¿Se puede congelar el queso?

Guía rápida para conocer qué quesos se pueden congelar y cuáles es mejor no hacerlo

Algunos quesos admiten mejor la congelación que otros
Algunos quesos admiten mejor la congelación que otros

La congelación es un sistema para conservar alimentos que tiene una serie de ventajas innegables. Por un lado, aumenta la vida útil de los alimentos, además de ayudar a no desperdiciar tanta comida, al poder conservarla durante más tiempo. Por otro lado, es un sistema que disminuye la proliferación de bacterias y microorganismos que pueden ser perjudiciales para la salud.

Al congelar los alimentos, el agua que contienen se convierte en hielo, por lo que la textura suele cambiar. También lo puede hacer el sabor o la consistencia. Por eso, dependiendo de la cantidad de agua y otras propiedades que tenga un alimento, será más recomendable congelarlo o no.

En el caso del queso, esta recomendación varía según el tipo. Los hay más secos, más frescos, con más cantidad de grasa o con más agua. Es importante conocer cómo afecta la congelación a cada tipo para saber si admite mejor o peor este proceso.

Quesos que sí se pueden congelar

Queso curado y semicurado

Los quesos curados y semicurados tienen poco contenido de agua, por lo que, al congelar, su textura no se ve tan afectada. Pero sí que se volverán más secos y quebradizos una vez descongelados. Lo mejor es congelar porciones pequeñas de queso y después usarlas para cocinar o rallar sobre un plato de pasta, así es como menos notarás el cambio de textura.

Para almacenar adecuadamente el queso en el congelador, lo más recomendable es envolver cada trozo en papel de horno y después en papel film e introducirlo dentro de un recipiente hermético o bolsa de congelación. Aunque pueden aguantar hasta 6 meses, se recomienda no superar los 2 o 3 meses para no notar tanto el cambio en sus propiedades.

Queso rallado

El queso que ya viene rallado o en polvo es uno de los que mejor aguanta la congelación. Este suele tener muy bajo contenido de agua, ya que se suele preparar con quesos más curados, por lo que apenas cambia su sabor tras el proceso de descongelado. Además, si lo haces en pequeñas bolsas y en porciones, podrás utilizarlas directamente sobre tus platos cuando más lo necesites.

Quesos azules

El roquefort, el azul o el cabrales son quesos que soportan bien la congelación, pero que tampoco se recomiendan comer en crudo tras el proceso. Son ideales para utilizar en preparaciones como una salsa de queso azul.

Quesos que conviene no congelar

Quesos blandos

No conviene congelar los quesos blandos tipo camembert o brie para comer solos porque, al separarse el agua de la parte grasa, se pierde la textura cremosa característica de estos quesos y se vuelven granulosos y pastosos.

Queso fresco

Al igual que sucede con los quesos blandos, los frescos, como el de tipo burgos o la mozzarella, también pierden gran parte de sus propiedades con la congelación. Estos tienen un gran contenido de agua, por lo que este proceso cambia su textura volviéndolos más granulosos o arenosos. Por esta razón, no se recomienda congelar este tipo.

Quesos en crema y fundidos

Al descongelarse, los quesos en crema o fundidos pierden totalmente su textura cremosa porque se separa el agua de la grasa y el resultado es un queso “cortado”.

¿Qué hacer si no queda más remedio que congelarlos?

Si necesitas congelar quesos frescos o blandos, puedes hacerlo, pero debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Divídelos en porciones pequeñas y envuélvelas en papel de horno y después dentro de una bolsa de congelación o recipiente hermético.
  • Cuando los descongeles, no los sirvas ni los comas en crudo. Utilízalos siempre para cocinar recetas en las que el queso se derrita o se integre, como una salsa de queso, unas croquetas de queso azul o el relleno de una quiche de calabacín y queso.
  • Descongélalos siempre de forma lenta en la nevera. Es lo más seguro y lo mejor para evitar que pierdan toda su textura.
  • Utilízalos nada más descongelar.
  • Consúmelos antes de los 2 o 3 meses.
Lucía Zamanillo

Lucía Zamanillo es periodista graduada por la UPV/EHU y especializada en comunicación y marketing digital. Apasionada de la cocina y la gastronomía, combina sus dos grandes intereses creando contenidos para Hogarmania.

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