Cómo espesar un guiso sin harina
Aprende unos sencillos trucos para que tus guisos queden perfectos
¿Cuántas veces has preparado un guiso y te ha quedado demasiado líquido? Si te ha pasado, no te preocupes, porque hay varias formas de solucionarlo sin tener que recurrir siempre a la harina. Te contamos cómo espesar un guiso con ingredientes que tengas por casa y, de paso, darle un poquito más de sabor.
Para evitar que esto ocurra, conviene controlar la cantidad de líquido que añadimos desde el principio.
Lo mejor es incorporar el agua o el caldo poco a poco, comprobar cómo va quedando y añadir más solo si hace falta. Así tendrás más control sobre la textura final y evitarás pasarte.
Y si, aun así, el guiso te queda demasiado caldoso, ¡calma, calma! Hay unos cuantos trucos para darle más cuerpo sin complicarte demasiado. Ya sabes, en la cocina, siempre despacio y buena letra.
El truco de Karlos Arguiñano: un majado
Karlos Arguiñano tiene una alternativa estupenda para dar cuerpo a un guiso sin recurrir a la harina: preparar un majado de ajo, pan y almendras tostados y añadirlo a la cazuela.
El pan es un gran aliado para espesar caldos y guisos, ya que, al absorber parte del líquido, ayuda a conseguir una textura más consistente y, además, aporta sabor.
Por eso funciona tan bien en recetas tradicionales como la sopa castellana, la sopa de ajo o la sopa de cebolla.
Puedes añadir pan tostado o frito al guiso y dejar que se ablande con el caldo. Si quieres que quede más integrado, tritúralo con un poco del propio caldo y vuelve a incorporar la mezcla a la cazuela.
Otras formas de espesar un guiso
Además del pan, hay otros ingredientes y recursos que pueden ayudarte a conseguir ese punto de espesor que buscas. La clave está en elegir el que mejor encaje con la receta.
1. Triturar las verduras o ingredientes del guiso
Este es uno de los recursos más sencillos y prácticos. Si estás preparando unas lentejas con verduras, por ejemplo, puedes retirar una parte de las verduras cocidas, triturarlas con un poco de caldo y devolver la mezcla a la cazuela. Así conseguirás un caldo más espeso sin añadir ingredientes nuevos y mantendrás todo el sabor del guiso.
También puedes triturar algunas legumbres con un poco de caldito, en caso de que las prepares viudas.
2. Añadir patata cocida
La patata también ayuda a dar cuerpo a los guisos gracias a su contenido en almidón. Puedes cocer una patata, triturarla con un poco de caldo y añadirla de nuevo a la cazuela. Es una buena opción para las recetas de legumbres y guisos de carne, pescados o estofados.
3. Utilizar maicena
La maicena es otra alternativa para espesar el caldo, pero no la añadas directamente al guiso caliente. Debes disolver una pequeña cantidad en un vaso con agua fría para evitar que queden grumos, y añadirla poco a poco a la cazuela, removiendo bien.
Deja que el guiso hierva suavemente unos minutos para que la maicena haga su efecto y comprueba la textura antes de incorporar más, si lo necesitases.
Es preferible quedarse corto al principio que pasarse y acabar con un caldo demasiado espeso.
4. Recurrir a los frutos secos
Las almendras, anacardos o nueces son una buena opción para espesar un guiso y darle un toque diferente. Puedes triturarlas con un poco de caldo e incorporarlas a la cazuela, o preparar un majado como el que nos enseña Karlos Arguiñano. Además de ayudar a dar cuerpo, aportan sabor y combinan especialmente bien con muchos guisos tradicionales.
5. Dejar que el guiso reduzca
A veces no necesitas añadir nada, solo esperar. Si el guiso tiene demasiado caldo, puedes dejarlo cocinar unos minutos más a fuego suave con la cazuela destapada para que parte del agua se evapore. Remueve de vez en cuando y vigila que no se pegue al fondo. Eso sí, ten en cuenta que, al reducir, el sabor también se concentrará y que este método requiere algo de tiempo.
Al final, no hay una única manera de espesar un guiso. Puedes aprovechar las verduras que ya has cocinado, recurrir al pan o a los frutos secos para darle más sabor, utilizar maicena si necesitas una solución rápida o dejar que el caldo reduzca. Lo importante es ir poco a poco, probar y ajustar hasta conseguir esa textura que tanto nos gusta en un buen guiso. Bon appetit!