artículo!

El agua no es el problema

Una de las primeras ideas que conviene desmontar es que los microorganismos aparecen porque el agua se estropea, cuando en realidad lo que ocurre es justo lo contrario: son los microorganismos los que estropean el agua. Si el problema son los microorganismos, la primera pregunta que nos haremos será de dónde provienen estos microorganismos. ¡Sorpresa! No están en al agua. Al menos no inicialmente. En realidad, el agua potable contiene una carga microbiana muy baja y está sometida a estrictos controles sanitarios. Los que cambia la situación somos nosotros.

Cada vez que bebemos la boca entra en contacto con el borde de la botella y pequeñas gotas de saliva regresan al interior. De esta manera se incorporan bacterias propias de nuestra microbiota oral, además de restos microscópicos de alimentos o bebidas. Es decir, al usarla dejamos de tener una botella con agua potable y pasamos a tener una botella con agua, microorganismos y una pequeña cantidad de nutrientes. ¡Los ingredientes perfectos para que las poblaciones microbianas crezcan como quieran!

¿Qué microorganismos pueden acumularse?

La mayoría de los microorganismos que encontramos en una botella reutilizable proceden de nuestro propio organismo. Entre ellos pueden aparecer bacterias habituales de la boca como las pertenecientes a los géneros Streptococcus, Neisseria o Actinomyces.

También pueden encontrarse bacterias procedentes de las manos si manipulamos el tapón sin haberlas lavado previamente. En determinadas circunstancias pueden crecer además, levaduras, algunos mohos o simplemente otras bacterias ambientales.

En personas sanas esto no suele representar un problema importante, ya que muchos de estos microorganismos forman parte de nuestra microbiota habitual. Simplemente, pueden acumularse en cantidades más grandes e ingerirlas de nuevo. Sin embargo, una botella mal higienizada puede favorecer la acumulación de una carga microbiana elevada y convertirse en una fuente de contaminación, especialmente para personas inmunodeprimidas.

El principal problema no es únicamente la presencia de bacterias aisladas. Muchas de ellas son capaces de formar lo que se conoce como biofilm o biopelícula, una fina capa formada por microorganismos y sustancias que ellos mismos producen para adherirse a una superficie.

El problema es que una vez el biofilm se ha establecido protege a las bacterias, dificulta la limpieza, aumenta su resistencia frente a detergentes y favorece que nuevos microorganismos se adhieran. Es más, en realidad es el mismo fenómeno que ocurre sobre nuestros dientes cuando aparece la placa bacteriana.

El tapón suele acumular muchas más bacterias que el propio interior de la botella
El tapón suele acumular muchas más bacterias que el propio interior de la botella

Las zonas más problemáticas de la botella

No todas las partes de una botella presentan el mismo riesgo, por lo que conocer las más problemáticas nos puede ayudar a prestarles especial atención en nuestro cuidado diario. Te cuento que zonas son especialmente sensibles.

  • El tapón. Es probablemente la zona que más microorganismos acumula. Entra continuamente en contacto con la boca, las manos o el ambiente en general. Además, muchas personas lo cierran inmediatamente después de beber, reteniendo humedad en su interior.
  • La rosca. Las roscas suelen acumular pequeñas gotas de agua difíciles de eliminar. Además, presentan numerosos rincones donde los restos orgánicos pueden quedar retenidos durante días. Si no se desmontan y limpian correctamente, es frecuente que aparezcan biofilms y, una vez establecidos, es difícil eliminarlos completamente. Si bien no están tan expuestas al resto del contenido de la botella, suele ser una de las partes más sucias de la botella.
  • Pajitas y boquillas. Las botellas con pajita incorporada son especialmente delicadas. Mi recomendación sería evitarlas por lo difíciles de limpiar que son. Piensa que cualquier conducto estrecho va a hacer que permanezca ahí la humedad durante más tiempo y que se acumule saliva con facilidad.
  • Juntas de silicona. Muchas botellas modernas incorporan pequeñas juntas para garantizar la estanqueidad. Estas piezas suelen pasar desapercibidas durante la limpieza. Sin embargo, debajo de ellas puede acumularse humedad permanente y restos orgánicos. En numerosas ocasiones, los malos olores típicos de estas botellas proceden precisamente de estas juntas.

Algo en lo que no solemos pararnos a pensar a la hora de comprar una botella reutilizable es el material del que está fabricado. Normalmente, podemos elegir entre botellas de acero inoxidable, vidrio o plástico alimentario. En realidad, todas ellas pueden ser igualmente seguras si se mantienen limpias, la diferencia suele estar más relacionada con la facilidad de limpieza, la presencia de grietas o la resistencia al desgaste. Cuando una botella presenta fisuras o arañazos profundos, resulta más difícil eliminar completamente los microorganismos. Cualquiera de ellas es una excelente opción, aunque el vidrio suele ser más problemático por ser un material más delicado.

El problema no es el agua, sino lo que introducimos en la botella cada vez que bebemos
El problema no es el agua, sino lo que introducimos en la botella cada vez que bebemos

¿Cada cuánto y cómo debemos lavarla?

La respuesta es sencilla: lo ideal es lavarla después de cada día de uso. Si contiene únicamente agua y se utiliza durante una jornada normal, una limpieza diaria suele ser suficiente.

En cambio, si la utilizamos para bebidas azucaradas, zumos, batidos, bebidas isotónicas, leche o cualquier otro producto rico en materia orgánica que pueda servir como alimento a las bacterias conviene limpiarla inmediatamente después de su uso. La buena noticia es que la limpieza no requiere productos especiales.

Generalmente basta con vaciar completamente la botella, lavar con agua caliente y detergente, y frotar el interior con un cepillo adecuado. En este punto yo te recomiendo que, de vez, en cuando, añadas un poco de arroz crudo, cierres la botella y la agites. ¡Ni te imaginas lo bien que limpia este truco tan sencillo! Después debemos limpiar cuidadosamente el tapón, desmontar juntas y boquillas cuando sea posible, aclarar abundantemente y, por último, dejar secar completamente antes de volver a cerrarla. La clave no es solo lavar, sino llegar a todas las superficies.

En un uso doméstico normal, donde el líquido habitual sea el agua, no suele hacer falta utilizar algún desinfectante. ¡Con una limpieza adecuada y diaria suele ser suficiente! No obstante, puede ser recomendable realizar una desinfección ocasional sí, ha permanecido muchos días sin limpiarse, presenta malos olores, se ha utilizado para bebidas distintas del agua o pertenece a personas especialmente vulnerables. En esos casos pueden emplearse productos específicamente indicados para utensilios alimentarios siguiendo siempre las instrucciones del fabricante.

Como has visto, las botellas reutilizables son una herramienta magnífica para reducir residuos y mantenernos hidratados, pero su uso responsable implica algo más que rellenarlas una y otra vez. Con cada trago introducimos microorganismos y pequeñas cantidades de materia orgánica que, con el tiempo, pueden favorecer la formación de biofilms, especialmente en zonas difíciles de limpiar como el tapón, las roscas o las juntas de silicona. ¿La solución? ¡Conocer este problema y ponerle solución!

Manuel Gras

Manuel Gras es biólogo graduado por la Universidad de Alicante, con formación transversal en biología biosanitaria y ambiental. Investigador en el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio (IMEM) de la Universidad de Alicante, estudia el impacto de distintos factores sobre los ecosistemas áridos y semiáridos. Máster en Educación en la especialidad de ciencias, compagina su labor investigadora con la divulgación científica.

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