Cómo limpiar frutas y verduras correctamente sin eliminar sus nutrientes

Seguridad alimentaria

Lavar las frutas y verduras antes de consumirlas es fundamental.

Hay que diferenciar entre limpiar y desinfectar frutas y verduras
Hay que diferenciar entre limpiar y desinfectar frutas y verduras

Lavar frutas y verduras parece uno de los gestos más simples de la cocina, pero también uno de los más malentendidos y que, si no llevamos cuidado, puede contribuir a una mala seguridad alimentaria. Entre quien apenas las pasa por agua y quien las somete a baños de vinagre o bicarbonato hay un abanico enorme de prácticas incluso pueden empeoran la calidad nutricional. La clave está en entender qué queremos eliminar, qué no deberíamos arrastrar y cómo hacerlo sin dañar el alimento.

Limpiar las frutas y verduras sin dañar los alimentos es clave
Limpiar las frutas y verduras sin dañar los alimentos es clave

Como sabemos que este tema es importante en este artículo te explico por qué es fundamental lavar bien frutas y verduras, qué riesgos reales queremos reducir, qué métodos funcionan de verdad, cuáles conviene evitar y, sobre todo, cómo adaptar la limpieza al tipo de alimento sin sacrificar vitaminas, minerales ni sabor. ¡Te interesa!

¿Por qué es importante lavar frutas y verduras, incluso si parecen limpias?

Las frutas y verduras pueden llegar a nuestra cocina con restos de tierra, polvo, bacterias, parásitos, residuos de fitosanitarios y microorganismos procedentes del suelo, del agua de riego o de la manipulación durante la cosecha y el transporte. En realidad esto es completamente normal, ya que hoy en día las frutas y verduras son de los alimentos más naturales a los que tenemos acceso. Un alimento menos procesado es, necesariamente, un alimento con menos controles. Hasta aquí es todo más o menos normal y no tiene por qué ser perjudicial para nuestra salud siempre y cuando sepamos como tratar con él.

Aunque muchas de estas contaminaciones no se ven a simple vista, pueden causar problemas digestivos o infecciones, especialmente si el alimento se consume crudo. Además, el aspecto bonito no es garantía ninguna de seguridad. Un tomate brillante o una manzana pulida pueden llevar en su superficie los mismos riesgos que una verdura con tierra visible. ¡Echarle cera no va a cambiar la cantidad de bacterias que contiene! Además, lavar no convierte el alimento en estéril (ni en realidad debe hacerlo), pero sí reduce de forma significativa la carga microbiana y la suciedad superficial, que es justo lo que buscamos.

No hay que utilizar productos muy agresivos
No hay que utilizar productos muy agresivos

El error más común: confundir limpiar con desinfectar

Uno de los mayores problemas es aplicar tratamientos agresivos pensando que cuanto más fuerte más limpio y, por tanto, mejor. Vinagre, lejía diluida, jabón, detergentes y otros productos para lavar frutas y verduras pueden dejar residuos químicos, alterar el sabor, dañar la superficie del alimento y, en algunos casos, arrastrar nutrientes hidrosolubles como la vitamina C o algunas del grupo B. ¡Cuando esto no tiene por qué ser necesario!

La limpieza correcta no busca matar todos los microorganismos, sino eliminar suciedad, reducir riesgos y respetar la estructura del alimento. En la mayoría de los casos, el agua potable corriente es más eficaz de lo que se cree y más que suficiente.

El método básico que funciona en la mayoría de los casos

Para frutas y verduras enteras, compradas en un supermercado, en una frutería o en cualquier lugar donde sepamos que se han cumplido las medidas de higiene necesarias el método más seguro y respetuoso es sencillo. Basta con agua potable corriente, abundante y con fricción suave. Debemos colocar el alimento bajo el grifo y frotar la superficie con las manos, de manera que se elimina una gran parte de la suciedad, bacterias y residuos superficiales sin afectar de forma significativa a los nutrientes.

En verduras de hoja, como lechuga, espinaca o acelga, conviene separar las hojas y lavarlas una a una, eliminando las exteriores siempre que podamos aunque no estén dañadas. Un remojo corto seguido de aclarado ayuda a desprender tierra, pero no debe prolongarse demasiado ni sumergirla en agua para evitar pérdidas de vitaminas solubles.

Es precisamente la pérdida de nutrientes el único riesgo real que tiene esta práctica, siempre y cuando no se nos ocurra guardar húmeda fruta y verdura en la nevera… ¡Completamente prohibido! Si tienes dudas respecto esto último te recomendamos que leas nuestro artículo sobre cómo guardar correctamente los alimentos en nuestro frigorífico. Vitaminas como la C y algunas del grupo B se disuelven fácilmente en agua, por eso es preferible lavar bajo el grifo en lugar de dejar las verduras en un bol durante largos periodos.

Lavar en exceso puede eliminar nutrientes
Lavar en exceso puede eliminar nutrientes

¿Qué podemos hacer frente a los residuos de pesticidas?

Es importante ser realistas y tener algo bien claro: lavar no elimina todos los residuos de pesticidas. Sin embargo, también es cierto que lavar reduce la inmensa mayoría de los que están en la superficie. El agua corriente puede eliminar una parte relevante de estos restos, especialmente los más solubles. Esto lo podemos combinar con pelar la fruta, aunque también elimina fibra y micronutrientes concentrados en la piel y no todas las frutas y verduras pueden pelarse. En productos donde la piel se consume (manzanas, uvas, tomates…) el lavado cuidadoso sigue siendo preferible a tratamientos agresivos. Recuerda que en nuestro país hay una gran regulación respecto a los pesticidas y una gran higiene alimentaria, por lo que sigue sin ser necesario.

En verduras de raíz, como zanahorias o patatas, el principal problema es la tierra que queda adheridas a ellas. Para ello es tan fácil como cepillar bajo el grifo. Un consejo que te doy es que cuanto más productos de temporada y de proximidad consumas menos pesticidas y fertilizantes tendrán tus alimentos. ¡No les hace falta tantos! Un consumo consciente es mucho más eficaz que tratar de eliminar estos elementos químicos.

¿Cuándo tiene sentido usar desinfectantes alimentarios?

Una vez que hemos dejado claro que en la mayoría de ocasiones es suficiente con lavar la fruta y la verdura antes de consumirla debemos hablar de cuando sí es necesario utilizar desinfectantes alimentarios. En algunos contextos concretos (cuando cocinemos para grandes colectivos, en hostelería, si cocinamos para personas vulnerables…) sí se recomienda utilizar desinfectantes específicos para alimentos, siempre siguiendo las instrucciones del fabricante y aclarando después con agua potable.

Estos productos están formulados para uso alimentario y no deben sustituirse por lejía doméstica ni soluciones caseras improvisadas. ¡Nunca! Podemos correr el riesgo de intoxicarnos tratando de desinfectar nuestra comida e incluso alterar la microbiota ambiental o dar una falsa sensación de seguridad que haga descuidar otras prácticas más importantes, como la higiene de manos o la conservación en frío.

Se recomienda desinfectar cuando cocinamos para personas vulnerables
Se recomienda desinfectar cuando cocinamos para personas vulnerables

Como ves lavar frutas y verduras es una práctica esencial que nos permite reducir riesgos reales, sin que haga falta eliminar toda forma de vida microscópica y sin que sea a costa de su calidad. Una buena limpieza empieza con agua potable, continúa con una manipulación higiénica y se completa con una correcta conservación. ¡Simplemente eso

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