Bizcocho de avellanas de la abuela Vicenta por Karlos Arguiñano
Cómo preparar una tarta de avellanas con cuatro ingredientes
El bizcocho de avellanas de la abuela Vicenta es uno de esos postres que demuestran que no hacen falta largas listas de ingredientes para conseguir un resultado espectacular. De hecho, nace de una profunda mezcla entre la escasez histórica y la vida rural, consecuencia de la pura necesidad económica que llevaba a optimizar al máximo los recursos del campo.
Mucho antes de que la cocina minimalista se pusiera de moda, miles de familias cocinaban con lo que tenían a mano. En los hogares rurales era habitual aprovechar los productos de temporada y elaborar postres sencillos que pudieran alimentar a toda la familia sin necesidad de recurrir a ingredientes costosos o difíciles de conseguir.
Hoy, Karlos Arguiñano nos trae este bizcocho que conserva precisamente ese espíritu de la repostería tradicional, herencia de la abuela Vicenta. Una receta perfecta para acompañar un café, servir como postre en una comida familiar o disfrutar en una merienda especial.
Ingredientes
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300 gramos de avellanas (peladas)
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3 huevos
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200 gramos de azúcar
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2 cucharadas de sémola de trigo (semolina) fina
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mantequilla (para el molde)
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harina (para el molde)
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menta (para decorar)
Raciones
6
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
20 m
Cocinado
35 m
Tiempo total
55 m
Alérgenos
Frutos de cáscara
Huevos
Gluten
Leche
Paso a paso
Monta las yemas
Separa las claras de los huevos de las yemas. Pon las yemas con el azúcar en un bol y móntalas con la batidora de varillas.
Mezcla los ingredientes secos
Tritura las avellanas hasta que queden en trocitos pequeños. Incorpora las avellanas y la sémola. Mezcla bien.
Monta las claras
Monta las claras a punto de nieve con las varillas bien limpias.
Mezcla con movimiento suaves
Incorpóralas al bol de la masa poco a poco, mezclando suavemente con movimientos envolventes para que no se bajen.
Hornea el bizcocho
Unta un molde con mantequilla, fórralo con papel de horno y espolvoréalo con harina. Vierte la mezcla en el molde. Hornea a 180ºC (con el horno precalentado) durante 35 minutos. Deja enfriar.
Sirve el bizcocho
Trocea el bizcocho de avellanas y sírvela con hojas de menta.
Consejos y trucos
No tritures las avellanas en exceso para que queden granulosas y no se conviertan en polvo fino o pasta, de esta manera la tarta quedará con más textura.
Las claras montadas aportan la esponjosidad suficiente al bizcocho como para prescindir de la levadura en la masa. Por eso es muy importante mezclar siempre con movimientos suaves y envolventes con tal de mantener la textura de las claras montadas el máximo posible.
Limpia muy bien las varillas tras montar las yemas. Una mínima cantidad de grasa o restos de yema puede dificultar el montado y afectar al resultado final.
¡No abras el horno antes de tiempo! Los cambios bruscos de temperatura pueden hacer que la tarta pierda volumen y quede más compacta. Espera al menos hasta los últimos minutos para comprobar el punto de cocción.
Este bizcocho de avellanas se conserva muy bien durante varios días. Guárdala en un recipiente hermético para mantener su jugosidad.
Preguntas y respuestas
¿Puedo utilizar avellanas tostadas para hacer esta receta?
Sí, de hecho, las avellanas tostadas aportan un sabor todavía más intenso y aromático a la tarta. Solo hay que asegurarse de que estén peladas y, si las tuestas en casa, dejar que se enfríen completamente antes de triturarlas para que mantengan una textura adecuada.
¿Por qué esta tarta no lleva levadura?
La esponjosidad se consigue gracias a las claras montadas a punto de nieve. Al incorporarlas con movimientos envolventes, la masa conserva aire suficiente para crecer durante el horneado sin necesidad de añadir levadura u otros impulsores químicos.
¿Puedo sustituir la sémola de trigo?
La sémola ayuda a dar estructura a la masa, pero en algunas versiones puede sustituirse por una pequeña cantidad de harina. Eso sí, ten en cuenta que la textura final puede variar ligeramente respecto a la receta original.
¿Con qué acompañar esta tarta?
Resulta deliciosa por sí sola, pero si buscas una versión más golosa, siempre puedes añadir una cobertura de chocolate negro fundido o un glaseado sencillo elaborado con azúcar glas. Aunque estos añadidos se alejan de la receta tradicional de la abuela Vicenta, combinan muy bien con el sabor intenso de las avellanas.