Rosquillas de Águeda, receta de Karlos Arguiñano
Un dulce casero sin anís, aromatizado con ralladura de limón, dorado por fuera y esponjoso por dentro
Karlos Arguiñano enseña cómo preparar rosquillas de Águeda, un dulce tradicional fácil de hacer y muy ligado a celebraciones como la Semana Santa o el Día de Todos los Santos. A diferencia de las rosquillas caseras y esponjosas, no llevan anís y se aromatizan con ralladura de limón, lo que les da un sabor más suave y un ligero toque cítrico.
Elaboradas con una masa sencilla, fritas en aceite de oliva y rebozadas en azúcar, son un clásico que sigue muy presente en las cocinas de toda España. Sigue la receta y consigue unas rosquillas tiernas por dentro y ligeramente crujientes por fuera.
Ingredientes
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1 huevo (medido en un vaso)
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1 medida de aceite de oliva suave
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1 medida de leche
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2 medidas de azúcar
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1 pizca de sal
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1 limón (la ralladura)
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3 gramos de gasificante
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400 gramos de harina de trigo
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aceite de oliva suave para freír
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azúcar para rebozar
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menta para decorar
Raciones
6
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
10 m
Tiempo total
25 m
Alérgenos
Huevos
Leche
Gluten
Paso a paso
Haz la masa de las rosquillas
Para medir los ingredientes, casca el huevo en un vaso. La altura a la que llegue el huevo te servirá para calcular la medida del aceite, la leche y el azúcar.
Para hacer la masa de las rosquillas, pon en un bol el huevo, la leche, el aceite, el azúcar, la ralladura de limón y la sal. Bate con la batidora de varillas (o con una varilla de mano).
Añade la harina poco a poco mientras mezclas. Cuando la masa coja consistencia, agrega el gasificante y sigue mezclando con las manos.
Ve añadiendo harina según la vaya necesitando, hasta conseguir una masa manejable, que no quede ni muy dura ni muy blanda.
Ponla en un bol y tápala con film de cocina (a piel). Deja que repose durante 30 minutos, hasta que doble su volumen.
Forma las rosquillas con la masa
Para hacer las rosquillas, coge una porción de masa del tamaño de una nuez aproximadamente, haz una tira alargada y dale forma de rosquilla.
Repite la operación hasta terminar con toda la masa.
Fríe las rosquillas
Calienta abundante aceite de oliva suave en una sartén (medio litro aproximadamente, que cubra).
Incorpora las rosquillas y fríelas durante 1-2 minutos por cada lado.
Reboza las rosquillas en azúcar y sírvelas
En cuanto las retires del aceite, rebózalas en azúcar y deja que se enfríen.
Sírvelas en una fuente decorada con una hoja de menta.
Consejos y trucos
Deja que la masa de las rosquillas repose y cúbrela a piel, es decir, al ras con el film, para evitar que se forme una costra.
Haz el agujero central de las rosquillas de buen tamaño, ya que al freírlas la masa crece y el agujero tiende a cerrarse.
El agujero de las rosquillas tiene una razón técnica: sirve para asegurar que la masa se cocine de manera uniforme.
Puedes aromatizar la masa con otra fruta y conseguir, por ejemplo, unas rosquillas de naranja.