Albóndigas suecas, una receta de Joseba Arguiñano con una salsa espectacular
Cómo hacer unas albóndigas suecas con especias y su tradicional salsa cremosa
Las albóndigas suecas han cruzado fronteras para convertirse en todo un clásico internacional. Una receta sencilla en apariencia, ¡pero con mucha personalidad!
A diferencia de las albóndigas tradicionales españolas, las albóndigas suecas destacan por un sabor especiado y una salsa más cremosa a la que estamos acostumbrados en nuestra gastronomía. Así nos enseña a hacerlas Joseba Arguiñano, con los mejores trucos para asegurar unas bolas jugosas y una salsa siempre en su punto. Su resultado tan sabroso y reconfortante siempre sorprende.
Ingredientes
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750 gramos de carne picada (mezcla de ternera y cerdo)
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1/2 cebolla
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120 gramos de mantequilla
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80 mililitros de leche
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25 gramos de miga de pan
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1 huevo
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1/2 cucharadita de nuez moscada
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1/2 cucharadita de cardamomo
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2 pastillas de Avecrem Pollo Gallina Blanca
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1/2 cucharadita de pimienta negra molida
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aceite de oliva
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40 gramos de harina de trigo
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500 mililitros de agua
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
25 m
Cocinado
30 m
Tiempo total
55 m
Alérgenos
Leche
Gluten
Huevos
Paso a paso
Prepara la cebolla
Pica la cebolla lo más fina posible para que se integre perfectamente en la masa de las albóndigas.
Derrite unos 30 gramos de la mantequilla en una sartén y cocina la cebolla a fuego medio-bajo durante varios minutos hasta que quede tierna, transparente y ligeramente dorada, de manera que aporte sabor sin resultar crujiente dentro de las albóndigas.
Hidrata la miga de pan y prepara la masa
Coloca la miga de pan (sin la corteza, importante) en un bol pequeño y vierte la leche sobre ella. Déjala reposar unos minutos para que absorba el líquido. Este sencillo paso es clave para conseguir unas albóndigas especialmente jugosas.
Pasa la cebolla pochada a un bol amplio y deja que pierda un poco de temperatura. Añade la miga de pan hidratada, el huevo, la carne picada, la nuez moscada, el cardamomo, la pimienta negra y un poco de sal.
Mezcla todos los ingredientes con las manos limpias o con una espátula hasta obtener una masa homogénea. Evita trabajarla en exceso para que las albóndigas no queden compactas.
Cubre el bol con film transparente y deja reposar la mezcla en la nevera durante unos 20 minutos. Este tiempo permite que los sabores se integren mejor y la masa se compacte facilitando el darles después forma.
Forma las albóndigas
Saca la masa del frigorífico y forma pequeñas bolas. Procura que todas sean de tamaño similar para que se cocinen al mismo tiempo. Pásalas ligeramente por harina, eliminando el exceso.
Dora las albóndigas
Calienta una mezcla de mantequilla y un poco de aceite de oliva en una sartén amplia. Cocina las albóndigas y gíralas cuidadosamente hasta que estén doradas por todos los lados. Deben quedar crujientes por fuera y jugosas por dentro. Una vez listas, retíralas y reserva.
Elabora la salsa cremosa
En la misma sartén donde has cocinado las albóndigas, añade la harina y remueve constantemente durante un par de minutos para eliminar el sabor a crudo.
Incorpora las dos pastillas de Avecrem Pollo de Gallina Blanca desmenuzadas y vierte el agua poco a poco mientras remueves con unas varillas para ligar la salsa y evitar así los grumos. Cocina unos minutos hasta que la salsa empiece a espesar.
Termina de cocinar las albóndigas en la salsa
Devuelve las albóndigas a la sartén y mézclalas con la salsa. Cocina todo junto durante unos 5 minutos a fuego suave para que absorban parte del sabor de la salsa.
Sirve las albóndigas en salsa
Sirve las albóndigas suecas bien calientes y déjate sorprender por la jugosidad de la carne y el toque cremoso de la salsa. ¡Que aproveche!
Consejos y trucos
Aunque pueda parecer un paso opcional, dejar reposar la mezcla de carne en frío ayuda a que la carne absorba mejor los sabores de las especias y facilita muchísimo el formado de las albóndigas. También es muy buen truco para evitar que se deshagan durante la cocción.
La salsa tradicional debe ser cremosa, pero ligera a su vez. Si queda demasiado espesa, añade un poco más de agua caliente. Si por el contrario resulta muy líquida, deja que reduzca unos minutos más removiendo con frecuencia.
El cardamomo y la nuez moscada son protagonistas en esta receta. Si puedes rallarlos o molerlos justo antes de utilizarlos, conseguirás un aroma mucho más intenso y auténtico.
Preguntas y respuestas
¿Se pueden preparar las albóndigas suecas con antelación?
Sí. De hecho, se trata de una receta ideal para dejar hecha con antelación al ganar sabor tras unas horas de reposo. Puedes prepararlas el día anterior y calentarlas suavemente antes de servir, perfectas para llevar en táper al trabajo.
¿Se pueden congelar las albóndigas?
¡Por supuesto! Lo ideal es congelar las albóndigas ya cocinadas junto con la salsa en recipientes herméticos. Sepáralas por raciones para poder descongelar la cantidad justa y no echar a perder el resto.
¿Con qué acompañar las albóndigas suecas?
La guarnición más tradicional de este plato es el puré de patatas, aunque también combinan muy bien con arroz blanco, verduras al vapor o patatas asadas.
¿Qué diferencia hay entre las albóndigas suecas y las españolas?
La principal diferencia está en las especias y en la salsa. Las suecas incorporan cardamomo y nuez moscada a la mezcla de carne y se sirven con una salsa cremosa, mientras que las españolas suelen acompañarse de salsas más contundentes como la de tomate, la clásica española o la de almendras.