Esto es lo que tienes que hacer para conseguir el sándwich perfecto y que no quede seco
Seguro que sabes hacer un sándwich, pero ¿sabes hacerlo de diez?
Sándwich, sanwis, sánguche, emparedado, bikini, cubano… Llámalo como quieras, pero seguro que más de una vez te ha salvado una comida, una merienda, una cena o hasta el desayuno.
Su popularidad es tal que en Portugal tienen la francesinha, un sándwich de carne, queso y salsa que se ha convertido en uno de los platos más emblemáticos de su gastronomía.
Aunque solemos asociar el sándwich al pan de molde y el bocadillo a la barra de pan, los dos admiten infinidad de rellenos y se preparan en un pispás.
Pero que sean fáciles no significa que siempre salgan perfectos. Aprovechando que el 3 de noviembre se celebra el Día del Sándwich, te traemos unos consejos para que queden más sabrosos y jugosos.
1. Elige un pan que vaya bien con el relleno
El pan de molde es el más habitual en el sándwich, pero hay muchas otras opciones. Los panes integrales tienen un sabor más intenso, los de corteza firme aguantan bien los rellenos abundantes y el pan naan o el pan de pita son perfectos para combinar con pollo, verduras y salsas.
También puedes probar los bagels o los cruasanes para darle un toque diferente al sándwich.
Un tip: elige el pan pensando en el relleno. Si lleva muchos ingredientes o es húmedo, necesitas uno que aguante bien sin deshacerse.
Para un sándwich mixto de jamón y queso, el pan de molde sigue siendo una apuesta segura.
2. Añádele salsa
Un buen relleno puede quedarse seco si no tiene nada que lo acompañe. Una capa fina de mayonesa, mostaza, queso crema o hummus aporta sabor y jugosidad.
También puedes utilizar aguacate machacado, que combina muy bien con el pollo, el huevo o las verduras.
Otro tip: no hace falta pasarse con la cantidad, con un poco de salsa bien repartida es suficiente para mejorar el resultado.
3. Combina distintas texturas
Un relleno cremoso gana mucho con un toque crujiente, así que prueba a añadir pepinillos a un sándwich de pollo, cebolla a uno de atún o unas hojas de lechuga a una combinación de queso y verduras. No hace falta llenar el sándwich de muchas cosas, sino mezclar ingredientes que se complementen.
4. Evita que el pan se empape
El tomate, las verduras mojadas y las salsas demasiado líquidas pueden dejar el pan blando, sobre todo si preparas el sándwich con antelación.
Para evitarlo, seca bien el tomate y/o las verduras y controla la cantidad de salsa. Si vas a comerlo varias horas después, deja los ingredientes más húmedos para el último momento.
5. Tuesta el pan para darle otro toque
¿A quién no le gusta un sandwichito tostado? Unos minutos en la sartén, en la tostadora, airfryer o la sandwichera hacen que el pan quede dorado y crujiente, y si lleva queso, que se se funda. ¡Mmm!
Tip: si vas a añadirle ingredientes frescos como la lechuga, hazlo después de tostarlo.
Si quieres probar una versión más elaborada del clásico sandwich mixto tostado, aquí tienes el sándwich croque madame que prepara Karlos Arguiñano.
6. No te pases con el relleno
Más ingredientes no siempre hacen un sándwich más rico. Si lo llenas demasiado, te costará cerrarlo y el relleno acabará saliéndose por los lados.
Prueba a combinar tres o cuatro ingredientes que se lleven bien. Uno de pollo, aguacate y tomate, por ejemplo, queda delicioso sin necesidad de mucho más. Y uno de atún con huevo cocido machacado, acompañado de unas hojitas de lechuga o tomate también es perfecto.
7. Si es para más tarde, guárdalo bien
Para llevarlo al trabajo, de excursión o de picnic, procura que las verduras estén secas y no añadas demasiada salsa. Si puedes, llévala aparte y agrégala justo antes de comer.
Envuélvelo bien y guárdalo en frío si lleva ingredientes perecederos, como pollo, huevo, queso fresco o mayonesa. Así se conservará mejor y llegará en buenas condiciones. Y luego, ya sabes: a disfrutarlo.
¿Quién fue Lord Sandwich y qué tiene que ver con esta receta?
El nombre sándwich se relaciona con John Montagu, cuarto conde de Sandwich, un aristócrata inglés del siglo XVIII que, según se dice, pidió carne entre dos rebanadas de pan para poder comer sin interrumpir una partida de cartas.
La anécdota se hizo popular y su título acabó dando nombre a esta preparación. Eso sí, no está demostrado que fuera su inventor, ya que comer ingredientes entre trozos de pan se ha hecho toda la vida.
Lo que sí está demostrado es que el sándwich es una de esas recetas que dan tanto juego con tan poco. Así que ya sabes, elige un buen pan, combina bien los ingredientes y ponle un poco de mimo a la cocina para preparar un sandwich de diez.