El truco de Karlos Arguiñano para quienes viven solos y no cocinan legumbres
Si no tienes mucho tiempo y vives solo o sola, seguramente hayas pensado alguna vez que cocinar legumbres no merece la pena. Preparar un plato de garbanzos o de alubias lleva mucho más tiempo que cocer unos macarrones o hacer algo rápido, y para una sola comida puede resultar demasiado trabajo. Karlos Arguiñano comparte el truco definitivo para no renunciar a las legumbres, aunque vivas por tu cuenta y tengas poco tiempo: «Si estáis solos en casa, yo os diría que cocinéis cuatro o cinco raciones —medio kilo de alubias— y luego las metáis en unos táperes y las congeléis».
Así, se aprovecha mejor el tiempo que se emplea en la cocina, ya que se prepara la comida para varios días, se guarda en el congelador y después solo hay que sacarla la noche anterior y dejar descongelar en el frigorífico. Incluso puedes dedicar un día o una tarde a preparar varias recetas con legumbres y congelarlas. Esta práctica se conoce como batch cooking («cocina por lotes», en inglés), y resulta muy útil para ahorrar tiempo (y dinero) en el día a día.
Cómo congelar y descongelar las legumbres cocidas de forma correcta
Para congelar las preparaciones con legumbres lo mejor es seguir las siguientes recomendaciones:
- Reparte en porciones individuales en recipientes o bolsas de congelación. De este modo, la descongelación será más rápida y te aseguras de que solo descongelas la cantidad que vas a comer.
- Asegúrate de que los envases son adecuados para congelar. Es importante escoger el recipiente donde vas a guardar las legumbres. Lo mejor es en táperes herméticos o bolsas especiales para congelador.
- Es importante respetar los tiempos recomendados de conservación de las legumbres en el congelador. Este tiempo varía según cada legumbre y si se excede, tanto su sabor como su textura cambiarán. Para llevar el control, lo mejor es etiquetar cada envase con la fecha de congelación.
A la hora de descongelar, es fundamental hacerlo correctamente para evitar tanto cambios en las propiedades de las legumbres, como la proliferación de bacterias peligrosas. Lo más seguro es descongelar los alimentos dentro del frigorífico. Al hacerlo de forma lenta y a temperaturas inferiores a 5ºC, se reduce el riesgo de proliferación de bacterias como E. coli o la salmonela.
Además, las legumbres pueden congelarse una vez escurridas tras el remojo. Así, al descongelarlas estarán listas para cocinar, sin necesidad de ese paso previo. Este truco resulta muy práctico ya que permite tenerlas guardadas en el congelador y sacarlas cuando sea necesario. También, si por algún motivo no puedes terminar de cocinarlas tras el remojo, puedes congelarlas y prepararlas más adelante.
Beneficios de las legumbres
Las legumbres son la principal fuente de proteína vegetal y un alimento clave en muchas dietas. Son el aliado perfecto para personas veganas o vegetarianas porque aportan fibra, vitaminas y minerales como el hierro, el magnesio y el zinc. Además, son muy versátiles: permiten preparar una gran variedad de platos con ellas, desde los clásicos cocidos con verduras, hasta recetas como el hummus de lentejas o de garbanzos, el falafel o incluso platos dulces. Se recomienda consumirlas al menos 4 veces a la semana.
Las legumbres también destacan por su bajo coste. Como bien señala Karlos Arguiñano, «con un kilo de legumbres das de comer a diez personas». Así que, ya no hay excusa para no introducir las legumbres en tu dieta más a menudo, incluso si vives solo.