Ni más sol ni más horas: el secreto de la luz para que tus plantas crezcan mejor

La luz es un elemento determinante para el crecimiento de las plantas

La intensidad,  duración y calidad de la luz es importante para las plantas
La intensidad, duración y calidad de la luz es importante para las plantas

Cuando hablamos de luz en plantas, solemos simplificar demasiado y pensar que a más sol más energía y, por tanto, mejor crecimiento. Pero para una planta, la luz no es solo energía, es información, e, incluso, puede ser daño. No solo importa cuánta recibe, sino cuánto tiempo la recibe y de qué tipo es. La luz regula desde la fotosíntesis hasta la floración, pasando por la forma en que una planta crece, se estira, desarrolla hojas o incluso entra en reposo.

La luz es un factor clave para el mantenimiento de las plantas
La luz es un factor clave para el mantenimiento de las plantas

Por todo esto, entender la luz como un conjunto de factores que incluyen su intensidad, su duración y su calidad cambia completamente la forma de cultivar, especialmente en interior o en jardines con condiciones variables. Una planta puede estar iluminada y aun así no estar en condiciones óptimas. Puede recibir muchas horas, pero con poca intensidad. O mucha intensidad, pero en un momento inadecuado del año. ¿Quieres saber cómo entender estos factores para un cultivo eficiente? ¡Te cuento todo lo que debes saber en este artículo!

Intensidad: cuánta luz recibe realmente la planta

Cuando hablamos de intensidad nos estamos refiriendo a la cantidad de energía lumínica que llega a la planta. Y aquí hay una gran trampa: lo que nosotros percibimos como un espacio luminoso no siempre lo es para una planta. La luz directa del sol puede ser hasta 10 veces más intensa que la luz indirecta que entra por una ventana. Esto significa que incluso colocada junto a un cristal, la intensidad ya se reduce considerablemente. Es decir, no todas las plantas son cultivables a pleno sol, ni tampoco en sombra o semisombra.

Las plantas de pleno sol están adaptadas a recibir grandes cantidades de energía. Por eso suelen tener hojas más pequeñas, más gruesas o con mecanismos para evitar la pérdida de agua. En cambio, las plantas de sombra tienen hojas más grandes y finas para captar mejor la luz disponible. Cuando una planta recibe menos intensidad de la que necesita, no deja de vivir, pero cambia su forma de crecer. Aparece el fenómeno conocido como etiolación, que podemos replicar a modo de experimento en casa de una manera tan sencilla como realizar un cultivo en oscuridad casi total. Veremos como se desarrollan tallos más largos, hojas más pequeñas y un color más pálido. De esta planta está buscando luz, pero también no sirve como señal de que el cultivo no es adecuado.

¿Cómo afecta el fotoperíodo a la floración?

Más allá de la intensidad, es decir, la cantidad de luz, también es fundamental la duración de la luz (cuanto tiempo incide esa luz sobre la planta), lo que se conoce como fotoperíodo. Este es uno de los factores más determinantes en el ciclo de vida de una planta y que le brinda una información crucial sobre las condiciones del medio en el que vive.

Muchas especies no florecen simplemente porque reciben luz, sino porque detectan cuánto dura la noche. Este es precisamente uno de los conceptos más interesantes las plantas miden los periodos en oscuridad, no los iluminados, es decir, miden la noche, no el día.

Esto hace que existan tres grandes grupos de plantas. Las de día corto, que florecen cuando las noches son largas. Las de día largo, que florecen cuando las noches son cortas. Y las neutras, en las que el fotoperíodo no dependen del fotoperíodo. Este mecanismo es precisamente lo que explica por qué muchas plantas florecen en momentos muy concretos del año, aunque las condiciones de temperatura o riego sean similares a otros. Es una manera de saber en qué momento del año están y lo más importante, de pronosticar como será el futuro.

En cualquier cultivo interior, esto tiene implicaciones relevantes. Una luz artificial encendida por la noche puede alterar completamente el ciclo de floración y podemos engañar a las plantas para que florezcan cuando nos interesa. No es solo dar luz, es respetar los ritmos naturales.

La luz tiene diferentes calidades
La luz tiene diferentes calidades

La calidad de la luz: el espectro importa

No toda la luz es igual. La luz está formada por diferentes longitudes de onda, y las plantas responden de forma distinta a cada una. Por ejemplo la luz azul favorece el crecimiento compacto y el desarrollo de hojas, mientras que la luz roja está más relacionada con la floración y el crecimiento en altura. Y el equilibrio entre ambas determina la forma final de la planta.

En el exterior el espectro solar es completo. Pero en el interior, la calidad de la luz depende de la fuente artificial, por lo que podemos intervenir y jugar con ella en función de lo que nos interese gracias a que no todas las bombillas son iguales. Aun así también puede tener carencias si no sabemos iluminar nuestros cultivos correctamente. Por eso, una planta en interior no solo recibe menos luz, sino muchas veces una luz distinta, lo que puede afectar a su crecimiento aunque aparentemente esté bien iluminada.

¿Luz directa o luz indirecta?

Otro concepto que genera mucha confusión es la diferencia entre luz directa e indirecta, y sobre el cultivo de plantas en interior o exterior. Vamos a hablar de cada una de ellas.

La luz directa implica exposición al sol sin obstáculos. Debido a ello es intensa, variable a lo largo del día (por ejemplo por la nubosidad o por los obstáculos que pueda haber, pro ejemplo, en nuestro jardín) y puede generar estrés si la planta no está adaptada.

La luz indirecta es luz abundante, pero filtrada o reflejada. No implica oscuridad, sino menor intensidad, ya que el Sol no incide directamente sobre las plantas. Muchas plantas de interior están adaptadas a este tipo de condiciones, es decir, son plantas que requieren luz indirecta y, por tanto, pueden funcionar relativamente bien únicamente con la luz que reciben a través de una ventana. Sin embargo, queremos dejar claro que en realidad no existen las plantas de interior. Siempre será más adecuado un cultivo, por ejemplo en un patio interior, donde el sol nunca incide directamente que un cultivo de una planta cerca de una ventana.

Adaptaciones de plantas de sombra

Las plantas de sombra han evolucionado para sobrevivir en condiciones de baja intensidad lumínica, como el sotobosque de un bosque. Por este motivo tienen hojas grandes, finas y con mayor concentración de clorofila, lo que les permite captar más luz con menos energía disponible. Pero esta adaptación tiene un coste: no toleran bien el exceso de luz, por lo que una exposición repentina al sol directo puede provocar quemaduras en las hojas.

Como comentábamos antes, las plantas de interior no existen. Por lo que es habitual que adquiramos erróneamente plantas con este objetivo buscando plantas de sombra, cuando la mayoría lo que hacen es tolerarla, aunque no necesariamente crezcan bien en ella. Pueden mantenerse vivas durante tiempo, pero con un crecimiento lento o prácticamente detenido.

El sol directo en plantas de sombra puede provocar quemaduras en las plantas
El sol directo en plantas de sombra puede provocar quemaduras en las plantas

Errores comunes en cultivo interior

El cultivo en interior amplifica todos estos problemas, porque las condiciones no son naturales. Uno de los errores más generales es subestimar la intensidad. Una habitación luminosa para nosotros puede ser insuficiente para muchas plantas.

Otro error común es no considerar la duración. Una planta puede recibir buena luz, pero solo durante pocas horas al día, cuando en realidad pueden necesitas mucho más. También es frecuente colocar plantas demasiado lejos de la ventana, donde la intensidad cae de forma drástica. Normalmente, es por motivos estéticos. ¡Primero el cultivo, después lo ornamental! Además, no es recomendable andar ir cambiando nuestra planta de lugar, ya que puede significar un estrés para ella al tener que volver a adaptarse a un nuevo medio.

En iluminación artificial, otro fallo es no ajustar la distancia. La intensidad de la luz disminuye rápidamente con la distancia, por lo que una lámpara demasiado alejada pierde eficacia. Y, por último, no rotar las plantas provoca crecimientos inclinados, ya que la planta se orienta hacia la fuente de luz. Esto último también se aplica para los cultivos en exterior si existe algún obstáculo cercano, como un muro.

No rotar las plantas provoca crecimientos inclinados, ya que esta se orienta hacia la fuente de luz
No rotar las plantas provoca crecimientos inclinados, ya que esta se orienta hacia la fuente de luz

Como has visto, para las plantas la luz es un sistema complejo que combina intensidad, duración y calidad. Cuando entendemos todos los factores que diferencian una luz de otra el cultivo deja de ser una cuestión de ensayo-error y pasa a ser una cuestión de equilibrio. ¿Sabías todo esto sobre la luz?

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