Tarta helada de avellana y praliné, receta de Eva Arguiñano
Un postre frío con una combinación clásica de la alta pastelería
Las tartas heladas son uno de los postres más apetecibles del verano. Eva Arguiñano elabora una tarta helada de avellana y praliné, una receta que reúne dos ingredientes muy ligados a la repostería clásica.
Es una propuesta ideal para quienes disfrutan de las tartas con helado, como la clásica Comtessa o la tarta helada de nata y chocolate. En este caso, la masa quebrada se rellena con helado de avellana y una capa de praliné, una combinación perfecta para servir bien fría cuando suben las temperaturas.
Ingredientes
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1/2 litro de helado de avellana
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150 gramos de avellanas (peladas)
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70 gramos de azúcar
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1 limón
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75 gramos de chocolate negro
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50 mililitros de leche
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hojas de menta para decorar
Para la masa quebrada:
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250 gramos de harina
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200 gramos de mantequilla en punto de pomada
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2 yemas de huevo
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100 gramos de azúcar glas
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1 pizca de sal
Raciones
8
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
20 m
Cocinado
35 m
Tiempo total
55 m
Alérgenos
Frutos de cáscara
Gluten
Leche
Huevos
Paso a paso
Prepara la masa quebrada
Para la pasta brisa o masa quebrada, coloca la mantequilla con el azúcar glas en un bol y mezcla bien. Incorpora las yemas de huevo y sigue mezclando.
Agrega la harina y una pizca de sal. Mezcla con suaves movimientos envolventes hasta que se integre bien la harina.
Envuelve la masa en plástico de cocina y deja que repose en el frigorífico durante 1 hora como mínimo.
Estira la masa y hornéala
Saca la masa del frigorífico y amásala un poco con las manos (para que sea más fácil de trabajar); si es necesario pártela en varios trozos.
Coloca la masa entre dos hojas de papel de horno y extiéndela con un rodillo hasta obtener un grosor de 0,5 cm. aproximadamente.
Coloca el disco de masa (con los dos papeles) en un molde para tarta de 25 cm de diámetro. Extiende encima un puñado de garbanzos secos, y hornea (con el horno precalentado) a 180 °C durante 20 minutos.
Retira el papel de horno y los garbanzos y hornea durante 10 minutos más. Saca la pasta quebrada del horno, desmóldala y deja que se enfríe.
Prepara el praliné de avellanas
Para el praliné, pon el azúcar en una sartén y agrega el zumo del limón y dos cucharadas de agua.
Cocina a fuego suave hasta que el azúcar se funda. Incorpora las avellanas y cocínalas sin parar de remover durante 6-8 minutos, hasta que se caramelicen.
Espárcelas sobre un papel de horno. Cuando se enfríen, pásalas al vaso de la picadora (reserva 10-12 para decorar).
Tritura hasta conseguir un polvo fino.
Mezcla el chocolate fundido con el praliné de avellanas
Pon en un cazo la leche y el chocolate y cocínalo a fuego suave sin parar de remover hasta que se derrita el chocolate.
Pásalo a un bol y añade el polvo de avellanas. Mezcla bien.
Monta la tarta helada de avellana y praliné
Para montar la tarta, reparte la mitad del praliné sobre la masa quebrada, de manera desigual (sin cubrir todo el fondo para que cada bocado sea distinto).
Saca el helado del congelador y cubre todo el molde. Por último, esparce por encima el resto del chocolate de forma desigual (en pequeños montoncitos).
Sirve la tarta helada de avellana y praliné
Decora con las avellanas que habías reservado y con unas hojas de menta.
Consejos y trucos
Si no vas a comer la tarta en el momento o si sobra después de comer, cúbrela con plástico de cocina y métela en el congelador.
Utiliza un helado de avellana de buena calidad o una pasta pura de avellana si lo preparas en casa. El sabor del fruto seco es el protagonista del postre y se aprecia en cada cucharada.
Trabaja siempre con rapidez durante el montaje. Al tratarse de una tarta helada, conviene evitar que el helado se ablande demasiado antes de volver a llevarla al congelador.
La masa quebrada debe estar completamente fría antes de montar la tarta para evitar que el helado se derrita.
Si quieres un praliné más fino y untuoso, continúa triturando las avellanas caramelizadas hasta obtener una pasta. Si prefieres más textura, deja parte del fruto seco en trozos pequeños.
Saca la tarta del congelador unos minutos antes de servirla. Así el helado recupera una textura más cremosa y resulta más fácil cortar las porciones.
Si te sobra praliné, puedes utilizarlo para acompañar helados, yogures o untarlo sobre unas tostadas. O mejor aún hacer un pastel ruso.
Preguntas y respuestas
¿Por qué se hornea la masa con garbanzos?
Los garbanzos secos se utilizan para hornear la masa quebrada en blanco, una técnica muy habitual en repostería que evita que la base se hinche o se deforme durante la cocción. El peso de las legumbres ayuda a que la masa mantenga su forma y quede uniforme.
Si no tienes garbanzos, puedes utilizar otras legumbres secas, arroz o pesos específicos para hornear. Una vez utilizados, los garbanzos pueden guardarse para volver a emplearlos en futuras elaboraciones, aunque ya no son adecuados para cocinar.
¿Se puede sustituir el helado de avellana?
Sí. Aunque el helado de avellana aporta un sabor muy característico y combina a la perfección con el praliné, esta tarta admite otras versiones igual de deliciosas.
El helado de nata es una de las alternativas más clásicas y permite que el sabor del praliné tenga más protagonismo. También se puede preparar con helado de vainilla, helado de chocolate o helado de café, ingredientes muy habituales en la repostería tradicional.