Espárragos gratinados con jamón y bechamel, receta de Karlos Arguiñano
Cómo hacer espárragos gratinados con jamón y una bechamel perfecta
Aunque muchas veces los espárragos blancos se reservan para ensaladas o aperitivos fríos, en esta versión, Karlos Arguiñano los convierte en los protagonistas de un plato caliente.
En esta propuesta, la bechamel envuelve todos los ingredientes con su cremosidad, combinando de manera espectacular con el toque salado del jamón cocido, mientras que el paso final por el horno crea esa capa gratinada que los hace completamente irresistibles.
Los espárragos gratinados con jamón y bechamel resultan tan sencillos que lo mismo sirven para un medio día que para una noche. Una excelente opción también para sorprender con un entrante vistoso sin invertir demasiado tiempo en la cocina. Un plato sencillo, sabroso y ¡muy resultón!
Ingredientes
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16 espárragos blancos en conserva
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8 lonchas de jamón cocido
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50 gramos de harina
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400-500 mililitro de leche
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100 gramos de queso rallado
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aceite de oliva virgen extra
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sal
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nuez moscada
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perejil
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
25 m
Tiempo total
40 m
Alérgenos
Gluten
Leche
Paso a paso
Prepara la salsa bechamel
Para la bechamel, calienta 4 cucharadas de aceite (o mantequilla) en una sartén. Añade la harina y rehógala durante 4-5 minutos, hasta que se tueste. Vierte la leche poco a poco, sin dejar de remover para que no se hagan grumos y cocina durante 8-10 minutos. Sazona y añade una pizca de nuez moscada. Sigue cocinando durante 4-5 minutos, hasta que coja una consistencia ligera o espesa, al gusto (para ello, usa más o menos leche). Espolvorea con perejil picado.
Calienta el jamón cocido y envuelve los espárragos
Calienta una cucharada de aceite en una sartén. Introduce las lonchas de jamón de una en una y cocínalas vuelta y vuelta.
Enrolla 2 espárragos con cada loncha de jamón y colócalos en una fuente apta para el horno. Cubre con la bechamel sin tapar las puntas y espolvorea con queso rallado.
Gratina los espárragos
Gratina en el horno (con el horno precalentado), hasta que el queso se funda y se dore, vigilando constantemente para que no se pasen.
Sirve los espárragos gratinados
Sirve cuatro espárragos gratinados con jamón y bechamel en cada plato y decora con perejil.
Consejos y trucos
Para aprovechar al máximo el aroma fresco de la nuez moscada, úsala entera y rállala con un rallador fino justo antes de añadirla a la bechamel.
En temporada de espárragos, puedes usarlos frescos para hacer esta receta. Simplemente cuécelos previamente hasta que estén tiernos antes de continuar con la receta.
En caso de utilizar espárragos en conserva como nosotros, asegúrate de escurrirlos muy bien, ya que suelen contener bastante líquido. Si no los escurres correctamente, pueden soltar agua durante el horneado y hacer que la bechamel quede demasiado líquida. Incluso es recomendable dejarlos reposar unos minutos sobre papel de cocina antes de utilizarlos.
Cuida la textura de la bechamel y procura que no queden grumos. Si notas que espesa demasiado durante la cocción, puedes incorporar un poco más de leche caliente.
No te excedas con el gratinado. El objetivo es fundir y dorar el queso, no secar el conjunto. Un gratinado demasiado largo puede endurecer la bechamel y restar jugosidad a los espárragos.
Preguntas y respuestas
¿Se pueden preparar con antelación?
Perfectamente. Puedes montar la fuente varias horas antes, conservarla en la nevera y gratinar justo antes de servir.
¿Qué queso es mejor para gratinar?
Los quesos que funden bien, como mozzarella, emmental, gouda o una mezcla específica para gratinar, ofrecen muy buenos resultados y una superficie dorada irresistible.
¿Con qué acompañar esta receta?
Los espárragos gratinados con jamón y bechamel combinan muy bien con ensaladas frescas, carnes blancas a la plancha o pescados suaves, convirtiéndose en un acompañamiento muy versátil para cualquier menú.