Por qué el microondas no es tan malo como crees

El microondas es una herramienta eficiente y más respetuosa con los nutrientes que otras técnicas de cocción.

Utilizar bien el microondas es clave para sacarle el máximo partido
Utilizar bien el microondas es clave para sacarle el máximo partido

El microondas arrastra una fama curiosa que hace que algunas personas opten incluso por no tener uno de ellos en su cocina. Para algunos es un aliado práctico, para otros, una especie de caja misteriosa que estropea los alimentos o incluso los vuelve menos seguros. Nada más lejos de la realidad. Bien usado, el microondas es una herramienta eficiente, segura y, en muchos casos, más respetuosa con los nutrientes que otras técnicas de cocción. ¡Además de más limpia, segura y rápida!

Utilizándolo de manera eficiente, el microondas puede ser un gran aliado
Utilizándolo de manera eficiente, el microondas puede ser un gran aliado

El problema no está en el aparato, sino en cómo lo utilizamos o qué alimentos suelen cocinarse en él. Sin embargo, en lo que estaremos todos de acuerdos es en que entender cómo calienta, qué limitaciones tiene y cómo aplicarlo correctamente cambia por completo la percepción. Por eso en este artículo te contamos por qué el microondas no es un enemigo, sino una tecnología mal entendida de la que podemos sacar mucho más partido.

¿Cómo calienta realmente un microondas?

Cuando pensamos en cocinar un alimento solemos pensar en el horno o la sartén, herramientas de nuestra cocina que nos permiten calentar desde fuera hacia dentro mediante la conducción del calor. Es decir, para que el interior se caliente previamente el exterior debe haberse calentado, lo que puede provocar que el centro no alcance una temperatura suficiente que lo haga seguro.

Sin embargo, el microondas también calienta, pero de una manera algo distinta. Lo que hace es emitir ondas electromagnéticas que interactúan con las moléculas de agua del alimento. Estas moléculas vibran rápidamente, generando calor por fricción. Por eso los alimentos con más contenido en agua se calientan más rápido, mientras que los más secos o con menos agua lo hacen de forma más irregular. El microondas no calienta de fuera hacia dentro, sino que hace vibrar las moléculas de agua sin importar donde estas se encuentren. Sin embargo, un punto clave es que esto no hace que el microondas calienta de forma uniforme. Puede haber zonas más calientes y otras más frías dentro del mismo plato, en función de que haya una región más húmeda que otra. Por ejemplo, si introducimos un plato de caldo con patatas se calentará mucho antes el caldo que la patata. ¡Por la diferencia en el contenido de agua! Esto no es un fallo, es una característica del sistema.

Además, el calor que genera sigue transmitiéndose dentro del alimento, por lo que muchas veces el proceso continúa incluso después de apagar el microondas. Ese reposo es parte del cocinado, y debemos considerarlo como tal.

¿El microondas destruye nutrientes?

Una de las críticas más habituales es que el microondas destruye más nutrientes que otros métodos. Sin embargo, desde el punto de vista científico, esto no es cierto, al menos en términos generales. De hecho, en muchos casos ocurre lo contrario. ¿Has leído nuestro artículo sobre cómo las diferentes cocciones afectan a los nutrientes? ¿O sobre el problema del agua de cocción? Cada herramienta tiene sus ventajas y desventajas, pero lo cierto es que el microondas, al menos respecto a la conservación de nutrientes, es un aliado en la cocina. La razón es que el microondas cocina en menos tiempo y con menos agua, de manera que puede preservar mejor las vitaminas sensibles al calor, como la vitamina C o algunas del grupo B.

El factor clave no es el microondas en sí, sino el tiempo, la temperatura y el medio de cocción. Hervir durante mucho tiempo puede degradar más nutrientes que un calentamiento rápido en microondas, además de que se pueden perder parte de estos nutrientes en el medio de cocción. Algo que de esta manera no ocurre.

Hervir durante mucho tiempo puede degradar más nutrientes
Hervir durante mucho tiempo puede degradar más nutrientes

¿El microondas cumple con la seguridad alimentaria?

Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, el microondas es perfectamente válido, pero tenemos que asegurarnos un requisito fundamental: calentar de forma homogénea. Como el calentamiento puede ser irregular, es importante asegurarse de que todo el alimento alcanza una temperatura suficientemente alta para eliminar microorganismos activos.

Para asegurar esto podemos remover o girar el alimento durante el calentado, dejarlo reposar unos minutos para que el calor se distribuya, evitar piezas grandes o muy densas sin dividir y, sobre todo, asegurarnos de que no quedan zonas frías. Esto es especialmente importante al recalentar alimentos o al cocinar productos como carnes, donde una zona fría puede permitir la supervivencia de bacterias.

Errores de uso y cómo evitarlos

Muchos problemas asociados al microondas no vienen del aparato, sino del uso incorrecto. Uno de los errores más frecuentes es no cubrir el alimento, lo que provoca pérdida de humedad y calentamiento desigual. Usar una tapa o film apto ayuda a mantener la humedad y mejora la distribución del calor.

Otro error común es utilizar recipientes inadecuados. No todo lo que metemos en el microondas se comporta igual y los recipientes siempre deben ser aptos para microondas. El vidrio y la cerámica suelen ser seguros, y algunos plásticos también, siempre que estén certificados. Es fundamental que tengamos claro que no todos los plásticos son aptos para microondas, y algunos pueden deformarse o liberar sustancias si se calientan, pudiendo afectar a nuestra salud. El metal, en cambio, refleja las microondas y puede generar chispas. Por eso no debe utilizarse.

También es habitual calentar demasiado tiempo, o a máxima potencia, sin control. Esto puede generar zonas sobrecalentadas y otras insuficientemente calientes. Y, por último, está el error de recalentar sin remover. Especialmente en líquidos o platos densos, esto también aumenta el riesgo de calentamiento desigual.

Muchos problemas asociados al microondas no vienen del aparato, sino del uso incorrecto
Muchos problemas asociados al microondas no vienen del aparato, sino del uso incorrecto

Ventajas reales del microondas y cuando utilizarlo

Más allá de su rapidez, el microondas tiene ventajas que a menudo se pasan por alto. Por ejemplo, es un método muy eficiente desde el punto de vista energético, ya que calienta directamente el alimento y no el entorno. Como comentábamos esto reduce el tiempo de exposición al calor, lo que puede preservar mejor ciertos nutrientes. Bien utilizado es una herramienta muy útil para recalentar de forma segura.

El microondas es especialmente útil para el recalentado de alimentos ya cocinados, para una cocción rápida de verduras, llevar a cabo una descongelación controlada o para preparaciones sencillas con poco volumen. Como estoy seguro de que ya sabes, no es el mejor método para desarrollar texturas complejas, dorados o reacciones de Maillard, ya que no genera temperaturas superficiales altas como una sartén o un horno. Simplemente, es aprender a utilizar cada herramienta en función de nuestra necesidad.

El microondas es especialmente útil para el recalentado de alimentos ya cocinados
El microondas es especialmente útil para el recalentado de alimentos ya cocinados

Como has visto, el microondas no es un enemigo en nuestra cocina ni para nuestra salud. En realidad es una herramienta que, como cualquier otra, tiene sus reglas. Si entendemos cómo calienta, cómo se distribuye el calor y qué limitaciones tiene, podemos usarlo con criterio y aprovechar sus ventajas.

Manuel Gras

Manuel Gras es biólogo graduado por la Universidad de Alicante, con formación transversal en biología biosanitaria y ambiental. Investigador en el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio (IMEM) de la Universidad de Alicante, estudia el impacto de distintos factores sobre los ecosistemas áridos y semiáridos. Máster en Educación en la especialidad de ciencias, compagina su labor investigadora con la divulgación científica.

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