Cabezada de lomo asada con patatas y chalotas, receta de Karlos Arguiñano
La jugosidad de la carne y la suavidad de las chalotas, el secreto de un asado sencillo y sabroso
Si te gustó la cabezada de cerdo asada con patatas, tienes que probar esta versión aún más sabrosa. En esta receta de Karlos Arguiñano la carne se acompaña de chalotas, una hortaliza muy apreciada en la alta cocina, sobre todo de Francia. Más delicada que la cebolla y con un suave toque que recuerda al ajo, la chalota realza la carne sin restarle protagonismo.
El secreto de esta elaboración está en sellar la pieza en la sartén hasta que quede bien dorada y, después, asar la cabeza de cerdo en el horno. Así la carne queda mucho más tierna y jugosa.
Descubre cómo preparar esta deliciosa cabezada de lomo asada con patatas y chalotas para lograr un asado jugoso y muy aromático.
Ingredientes
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1/2 cabeza de lomo de cerdo
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3 patatas
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12 chalotas
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3 dientes de ajo
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250 mililitros de vino blanco
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aceite de oliva virgen extra
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sal
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2 ramas de romero
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perejil
Raciones
4
Coste
Medio
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
1 h 10 m
Tiempo total
1 h 25 m
Alérgenos
Sulfitos
Paso a paso
Prepara la cama de patatas y chalotas
Pela y chasca las patatas en trozos regulares y ponlas en una fuente apta para el horno. Pela las chalotas e introdúcelas en la fuente. Añade los ajos pelados y troceados. Sazona y moja con un chorro de aceite de oliva. Mezcla bien.
Dora la carne para potenciar su sabor
Calienta 2-3 cucharadas de aceite en una sartén. Sazona la pieza de carne y dórala a fuego vivo hasta que coja color por todos los lados.
Hornea hasta conseguir una carne jugosa
Pasa la carne a la fuente con las patatas y las chalotas y moja con el vino blanco. Coloca encima el romero. Hornea (con el horno precalentado) a 200ºC durante 1 hora. Vigila la carne de vez en cuando y, si se seca, añade agua. A mitad de cocción, puedes darle la vuelta.
Deja que la verdura reduzca
Retira la carne del horno y deja que repose durante unos minutos. Mientras tanto, pasa el resto (las patatas y las chalotas) a una sartén y deja que reduzca durante 5-6 minutos. Espolvorea con perejil picado.
Filetea la carne y emplata
Corta la carne en filetes (un poco gruesos), sirve 3-4 en cada plato y acompaña con las patatas y las chalotas. Decora el plato con una hoja de perejil.
Consejos y trucos
No cortes las patatas de forma limpia. Introduce la punta del cuchillo y termina de partirlas haciendo palanca para que "chasquen".
Sellar la carne en la sartén antes de hornearla es un paso fundamental para aprovechar al máximo su propia grasa y que los jugos se queden concentrados dentro de la pieza.
Puedes sustituir el vino blanco por caldo casero o agua.
Vigila la carne durante el asado en el horno y añade un poco de agua si los jugos se reducen demasiado. Así evitarás que la carne se reseque y lograrás unas patatas más melosas.
Después de sacar la carne del horno, déjala reposar unos minutos. Este sencillo paso permite que los jugos se redistribuyan y que la carne quede más tierna y jugosa al servirla.
Preguntas y respuestas
¿Puedo sustituir las chalotas por otra verdura?
Sí. Puedes utilizar cebollitas francesas o cebolla común cortada en gajos. El resultado será algo diferente, pero igualmente sabroso.
¿Cómo sé si la carne está en su punto?
La cabezada debe quedar bien dorada por fuera y tierna por dentro. Si al pincharla los jugos salen claros y la carne se corta fácilmente, está lista.
¿Puedo preparar la receta con otra parte del cerdo?
Sí, aunque la cabezada o cabeza de lomo es una de las mejores opciones gracias a su grasa infiltrada. Este tipo de carne es especialmente tierna y jugosa.
¿Qué vino blanco es mejor para esta receta?
Lo ideal es utilizar un vino blanco seco. Aporta aroma y ayuda a conseguir una salsa ligera y sabrosa durante el horneado. Aunque también puedes utilizar vino de tu zona, como vino de Jerez, o incluso cerveza.
¿Por qué se cortan las patatas chascadas?
Al romperse de esta manera, las patatas liberan parte de su almidón durante la cocción, lo que ayuda a espesar la salsa y a conseguir un plato más ligado y sabroso.