Mermelada de fresa, receta de Joseba Arguiñano
Una receta tradicional para transformar las fresas de temporada en una conserva versátil, perfecta para desayunos, postres y meriendas
La mermelada de fresa casera es una de las mejores formas de aprovechar la temporada de esta fruta y disfrutar de su sabor durante todo el año. Con una combinación equilibrada de fresas, azúcar y limón, se obtiene una conserva de textura agradable y un sabor intenso. Además de ser perfecta para desayunos y meriendas, también puede utilizarse en postres, tartas, yogures o tostadas, como en este rollo suizo con mermelada de fresa.
Elaborarla en casa permite controlar la cantidad de azúcar y conseguir una preparación sin aditivos innecesarios. A continuación, te mostramos cómo hacer mermelada de fresa paso a paso, cómo esterilizar los tarros correctamente y qué consejos seguir para lograr una conservación segura y duradera.
Ingredientes
-
650 gramos de fresas
-
350 gramos de azúcar
-
1 limón
Raciones
3
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
60 m
Cocinado
45 m
Tiempo total
1 h 50 m
Paso a paso
Prepara las fresas
Lava bien las fresas bajo un chorro de agua fría para eliminar cualquier resto de tierra o impurezas. Una vez limpias, retira los tallos y las partes que puedan estar deterioradas. Es importante utilizar fruta en buen estado para obtener una mermelada con mejor sabor y una conservación más segura.
Coloca las fresas en un bol amplio junto con el azúcar
Mezcla las fresas con el azúcar removiendo ligeramente para que entre en contacto con toda la fruta.
Cubre con papel film y refrigera
Tapa el bol con papel film e introdúcelas en el frigorífico hasta que suelten su jugo, durante 1 hora más o menos. Remuévelas. Tápalas otra vez con el plástico déjalas en el frigorífico 24 horas.
Cocina la mermelada
Transcurrido el tiempo de reposo, vierte las fresas junto con todo el jugo acumulado en una cazuela amplia. Exprime el limón y añade su zumo a la preparación.
Calienta la mezcla a fuego medio hasta que alcance el punto de ebullición. Cuando empiece a hervir, reduce la intensidad del fuego para mantener una cocción suave y constante. Cocina durante unos 45 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que la fruta se adhiera al fondo de la cazuela.
Ajusta la textura
Cuando la fruta esté bien cocida y haya reducido parte del líquido, pasa la batidora de forma breve y suave. No es necesario triturar completamente la mezcla. Dejar algunos trozos de fruta proporciona una textura más agradable y evita que la mermelada quede excesivamente líquida.
Tras este paso, lleva nuevamente la preparación a ebullición durante unos minutos. Si aparece espuma en la superficie, retírala con una cuchara. Este sencillo gesto ayuda a mejorar el aspecto final de la conserva.
Esteriliza los tarros
Mientras la mermelada termina de cocinarse, esteriliza los tarros de cristal y sus tapas. Para ello, introdúcelos en una olla con agua hirviendo durante 5 minutos.
Una vez esterilizados, retíralos con cuidado y déjalos escurrir sobre un paño limpio sin secarlos por dentro. Mantener una correcta higiene durante este proceso es fundamental para garantizar una buena conservación de la mermelada.
Envasa y haz el vacío
Con la mermelada todavía caliente, llena los tarros dejando un pequeño espacio libre en la parte superior. Cierra las tapas inmediatamente y coloca los recipientes boca abajo.
El calor residual ayudará a crear el vacío necesario para conservar la mermelada durante largos periodos. Mantén los tarros en esta posición hasta que se enfríen completamente.
Consejos y trucos
La mermelada adquiere más consistencia al enfriarse. Por este motivo, es recomendable no prolongar demasiado la cocción si parece algo líquida. Una reducción excesiva puede dar lugar a una textura demasiado espesa una vez fría.
No llenes los tarros hasta el borde. Deja aproximadamente un centímetro libre entre la mermelada y la tapa. Este espacio facilita la formación del vacío y ayuda a conservar el producto en mejores condiciones durante más tiempo.
Preguntas y respuestas
¿Cuál es la mejor época para prepararla?
La primavera y el inicio del verano suelen ser los mejores momentos para elaborar mermelada de fresa casera. Durante estos meses la fruta alcanza su punto óptimo de sabor, aroma y jugosidad, lo que permite obtener una conserva de mayor calidad sin necesidad de añadir ingredientes adicionales.
¿Con qué acompañar la mermelada de fresa?
La mermelada de fresa es una elaboración muy versátil que puede utilizarse tanto en desayunos como en postres. Su equilibrio entre dulzor y acidez combina especialmente bien con productos lácteos, masas horneadas y frutas frescas.
Estas son algunas ideas para disfrutarla: sobre yogur natural, junto a una tabla de quesos para crear contrastes de sabor o sobre tostadas de pan de molde con nueces casero.