Cómo afecta el cambio de hora a la dieta
Una hora más de sueño, anocheceres más pronto y un reloj interno algo despistado
Esta madrugada del 24 al 25 de octubre, a las tres serán las dos. En el reloj de pared dormiremos una hora más, pero el cuerpo no se entera de lo que marcan las manecillas. Se guía por su rutina y por su propio reloj interno, que manda sobre el hambre, la digestión y las ganas de dulce, de comer algo que dé energía rápida. Por eso el cambio de hora se nota en la dieta más de lo que parece.
Nuestro cuerpo tiene su propio ritmo, que marca cuándo dormimos, cuándo despertamos y cuándo nos pide comer. Al mover la hora, ese ritmo se descoloca durante unos días. Por eso es normal tener hambre antes de nuestra hora habitual.
Si te despiertas a las 8, tu cuerpo creerá que son las 9, por eso el desayuno te pillará con más hambre de lo habitual y a mediodía te rugirán las tripas antes de tiempo.
No te desesperes, que en un par de días tu cuerpo volverá a adaptarse. Mientras tanto, conviene que sepas un par de cosas.
Si dormimos distinto, comemos distinto
Los primeros días del cambio de hora solemos dormir peor, sí, aunque durmamos una hora más, hay a quien le cuesta adaptarse. Si nos levantamos cansados, el cuerpo pedirá energía rápida. Es más fácil, entonces, que nos apetezca picotear y busquemos dulces o alimentos más rápidos, con mucha grasa.
Menos luz solar = más hambre
La luz del sol influye en dos hormonas: la que despierta el hambre (grelina) y la que nos avisa que estamos saciados (leptina).
Al cambiar el horario de luz, se descoloca un poco el equilibro entre ambas, dando como resultado un mayor apetito a deshoras.
Tardes más largas y más oscuras
Como la luz solar se va antes, las tardes se hacen mucho más largas. Apetece más quedarse en casa, hacer menos ejercicio y picar cosas calentitas o reconfortantes. Ahí pecamos de sedentarismo y tendemos a comer peor.
Cómo llevar mejor el cambio de hora
- Mantén los horarios de las comidas, sobre todo del desayuno y la cena, para que el cuerpo se vaya ordenando antes.
- Aprovecha la luz del sol por la mañana y sal a la calle. Eso ayuda a poner al reloj interno en hora.
- Desayuna con fundamento. Proteína y fibra, para llegar a mediodía con menos ansiedad.
- Cena ligero los primeros días, espaciado con la hora de acostarte y no te vayas tarde a la cama.
- Deja el móvil y no te expongas a pantallas al menos una hora antes de dormir. Descansarás mejor.
- Deja el café y los dulces para antes de media tarde, porque pueden quitarte el sueño justo cuando más lo necesitas.
- Aprovecha las verduras de temporada y prepara platos calientes.
Qué cocinar estos días
La cocina te ayuda a ordenar el cuerpo y la mente. Estas ideas que te proponemos funcionan bien en la semana del cambio de hora:
Desayunos con fundamento
Una tostada con huevo y aguacate, o un yogur con avena, fruta y frutos secos, que llevan proteína y fibra, y te sacian hasta mediodía.
Platos de cuchara
Siempre perfectos, te recomendamos introducir más legumbres y verduras en tu dieta, con lentejas, alguna sopa de verduras o una crema de calabaza. Calientan, llenan, y no pesan después.
Cenas ligeras
Un pescado al horno, una crema suave o una tortilla con verduras son algunas cenas que puedes tomar para llegar a la cama sin la digestión a cuestas.
Picoteo, pero con cabeza
Para cuando entre el antojo de media tarde o media mañana, ten a mano un puñado de frutos secos, una fruta asada con canela, un batido natural de avena o unos crudités con hummus casero.
No te preocupes en exceso, que en unos días el cuerpo se te acostumbrará. Mientras tanto, paciencia y buenos alimentos.