Quiche de calabacín y queso
Una opción deliciosa para una cena rápida sin complicaciones.
La quiche es un clásico de la cocina francesa, una tarta salada muy sencilla de preparar y muy versátil. En esta receta te propongo hacer una irresistible quiche de calabacín y queso con masa quebrada. Con la masa ya preparada, solo tendrás que mezclar, rellenar y hornear.
En 30 minutos tendrás una opción de cena saludable, cremosa por dentro y crujiente y dorada por fuera.
Ingredientes
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1 lámina de masa quebrada
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1 calabacín
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1 cucharada de aceite de oliva
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3 huevos
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300 gramos de quesos
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sal
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pimienta negra molida
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1 cucharadita de tomillo
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
40 m
Tiempo total
45 m
Alérgenos
Huevos
Gluten
Leche
Paso a paso
Precalienta el horno en posición grill.
Forra un molde redondo con la lámina de masa quebrada, asegurándote de que quede bien ajustada.
Aplana el contorno con un rodillo para que quede bien sellado y retira el exceso de masa que sobre.
Pincha los bordes y el fondo con un tenedor para evitar que suba durante el horneado.
Cuando esté lista la masa, guárdala en la nevera mientras preparas el relleno. Así mantendrá mejor su forma durante el horneado.
Lava y corta el calabacín en rodajas finas. Coloca las rodajas en una bandeja para horno, añade un chorro de aceite de oliva y una pizca de sal.
Hornea a 200 ºC durante 7 minutos para que se ablanden ligeramente. De esta forma, el calabacín soltará menos agua.
Cuando el calabacín esté tierno retira del horno. Reserva unas rodajas enteras para la decoración final y trocea el resto del más fino para el relleno.
Corta la mitad del queso en cuñas para decorar y ralla la otra mitad para mezclar en el relleno. Reserva por separado.
En un bol grande, bate los huevos. Añade la sal, la pimienta negra molida y el tomillo. Mezcla bien.
Incorpora el calabacín troceado y el queso rallado. Remueve para integrar todos los ingredientes.
Retira de la nevera el molde con la masa. Vierte la mezcla de calabacín, queso y huevo sobre la masa quebrada, y distribúyela de forma uniforme.
Decora la superficie con las rodajas de calabacín y las cuñas de queso reservadas.
Hornea la quiche a 200 ºC durante 30 minutos, hasta que esté dorada y bien cuajada.
Retira del horno y deja reposar unos minutos antes de desmoldar.
Sirve la quiche recién hecha y decora con una ramita de perejil. ¡Irresistible!
Consejos y trucos
Para una receta fácil y rápida puedes comprar la masa ya preparada y solo tendrás que rellenar y hornear. Pero si dispones de un poco de tiempo y te apetece una quiche 100% auténtica, puedes hacer la pasta brisa o masa quebrada casera o también probar la versión de la quiche de calabacín y queso con masa de hojaldre casera.
Además de calabacín, puedes añadir otros ingredientes, siempre sin sobrecargar la mezcla para que no pierda su textura ligera.
Enriquece la quiche con más vegetales como puerros, pimientos, espinacas, tomates (frescos o secos), champiñones salteados o cebolla caramelizada.
Además de queso, puedes incorporar otras fuentes de proteína como bacon o panceta y hacer la popular quiche Lorraine francesa. Otra opción es añadir pollo, atún o salmón ahumado.
Para dar suavidad y cremosidad al relleno puedes añadir a la mezcla de huevos, nata líquida o crema de leche.
Preguntas frecuentes sobre la quiche de calabacín
¿Puedo hacer la quiche de calabacín sin masa?
Sí, puedes hacer una quiche de calabacín sin masa, también conocida como quiche sin base o frittata al horno. Una opción perfecta si quieres evitar el gluten o simplemente prefieres un plato más ligero. En lugar de usar masa quebrada, vierte directamente la mezcla de huevos y queso en un molde engrasado, decora con el calabacín y queso, y hornea a 200 °C durante 30-35 minutos, hasta que el interior esté bien cuajado y la superficie dorada.
¿Cómo se conserva la quiche de calabacín y queso?
Si preparas la quiche de calabacín con antelación o si te sobran porciones puedes guardarlas en un recipiente hermético en la nevera y conservarlas hasta 3 días.También se puede congelar la quiche una vez cocinada y enfriada, solo tienes que envolver cada porción en papel film y de esta forma podrás conservarla durante un mes.
En el momento que vayas a consumirla, para que no pierda la textura crujiente de la masa, recalienta la quiche en el horno a 180 ºC durante 10 minutos.