Leche frita de chocolate blanco, un dulce fácil e irresistible de Karlos Arguiñano
El postre tradicional de leche frita cremoso y crujiente con irresistible chocolate blanco
La leche frita es uno de los tesoros más dulces y queridos de la gastronomía española. Es un postre humilde, económico y cargado de tradición que destaca por su increíble contraste de texturas: crujiente por fuera y extremadamente cremosa por dentro.
Karlos Arguiñano prepara una versión irresistible de la leche frita con chocolate blanco, manteniendo la esencia de siempre, con su característica textura, pero con un toque mucho más goloso y ligeramente más cremoso.
Una receta típica de Semana Santa y Carnavales, perfecta para lucirse sin necesidad de técnicas complicadas y sorprender con un sabor distinto, delicado y ¡absolutamente irresistible!
Ingredientes
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1/2 litro de leche
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100 gramos de chocolate blanco
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50 gramos de azúcar
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60 gramos de maicena (harina de maíz refinada)
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4 tiras de piel de naranja
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aceite de oliva suave
Para rebozar:
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maicena (harina de maíz refinada)
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2 huevos batidos
Para el acabado:
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2 cucharadas de azúcar
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1/2 cucharadita de canela
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8 onzas de chocolate blanco
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hojas de menta para decorar
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Media
Preparación
20 m
Cocinado
20 m
Tiempo total
40 m
Alérgenos
Leche
Gluten
Frutos de cáscara
Huevos
Paso a paso
Prepara la base para conseguir una textura cremosa
Pon la harina de maíz refinada en un bol, añade el azúcar y un poco de leche. Mezcla los ingredientes con una varilla hasta que quede lisa, sin grumos. Cuando estén bien integrados todos los ingredientes, vierte el resto de la leche y mezcla bien.
Espesa la mezcla sin dejar de remover
Pasa la mezcla a una cazuela, añade las pepitas de chocolate blanco y cocina a fuego moderado, sin parar de remover, hasta que espese.
Pasa la crema a una fuente y deja enfriar
Pasa la crema a una fuente amplia y baja y deja que se temple. Después, tápala con film de cocina (sin que esté a piel) y deja que enfríe en el frigorífico.
Aromatiza el aceite
Calienta abundante aceite (unos 300 ml) en una sartén y aromatízalo con 4 cascaritas de naranja (si empiezan a coger color, retíralas).
Fríe la leche rebozada
Corta la leche frita en porciones y rebózalas con harina de maíz refinada y huevo batido. Introdúcelas en la sartén y fríelas durante 1 minuto por cada lado. Retíralas a un plato cubierto con papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de aceite.
Espolvorea azúcar con canela y sirve el postre casero
Mezcla el azúcar con la canela y espolvorea un poco sobre cada porción de leche frita. Sirve 3 pedazos de leche frita de chocolate blanco por ración, ralla un poco de chocolate blanco por encima y decora con una hojita de menta.
Consejos y trucos
A la hora de freír, es recomendable que el aceite esté muy caliente y que estés atento, ya que, al llevar el chocolate, se dora antes que la leche frita tradicional.
Disolver bien la harina de maíz en la leche fría es clave para evitar los grumos desde el inicio. Si añades la harina directamente al líquido caliente, se formarán grumos difíciles de eliminar.
La mezcla espesa rápido y puede pegarse fácilmente al fondo, así que es fundamental el remover constantemente durante la cocción no sólo para evitar que se queme, sino que también para evitar que se corte, consiguiendo una crema homogénea.
No intentes acelerar la receta y respeta el reposo en frío. Si la masa no está bien fría y firme, será muy difícil cortarla y manipularla sin que se rompa, así como puede quedar demasiado blanda en la fritura.
De la misma manera que se ha personalizado el postre tradicional con chocolate, puedes añadir utilizar otro tipo de chocolate, agregar un toque extra con vainilla o acompañarla con frutos rojos para equilibrar el dulzor del chocolate blanco.
Una de las versiones más populares es la de leche frita de chocolate blanco y pistacho. Tan sencilla de hacer como añadir unos 40-50 g de pistachos picados finos a la crema justo antes de que termine de espesar para integrarlos sin perder textura. Aunque también puedes espolvorearlos directamente sobre el dulce una vez frito.
Preguntas y respuestas
¿Cuál es la diferencia entre una torrija y la leche frita?
Aunque ambos son dulces tradicionales muy típicos de Semana Santa, lo cierto es que la leche frita y las torrijas son muy diferentes entre sí. Tanto en la base, textura e incluso sabor.
La principal diferencia entre una torrija y la leche frita está en la base del postre. Y es que, la torrija se elabora a partir de pan que se empapa en leche aromatizada. En cambio, la leche frita no lleva pan y se prepara con una crema espesa a base de leche que se enfría para poder rebozarla y freírla.
Con una base tan diferente, también cambia mucho la textura entre ambos postres. La torrija tiene una miga jugosa y húmeda por dentro, con un exterior dorado. Mientras tanto, la leche frita destaca por un contraste más marcado entre el rebozado crujiente y un interior mucho más cremoso y suave, casi como una natilla sólida.
En cuanto al sabor, la torrija suele tener sabores más intensos por la canela, el limón o incluso el vino o la miel, como bien se les añade en algunas de sus versiones. La leche frita, en cambio, resulta más delicada y láctea, con un perfil más suave y elegante.