Hojuelas caseras
Láminas muy finas, doradas y crujientes: un clásico de sobremesa y típico de la Semana Santa en Valladolid
Las hojuelas son una de esas frutas de sartén que aparecen cada año cuando llega la Semana Santa, como las torrijas. Aunque se conocen en toda España, su origen se sitúa en Castilla y León, especialmente en Valladolid, donde también son tradición en Carnavales y en Todos los Santos.
Se preparan con una masa sencilla de huevo, harina, aceite, sal y un toque de anís, que se estira hasta quedar finísima. Luego se corta y se fríe en abundante aceite hasta dorarse y quedar crujiente. Al final, se sirven con miel o rebozadas en azúcar.
Ingredientes
Para la masa:
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2 huevos
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300 gramos de harina
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1 pizca de sal
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50 mililitros de aceite de girasol
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50 mililitros de licor de anís
Para freír y rebozar:
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aceite de girasol
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100 gramos de azúcar
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50 mililitros de miel
Raciones
30
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
15 m
Tiempo total
30 m
Alérgenos
Huevos
Gluten
Paso a paso
Bate los huevos con el aceite y el licor de anís
En un bol grande, casca los huevos y añade la pizca de sal, el aceite de girasol y el licor de anís.
Bate con varillas hasta obtener una mezcla homogénea y bien integrada. No hace falta montar los huevos, solo mezclar bien para que el aceite y el anís queden repartidos.
Añade la harina
Incorpora la harina poco a poco. Empieza mezclando con una espátula o cuchara de madera hasta que la masa se vuelva más densa y ya no puedas trabajarla cómodamente dentro del bol. En ese momento, pásala a una superficie ligeramente enharinada.
Amasa
Amasa con las manos durante unos minutos, lo justo para que la masa quede suave, uniforme y sin zonas secas. No se trata de amasar como si fuera pan, sino de integrar bien y conseguir una masa manejable. Cuando la notes lisa, forma una bola.
Coloca la masa en un bol ligeramente engrasado o sobre la encimera enharinada, cúbrela con un paño limpio y deja reposar 30 minutos a temperatura ambiente. Este reposo es importante porque relaja la masa y evita que se rompa cuando la estires.
Estira la masa y corta
Pasado el reposo, estira la masa sobre una superficie enharinada. Hazlo con rodillo y con paciencia, hasta dejarla lo más fina posible. Cuanto más fina quede, más aireadas y crujientes saldrán las hojuelas al freírlas.
Recorta los bordes con un cortador de pastas o con un cuchillo y corta la masa en porciones regulares, de aproximadamente 4 x 4 cm, sin obsesionarte con la exactitud. Lo importante es que tengan un tamaño parecido para que se frían de forma uniforme.
Fríe las hojuelas
Pon abundante aceite en una sartén honda o cazuela y caliéntalo. La temperatura ideal está entre 170 y 180 ºC. Si no tienes termómetro, puedes comprobarlo echando un trocito de masa: debe burbujear de inmediato y subir a la superficie sin tostarse de golpe.
Fríe las hojuelas en tandas pequeñas, de dos o tres piezas, para no bajar la temperatura del aceite.
Dóralas primero por un lado y, cuando veas que han tomado color, dales la vuelta para que se doren por el otro. Al ser finas, se fríen rápido.
Reboza las hojuelas con azúcar
Mientras se fríen, prepara un plato con el azúcar. Según las vayas sacando del aceite, pásalas a papel absorbente un instante para retirar el exceso de grasa y reboza en azúcar mientras aún están calientes, para que se adhiera mejor.
Como alternativa, baña las hojuelas con miel
Si te apetece variar, también puedes cubrirlas con miel. Como la masa suele dar para 30 hojuelas (y a veces más, dependiendo del tamaño), una buena idea es rebozar una parte en azúcar y terminar otra parte con miel, para tener dos acabados diferentes sin hacer otra masa.
Consejos y trucos
Comprueba la temperatura del aceite antes de empezar. Si está demasiado frío, las hojuelas absorberán grasa. Si está demasiado caliente, se dorarán por fuera demasiado rápido y pueden quedar oscuras o con sabor a tostado.
Deja reposar la masa después de amasar y hazlo a temperatura ambiente. Si te saltas este paso, es fácil que la masa se agriete o se parta cuando la estires, sobre todo si intentas dejarla muy fina.
Estira la masa en láminas finísimas: ese es el secreto de unas hojuelas crujientes y ligeras. Si las dejas gruesas, quedarán más duras y menos aireadas.
Este es un dulce típico de Carnaval y Semana Santa, de los llamados dulces o frutas de sartén, como los pestiños, orejas de Carnaval o crespillos con miel.
Si te gustan este tipo de recetas, las hojuelas son de las más agradecidas: pocos ingredientes y un resultado muy vistoso.