Espirales con salsa de pistachos, receta de Karlos Arguiñano
Una receta fácil y sorprendente de pasta cremosa con pistachos y panceta
Las espirales con salsa de pistachos son uno de esos platos que, sin complicarse demasiado, consigue sacarnos de la rutina aportando un toque diferente a la clásica pasta con nata o tomate.
Entre curiosidades y consejos, Karlos Arguiñano explica paso a paso lo sencillo que resulta preparar una receta como esta y conseguir que quede siempre cremosamente irresistible. Con el sabor del fruto seco de moda, se convierte en una opción ideal tanto para una comida entre semana como para sorprender en una ocasión especial.
Ingredientes
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400 gramos de pasta (espirales)
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100 gramos de pistachos pelados
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1 cebolla
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100 gramos de panceta ahumada
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200 mililitros de nata líquida
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80 gramos de queso parmesano rallado
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aceite de oliva virgen extra
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sal
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1 cucharadita de pimienta negra
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1 cucharadita de orégano
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perejil
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
20 m
Tiempo total
35 m
Alérgenos
Gluten
Frutos de cáscara
Leche
Paso a paso
Prepara los pistachos para utilizarlos después en la salsa
Pela los pistachos, pícalos con la picadora y resérvalos (si no tienes picadora, puedes hacerlo a cuchillo).
Cocina la salsa de nata y pistachos para la pasta
Para la salsa, calienta 3-4 cucharadas de aceite en una tartera (cazuela amplia y baja). Pela y pica la cebolla, agrégala a la cazuela, sazona y deja pochar a fuego medio durante 8-10 minutos, sin que coja mucho color.
Agrega la panceta cortada en tiras y cocina el conjunto durante 5 minutos más, hasta que la panceta coja color.
Incorpora los pistachos (reserva algunos para emplatar), la nata, el orégano y la pimienta. Deja cocinar a fuego suave durante 10 minutos.
Cuece las espirales en abundante agua
Para cocer la pasta, pon abundante agua con un poco de sal en una cazuela. Cuando empiece a hervir incorpora los espirales. Cuécela durante el tiempo que indique en el paquete.
Integra la pasta en la salsa
Pasa la pasta a la cazuela de la salsa con ayuda de una espumadera. Añade un poco del caldo de cocción y agrega el queso rallado (reserva un poco para emplatar). Cocina durante 5 minutos más, hasta que se integren bien los sabores.
Emplata los espirales con más queso y pistachos
Sirve en platos hondos. Esparce por encima de cada ración un poco de queso rallado y unos pistachos enteros. Decora con una rama de perejil.
Consejos y trucos
Si la salsa queda muy espesa, puedes añadir un poco del agua de cocción de la pasta (rica en almidón) en pequeñas cantidades hasta obtener la textura deseada. Además, el propio almidón favorecerá que la salsa se adhiera mejor a la pasta.
La forma de la pasta no es solo estética; es una cuestión de ingeniería culinaria que define cómo interactúa el plato con la salsa y cómo se siente en la boca. En este caso, la forma de las espirales favorece que la salsa se quede entre los pliegues haciendo que cada bocado resulta más sabroso. Por eso, está bien investigar qué tipo de pasta es la más adecuada para cada plato antes de cocinarlo, según la salsa con la que la vayas a acompañar.
Si no tienes picadora, siempre puedes picar el pistacho con el cuchillo, luego añadirle la nata y con una batidora mezclarlo todo.
Ajusta el punto de sal teniendo en cuenta que tanto la panceta y el parmesano, así como los pistachos ya aportan salinidad.
¡Atrévete a experimentar! Dale tu toque personal añadiendo a la pasta con pistachos un poco de ralladura de limón o un toque extra de pimienta para intensificar su sabor.